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La mayor masacre de ETA contra la Guardia Civil: 40 años del atentado en la plaza República Dominicana de Madrid

  • En el convoy, formado por un autobús, un microbús y un Land Rover, iban 73 agentes alumnos de la Agrupación de Tráfico
  • Esta fue la segunda mayor masacre en Madrid después del atentado de la cafetería Rolando que dejó 13 víctimas mortales
Cascos de los alumnos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil asesinados por ETA en la plaza de la República Dominicana
Cascos de los alumnos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil asesinados por ETA en la plaza de la República Dominicana. EFE/ Luis Lavin
RTVE.es

El atentado de ETA en la plaza de la República Dominicana, del que este martes se cumplen 40 años, fue la mayor masacre perpetrada por ETA contra la Guardia Civil, con 12 víctimas mortales. En el convoy al que atacó la banda terrorista iban 73 agentes, alumnos de la Academia de Tráfico, algunos de ellos con menos de tres meses en el cuerpo.

Eran las 7:45 de la mañana del 14 de julio de 1986, cuando una furgoneta aparcada en dicha plaza explotó con cinco ollas a presión, 35 kilos de goma-2, incontables cantidades de tornillos, tuercas y otras piezas metálicas que funcionaron como metralla al paso del convoy de la Guardia Civil.

Policía y Guardia Civil en el escenario del atentado de ETA , contra un convoy de la Guardia Civil en la plaza República Dominicana de Madrid

Policía y Guardia Civil en el escenario del atentado de ETA , contra un convoy de la Guardia Civil en la plaza República Dominicana de Madrid. EFE/Luz Elena Castro

Este atentado también fue la segunda masacre con más muertos perpetrada por ETA en la capital, después del atentado de la cafetería Rolando en 1974 de la calle del Correo, que dejó trece 13 víctimas mortales. A los 12 guardias civiles asesinados hay que añadir los 78 heridos de diversa consideración que dejó la furgoneta bomba.

El responsable del atentado fue el Comando Madrid de ETA, también conocido como Comando España, del que formaron parte algunos de los miembros más destacados de la banda terrorista, como José Ignacio de Juana Chaos o Antonio Troitiño, además de Inés del Río Prada y Esteban Nieto.

Un autobús, un microbús y un Land Rover

La mañana del 14 de julio de 1986 era soleada y entre los guardias que se subieron al autobús había un ambiente distendido y de alegría; era lunes, y volvían de pasar un fin de semana de permiso, en sus casas, con sus familias, según relatan varias víctimas en un vídeo elaborado por la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) con motivo del 40 aniversario del atentado.

El ataque a los guardias civiles de República Dominicana llegó en un contexto de alta actividad terrorista, con atentados casi semanales, un año antes del atentado de ETA en Hipercor en Barcelona, que conmocionaría para siempre al conjunto de España.

35 años del atentado de Hipercor, el más sangriento de ETA

Además, ETA contaba con una capacidad logística y una estructura asentada en Madrid que le permitió llevar a cabo el sangriento atentado. Con el comando instalado en la capital, los terroristas vigilaron durante varios días a los convoyes de la Guardia Civil que salían del cuartel de la calle Príncipe de Vergara, a escasos metros de donde acabaría estallando la furgoneta bomba.

Los terroristas identificaron a su objetivo días antes: sería un convoy formado por un autobús, un microbús y un Land Rover de la Guardia Civil, en el que viajaban diariamente los jóvenes guardias con destino al campamento de la Venta de la Rubia, a las afueras de Madrid, donde llevaban a cabo prácticas de conducción con motocicleta.

Se cumplen 40 años del atentado de ETA conta un convoy de la Guardia Civil que acabó con la vida de 12 agentes Policía y Guardia Civil en el escenario del atentado de ETA contra un convoy de la Guardia Civil en la plaza de la República Dominicana

Policía y Guardia Civil en el escenario del atentado de ETA contra un convoy de la Guardia Civil en la plaza de la República Dominicana. EFE/Luis Lavin

Según el escrito del fiscal, De Juana Chaos y Juan Manuel Soares Gamboa fueron los encargados de comprar la furgoneta, los explosivos y de conseguir el dinero necesario para cometer el atentado.

"Una explosión y un silencio sobrecogedor"

El 14 de julio, a las 7:45 horas, la furgoneta Sava que los terroristas habían cargado hasta arriba de explosivos y metralla implosionó al paso del convoy, impactando en los tres vehículos, en los que viajaban 73 agentes. "Después de la explosión hubo un silencio sobrecogedor. Después de ese silencio fue cuando salieron los gritos de los compañeros. Yo me quedé ahí, inerte, esperando a que llegara el momento", relata Andrés Martín, una de las víctimas cuyo testimonio recoge el vídeo de la FVT.

El explosivo impactó de lleno en el cuerpo del autobús, por lo que las personas que se sentaron en la parte de atrás salieron mejor paradas. Pero fue el azar, como cambiarle el asiento a un compañero, según relatan varias de las víctimas, lo que marcó la diferencia entre morir o sobrevivir.

La mayor masacre de ETA contra la Guardia Civil: 40 años del atentado en la plaza República Dominicana de Madrid

Policía y Guardia Civil en la investigación del atentado de ETA contra un convoy de la Guardia Civil en la plaza de la República Dominicana de Madrid. EFE/Mondelo

Como en el caso de Andrés Martín, a quien se le asignó en ese día el servicio de escolta del autobús por la indisposición de otros compañeros y acabó ocupando un lugar en la primera fila, al lado del conductor, armado con un subfusil Z-70 del cuerpo. Al tratarse de un arma relativamente inestable, lo primero que le vino a la cabeza no fue un atentado, sino que ésta se había disparado.

Salió del autobús con ayuda de un compañero, tras presenciar "el infierno" en el que se había convertido su interior. "Empecé a deambular por ahí, como queriendo ayudar, hacer algo. Pero iba como un zombi y no acertaba a nada", relata. Un conductor anónimo le llevó al hospital de La Paz en su Citroen GS azul claro, donde permaneció un mes hospitalizado y cinco meses de baja.

Aunque las imágenes de ese día permanecen difuminadas en su memoria, a Andrés Martín todavía le viene a la mente el olor de la plaza aquel 14 de julio: una mezcla de combustible y carne quemada, que ha vuelto a sentir cada vez que hay un atentado, sin que éste haya estado presente en el ambiente.

Se cumplen 40 años del atentado de ETA que acabó con la vida de 12 guardias civiles en la plaza República Dominicana de Madrid

El almirante Angel Liberal Lucini; el Director de la Guardia Civil, José Antonio Sáenz de Santamaría,; el Ministro del Interior, José Barrionuevo, Joaquín Leguina, Juan Barranco y Txiqui Benegas; en el funeral por ocho de los guardias civiles asesinados en la plaza de la República Dominicana. EFE

Con motivo de este 40 aniversario, el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y la Fundación de las Víctimas (FVT) han organizado en Madrid la exposición “1986. Plaza de la República Dominicana. 12 vidas, una herida permanente”, comisariada por el documentalista Manuel Aguilar y la periodista Inés Gaviria para recordar a las víctimas de aquel atentado.

Las mayores penas de prisión hasta la fecha

Más allá de la conmoción y del lugar en la memoria del terrorismo que ocupa plaza República Dominicana, el atentado marcó un hito en la historia judicial de España al imponerse a sus responsables las mayores penas de prisión hasta la fecha.

La primera sentencia llegó tres años después, en 1989, cuando fueron condenados a 2.232 años de prisión cada uno de los cuatro miembros del Comando Madrid arrestados: José Ignacio de Juana Chaos, Antonio Troitiño Arranz, Esteban Nieto e Inés del Río Prada.

A estas condenas se les sumarían años después los 1.401 años a Juan Manuel Soares Gamboa, al que se le agregó el atenuante del arrepentimiento, y más tarde los 1.572 años a Idoia López Riaño, alias Tigresa, por colaborar en la vigilancia y preparación del ataque.

Al entonces jefe de ETA Santi Potros le condenaron a 1.920 años de prisión, por ordenar al comando emprender una campaña de atentados contra objetivos de la Guardia Civil.