La tragedia de las mujeres y niñas migrantes en Ceuta: "Se desató una violencia sexual que no habíamos conocido nunca"
- Desde la entrada masiva de hace un mes se han registrado en la ciudad autónoma 23 agresiones sexuales a migrantes
- Siguen en Ceuta 760 niñas, de las que unas 300 están en entidades vecinales, según el Gobierno
En medio del caos que vive Ceuta, la solidaridad vecinal ha permitido que cientos de mujeres y niñas migrantes que deambulaban por las calles tras llegar hace un mes a nado desde Marruecos hayan encontrado refugio. Lejos del centro, en la barriada del Príncipe Alfonso, un pequeño campo de fútbol ha cambiado los balones por las tiendas de campaña, la ropa tendida, las mantas y muchos sueños por cumplir. También el solar de al lado de la mezquita de Sidi Embarek. Multitud de chicas, madres e hijas aguardan con espera alguna buena noticia.
En ambos casos, son voluntarios de los barrios los encargados de tomar las riendas -con la colaboración de organizaciones humanitarias que han donado alimentos- de una crisis que en el último mes, tras la entrada masiva de emigrantes, ha desbordado a las instituciones: "El papel fundamental por el que decidimos tomar esta iniciativa era que desde los primeros tres días de la avalancha tan tremenda, empezamos a detectar que nos venían a pedir refugio porque se desató una violencia sexual y un acoso sexual que nosotros no hemos conocido nunca".
Así lo cuenta Uzman Bersabé, miembro del Movimiento Social y Vecinal de Ceuta, portavoz de los barrios periféricos. Habla con RTVE Noticias junto a la gran carpa ubicada junto a la mezquita, que acoge a casi 400 mujeres y niñas. No se permite entrar a hombres. "Tenemos este campamento en el que el voluntariado de ese movimiento vecinal decidimos, ante la inacción tanto del Gobierno de Ceuta como del Gobierno español, proteger, acoger y cuidar", resalta.
Exterior del campamento que acoge a mujeres y menores vulnerables junto a la mezquita Sidi Embarek de Ceuta Rodrigo García
"Nosotros somos una simple asociación de vecinos que hemos creado este campamento creyendo que esto iba a tardar entre tres y cinco días y ya llevamos casi un mes", explica por su parte Ahmed Enfed-Dal, presidente de la Asociación de Vecinos Príncipe Alfonso, encargada del otro campamento, en la pista deportiva ubicada junto al Colegio Reina Sofía en la que han estado viviendo 350 niñas y 190 mujeres.
Desde la mañana de este lunes solo quedan las menores, después de que las adultas, incluidas embarazadas y madres con sus pequeños, fueran trasladadas a un centro de acogida habilitado por las autoridades, ya con recursos públicos, en las inmediaciones de La Hípica de la ciudad autónoma. "Ahora estamos esperando para las menores que quedan. A ver qué van a hacer con ellas. ¿Dónde las van a meter? No sabemos", cuenta una de las voluntarias, vecina del barrio.
Una voluntaria del campamento instalado en la Barriada Príncipe Alfonso de Ceuta Rodrigo García
Afirma que la mayoría de mujeres y niñas que han pasado estas semanas en este improvisado campamento estaban en la calle. La asociación dispuso primero otro campo de fútbol de la zona, pero tras las quejas de algunos vecinos se trasladó al actual. "Y cada día venía más gente, más mujeres", señala. Sea como fuere, se espera que en los próximos días el campo quede vacío y el Estado se haya hecho cargo de las menores. "Este campo es de los vecinos. Aquí juegan los chavales del barrio. Y ya falta poco para la vuelta al cole. pues aquí los niños tienen que jugar, Hay que desalojarlo para que quede libre para otros niños", agrega.
En el día a día, cuenta, ha pasado de todo. "Había enfermedades, desmayos, estrés. De todo. Han pasado muchas cosas. Peleas entre ellas... y aquí nuestro deber es intentar que estén bien, que se lleven bien entre ellas. Cuidar lo máximo que se puede y poco más, como lo hemos hecho, la verdad. Hemos hecho muchas cosas para que no pasen cosas graves", sentencia.
La lacra de las agresiones sexuales
Las cifras hablan por sí solas. En lo que va de crisis migratoria, en la ciudad autónoma se han registrado 23 agresiones sexuales a migrantes, nueve de ellas a menores de entre 14 y 17 años. Según los datos de la Fiscalía General del Estado actualizados hasta este lunes, cinco de esos casos son violaciones. De los ocho presuntos autores identificados hay cuatro marroquíes, tres españoles y un belga. En cuanto a las víctimas, todas son mujeres salvo un varón del colectivo LGTBI.
"Mira que estamos en una ciudad fronteriza y tenemos mucha experiencia de años en todo esto. Pero esto no ha ocurrido nunca. Vinieron aterrorizadas. Concretamente nosotros tuvimos tres casos que por supuesto llevamos inmediatamente al hospital, y se hicieron cargo de todo esto. Las tres eran menores", remarca Bersabé.
Las mujeres que se alojan en el campamento de la mezquita -donde hay un equipo de voluntarios de chicas y otro de chicos, compuestos por vecinos e incluso otros migrantes- tienen que estar de vuelta, si salen a la calle, a las nueve de la noche. "Porque es que el peligro sigue. Lo único que hemos hecho ha sido retirarlas de las calles para que no sufran esto. Pero si ellas se quedan en la calle, eso va a seguir ocurriendo", argumenta el activista vecinal.
En el campamento junto al Colegio Reina Sofía también se enteraron de dos casos de agresiones sexuales. La voluntaria reconoce la labor que como vecinos pueden hacer apoyando a las víctimas, pero alerta de que las víctimas necesitan algo más, ayuda psicológica especializada. "Nosotros hacemos lo que podemos, pero tiene que ser más gente personalizada en este tema porque es un tema grave".
"Gracias a organizaciones como la nuestra y otras no ha habido muchos más (casos), porque esas niñas, estando en la calle, imagínate lo que podría haber pasado", asevera Enfed-Dal.
Campamento para mujeres y niñas migrantes en la barriada Príncipe Alfonso de Ceuta Rodrigo García
760 niñas, entre ellas 233 menores de 12 años
En una comparecencia en el Congreso de los Diputados, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha afirmado este lunes que permanecen en Ceuta 760 niñas, de las cuales hay unas 300 en entidades vecinales y "supervisadas o custodiadas por la Policía". Mientras, las otras 360 están ya en el sistema de acogida de Ceuta. Hay 233 menores de 12 años.
Rego ha considerado "imprescindible" acoger en la península a los menores no acompañados que entraron en Ceuta los pasados 30 y 31 de agosto, de los que 1.478 siguen en el sistema de protección de la ciudad. Por su parte, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha detallado que las nueve menores víctimas de agresión sexual están siendo atendidas en el Centro de crisis 24 horas, gestionado por la ciudad autónoma.
Sin embargo, según Bersabé, los datos del Gobierno respecto al número de menores migrantes que siguen en la ciudad "son totalmente erróneos". "Nosotros, que estamos en la calle, que sabemos lo que hay, tenemos otros datos muy diferentes. Pero es que incluso nos estamos dando cuenta de que nos hemos quedado cortos", asume, y cifra en "aproximadamente más de 4.000", los niños y niñas que permanecen en la Ceuta. Alerta también de que el número de mujeres vulnerables también es mayor del estimado. "Como se ha corrido la voz de que (la gente que va) a los lugares que está habilitando el gobierno están saliendo de los campamentos nuestros, muchísimas que no sabíamos de su existencia ahora estamos empezando a verlas".
Según el Gobierno, de los más de 70.000 migrantes que llegaron en los últimos días de julio, quedan en territorio ceutí tras haber retornado de nuevo a Marruecos alrededor de 5.000. Y hasta ahora hay 3.300 plazas de atención humanitaria disponibles en diferentes dispositivos temporales, también para mujeres con niños. Se prevé que esa cifra se incremente hasta alcanzar las 6.000 y garantizar que la multitud de personas que permanecen en las calles sean atendidas en dispositivos adecuados mientras se gestionan los expedientes que determinen si se les otorga asilo o deben volver al país vecino.
Fati, una de las migrantes llegadas de Marruecos que se alojan en el campamento de Sidi Embarek de Ceuta Rodrigo García
"Gracias a Dios que llegamos bien"
Con un alto grado de vulnerabilidad y a menudo trágicas historias de vida, no es fácil que las mujeres que pasan sus horas en estos campamentos accedan a compartir su caso. Si lo hace Fati, que tiene 48 años y nos cuenta que se lanzó al mar con sus dos hijos. El pequeño, de nueve años, a su espalda, y su hija, de 16, nadando a su lado. "Y gracias a Dios que llegamos bien" , indica.
Con un sencillo español, afirma que vivió casi 30 años en España, pero decidió volver a Marruecos. Al tiempo, quiso retornar de nuevo pero ya no pudo, por lo que se quedó en su país. Hasta que vio la opción de intentarlo a nado hace un mes. "La gente me empujaba para abajo. Gracias a Dios que metieron la mano y me sacaron del agua", añade.
"Yo no quiero a mis hijos sufriendo en Marruecos. Necesitan un futuro", confiesa. "Antes que volver a Marruecos muero aquí", sentencia.
Otra de las mujeres, que prefiere no mostrar su rostro, también cruzó la frontera marítima con sus dos hijos. Colocó a la pequeña en una cámara de goma mientras la madre y el chico iban empujando. Ya habían querido llegar a España en la anterior entrada masiva de 2021.
La razón fundamental es una enfermedad en la sangre que padece la niña, porque en Marruecos "si no tienes dinero, no tienes solución".