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Andy Burnham, la última esperanza de los laboristas se encamina a Downing Street

  • El exalcalde de Manchester es el nuevo líder laborista y el séptimo primer ministro en diez años
  • Es visto entre las bases laboristas como un perfil capaz de ilusionar y vencer a la extrema derecha
Andy Burnham, nuevo primer ministro de Reino Unido
Andy Burnham, rodeado de simpatizantes en la elección parcial en Makerfield del 18 de junio. Jon Super Jon Super / AP

Para Andy Burnham, que a la tercera va la vencida, se queda corto. Y es que no solo asume el liderazgo del Partido Laborista en su tercer intento de encabezar la formación tras las intentonas fallidas de 2010 y 2015, sino que el lunes jurará formalmente como el séptimo primer ministro del Reino Unido en diez años, tras una de las décadas más convulsas políticamente en el país.

"Ojalá, a la tercera vaya la vencida", bromeó al respecto el propio Burnham el pasado 9 de julio, cuando en un vídeo publicado en sus redes sociales anunciaba su autonominación para liderar el laborismo en las primarias del partido, que venció con un abrumador apoyo de sus compañeros de partido y sin rival en la contienda. Ese día se confirmaba lo que hacía semanas que parecía claro: que Andy Burnham, el hasta entonces alcalde de Manchester, sería el nuevo jefe de Gobierno británico tras la dimisión de Keir Starmer.

Los hechos se desencadenaron para Burnham y su predecesor tras las elecciones locales y regionales del 7 de mayo. Con los malos resultados cosechados por los laboristas, que perdieron más de 1400 concejales en esos comicios, la presión fue arrinconando a Starmer, mientras Burnham iba sumando adeptos que veían en él la mayor esperanza para su partido. 

El 18 de junio ganó la elección parcial en la circunscripción de Makerfield, consiguiendo el escaño que le allanaba el camino hacia el liderazgo del Partido Laborista. A partir de ahí todo se precipitó: el 22 de junio, el mismo día en que Burnham juraba su escaño, Starmer presentaba su dimisión tras semanas resistiendo las presiones de la bancada laborista. 

Además de ser un perfil que ilusiona a las bases laboristas, se considera una figura con el carisma político necesario para conectar con los votantes, como se ha visto en la clara victoria en Makerfield. Ahora tendrá que demostrar que será capaz de liderar al partido hasta las próximas elecciones generales, previstas para 2029, y que tiene el tirón electoral suficiente para ganar a la ultraderecha de Reform UK.

De momento, ha prometido revitalizar las políticas sociales y un revolucionario plan para descentralizar el poder, que pasa por llevar parte de las instituciones de Londres a Manchester —principal ciudad del norte del país e histórico centro industrial— y un mayor presupuesto para los ayuntamientos.

Inicio y ascenso en política

Burnham nació en un suburbio de Liverpool en 1970, donde su padre trabajaba como ingeniero de la compañía de telecomunicaciones BT y su madre como recepcionista de un centro médico. Sus padres, ambos votantes laboristas, desarrollaron en él un interés temprano en política

Tanto él como sus dos hermanos fueron los primeros en su familia en ir a la universidad. Burnham estudió lengua inglesa en Cambridge. Fue después de graduarse cuando inicia su camino en la política, trabajando primero como investigador y asesor para una diputada laborista. 

A partir de ahí, empieza su ascenso en política. Fue elegido diputado en 2001, a los 31 años, y mantuvo su escaño hasta 2017. Durante esos años formó parte de los gobiernos de Tony Blair y de Gordon Brown, ocupando roles como secretario jefe del Tesoro y ministro de Sanidad y de Cultura.

Fue precisamente como titular de Cultura cuando vivió uno de los momentos que han marcado su carrera, durante un acto conmemorativo por el 20 aniversario de la tragedia de Hillsborough, en la que 97 aficionados del Liverpool fallecieron durante una avalancha en el estadio en 1989. Durante su intervención fue abucheado y este hecho le impulsó a llevar el tema al gabinete de Gobierno, propiciando el inicio de una segunda investigación sobre la tragedia.

El popular "rey del norte"

En 2017 llega un cambio importante para su carrera. Deja Westminster para presentarse a la alcaldía del Gran Manchester. Ganó en las urnas por una clara mayoría y lo volvería a hacer en otras dos ocasiones, convirtiéndose en una de las pocas historias de éxito en la política británica en los últimos tiempos.

Desde esa posición, se alejó de lo que llamaba "política centrada en Londres", lo que le permitió ocuparse directamente de los aspectos que más influyen en la vida de las comunidades, como los servicios públicos y el transporte

En este sentido, su visión ha sido la de "poner al lugar primero, antes que el partido primero" y ha defendido una mayor descentralización, así como la inversión gubernamental en el Estado del bienestar y se ha mostrado contrario a los procesos de privatización del sector público. 

De hecho, una de las cuestiones por las que su gestión como alcalde es más alabada es la del sistema de transporte en el Gran Manchester, al que integró bajo una red pública.

Pero lo que hizo aumentar su popularidad más allá de Manchester fue la pandemia de covid-19 y sus críticas a la gestión de la misma por parte del gobierno de Boris Johnson. La batalla se centró en las restricciones más severas impuestas a la región del norte de Inglaterra. El enfrentamiento con el entonces primer ministro y su defensa de la región le valieron el apodo de "rey del norte" y lo convirtieron en uno de los políticos laboristas de más alto perfil.

Andy Burnham jura como diputado

Andy Burnham juró como diputado por la circunscripción de Makerfield el 22 de junio, el mismo día que Keir Starmer anunció su renuncia. Cámara de los Comunes / AP

Sus otros intentos por liderar el partido

A Burnham, las luchas dentro del partido no le son ajenas. A lo largo de su carrera ya había intentado dos veces hacerse con el liderazgo del Partido Laborista. La primera fue en 2010, tras la dimisión de Brown después de perder las elecciones generales. En aquella ocasión compitió frente a los hermanos Miliband —David y Ed— y fue el menor —Ed— el que resultó ganador. Burnham terminó cuarto de cinco candidatos.

Lo intentó de nuevo en 2015. En aquella ocasión, dijo que sería la última vez que lo intentaba: "O ahora o nunca". Perdió contra Jeremy Corbyn.

Pero, contrario a ese "ahora o nunca", sí que hubo más intentos. En enero de 2026 trató de regresar al Parlamento en lo que se consideró un movimiento para intentar hacer frente a un Starmer ya muy cuestionado. Pero en esa ocasión el Comité Ejecutivo Nacional (NEC, por sus siglas en inglés) del Partido Laborista le impidió presentarse como candidato a obtener un escaño en la elección parcial por la circunscripción de Gorton y Denton. Quienes lo apoyaban vieron en aquella negativa un intento del propio Starmer de bloquear a un posible rival.

La historia fue muy distinta el pasado mes de mayo. Tras la derrota laborista en las elecciones del 7 de mayo frente a los populistas de Reform UK, la situación para Starmer se volvió insostenible, y todos los ojos viraron hacia Burnham como el único capaz de reconducir la situación para los laboristas.

Había, eso sí, que superar un obstáculo: si quería contender en unas primarias, Burnham debía ser miembro del Parlamento británico. El problema se solucionó rápido: el diputado por la circunscripción de Makerfield, al norte de Inglaterra, Josh Simons, renunció para permitir que Burnham contendiera por el escaño. Esta vez el NEC sí le permitió contender.

Andy Burnham, tras ganar el escaño en la circunscripción de Makerfield.

Andy Burnham, tras ganar el escaño en la circunscripción de Makerfield. Oli SCARFF / AFP

Su victoria clara frente a Reform UK —Burnham recibió 24.937 votos, seguido del candidato populista, Robert Kenyon, que obtuvo 15.696 papeletas— dio los argumentos definitivos a quienes veían en él a alguien capaz de ilusionar a los electores y derrotar a la extrema derecha, que lidera desde hace meses las encuestas. 

Qué se puede esperar de su liderazgo

Burnham tiene influencia entre los grupos más a la izquierda dentro del Partido Laborista, particularmente entre aquellos más críticos con la apuesta más centrista del gobierno liderado por Starmer. A lo largo de su carrera, se ha descrito como un socialista que cree en la redistribución de la renta con un sistema impositivo más progresivo.

Sin embargo, también tiene sus críticos dentro de sus propias filas, quienes destacan sus cambios de opinión y prioridades políticas.

En el último año, Burnham abogó por la nacionalización de industrias clave y por el regreso del Reino Unido a la Unión Europea. Sin embargo, en las últimas semanas, adoptó una postura más moderada, afirmando, por ejemplo, que las finanzas del país eran demasiado limitadas para nacionalizaciones a gran escala.

En cuanto al Brexit, también se fue mostrando mucho más escéptico al respecto de un hipotético Rejoin: "Yo no propongo que el Reino Unido vuelva a la UE. Respeto el referéndum. Mi opinión es que el Brexit ha sido dañino, pero lo último que deberíamos hacer es volver a esa discusión". Probablemente en estas palabras, pronunciadas en mayo cuando ya sabía que competiría por el escaño de Makerfield, tuvo en cuenta a su base electoral, que votó mayoritariamente a favor de la salida de la UE.

En cualquier caso, para los laboristas que lo apoyan, sus credenciales están en su hoja de servicio como alcalde de Manchester. Ahora, eso sí, tendrá que demostrar que podrá hacer los cambios que los británicos esperan desde el puesto político más importante de su país.