El impacto del calentamiento global: adaptarse al clima para paliar sus efectos
- El fuego quema este verano cerca de 170.000 hectáreas, cinco veces más que en 2025 a estas alturas del año
- España también vivió severas inundaciones en invierno y los expertos aconsejan adaptarse a esta nueva fase del clima
El fuego no da tregua este verano y ha quemado ya en España cerca de 170.000 hectáreas, cinco veces más que en 2025 a estas alturas del año. Las olas de calor ya son recurrentes y, cada vez, más intensas y prolongadas. Las consecuencias del cambio climático se agravan y basta con echar la vista atrás tan solo seis meses, al invierno de inundaciones que vivimos. Los expertos recomiendan adaptarnos a esta nueva fase del clima, pero no para asumirla con resignación, sino para seguir tomando más medidas y mitigar sus efectos.
Los focos de incendios se han multiplicado en las dos últimas semanas. Tras la alerta en varias provincias de Castilla-La Mancha (el de Guadalajara es el peor incendio de la historia por superficie quemada), el miedo ahora se extiende por la Comunidad de Madrid tras la concurrencia de tres distintos focos y la cercanía de un cuarto en Ávila.
El Gobierno, tras la petición de la administración autonómica madrileña, ha declarado la emergencia nacional. Es la primera vez que así se hace por incendio forestal.
El impacto del fuego en el medio ambiente y en la propia salud, sumado al calor extremo que están registrando los termómetros, son ya una cuestión de emergencia pública. Y, con estas intensas llamas veraniegas, no hace falta echar mucho la vista atrás para ser conscientes de la situación.
De un invierno de inundaciones extremas a incendios de sexta generación
Hace seis meses, especialmente en el sur, vivimos un invierno de inundaciones extremas. Informe Semanal regresa, por ejemplo, a la localidad de Grazalema (Cádiz), que literalmente se desbordó y donde el fuego ya está haciendo, ahora, acto de presencia.
"Estamos notando, más que nunca, las olas de calor y unas altas temperaturas que antes no teníamos", nos confirma Carmen Díaz Paniagua, investigadora de la Estación Biológica de Doñana-CSIC.
A día de hoy, los incendios de sexta generación, en esta zona como en cualquier otro lugar de España, constituyen la mayor amenaza, pero no es la única.
Sobre terreno quemado del Parque Nacional de Doñana, Juan Romero, de Ecologistas en Acción, nos confirma que allí "durante todo el año pasado, hubo más de 50 conatos de incendio y, este año, ya llevamos más de 30. Y sabemos que no se está haciendo absolutamente nada".
Más al sur, en Huelva, comprobamos otros latigazos del cambio climático. Matalascañas, uno de los destinos turísticos más destacados, lleva tiempo enfrentándose a sus propios desafíos como el retroceso de sus costas.
A la erosión natural hay que añadir la subida del nivel del mar en el Golfo de Cádiz y el devastador paso los temporales. La borrasca Francis arrasó la playa y se llevó por delante una parte del paseo marítimo.
No queda otra que adaptarse al calentamiento global, pero no asumiendo sus consecuencias con resignación, sino aprovechándolos para seguir tomando medidas: preservando los bosques durante todo el año, protegiendo los espacios verdes locales o implementando sistemas de alerta temprana para desastres naturales.