Ceuta celebra su día grande con menos ambiente de fiesta y más incertidumbre
- La preocupación se abre paso entre los ceutíes y pesa más que las ganas de celebrar
- Los vecinos cuentan en primera persona cómo están viviendo su día grande
Ceuta celebra este 2 de septiembre su día grande con menos ambiente de fiesta y más incertidumbre que nunca. No es un Día de Ceuta como otros, porque en las calles hay más preocupación por la crisis migratoria que ganas de celebrar. En una ciudad acostumbrada a vivir su fiesta en las calles, sus vecinos cuentan en primera persona cómo están viviendo una jornada marcada por la incertidumbre y qué ha cambiado respecto a los años anteriores.
“Se nota que no hay tanto ambiente festivo”, “también hay menos turismo” y “con la incertidumbre de cómo va a quedar todo y qué va a pasar” señalan algunos. Pero lo que no cambia es la esencia de una ciudad crisol, donde cuatro culturas comparten espacio y forman parte de una misma identidad. Cristianos, musulmanes, judíos e hindúes conviven en Ceuta desde hace generaciones, en una realidad que se refleja en las celebraciones, en los comercios, en las escuelas y en las costumbres cotidianas. Una mezcla de culturas que forma parte de la identidad Ceutí desde hace generaciones. “En Ramadán, apuntan algunos caballas, los cristianos comen con nosotros arepas”, explican otros vecinos.
Porque para entender Ceuta hay que mirar también a su historia y a su particular situación geográfica, entre dos continentes y a orillas del Estrecho. En este Día de Ceuta ponemos el foco en sus vecinos para conocer cómo viven el presente, qué echan de menos y qué esperan del futuro. Una radiografía de una ciudad que este año celebra de otra manera, pero que sigue aferrándose a aquello que considera más suyo: la convivencia entre culturas y el deseo de recuperar la tranquilidad y la normalidad.