Explosión de solidaridad en Garrucha: los vecinos se vuelcan con los desalojados por el incendio de Almería
- Cientos de personas han recibido ayuda en el Pabellón de Garrucha, muchos ya han sido realojados
- Siga la última hora del incendio de Los Gallardos, en Almería
Uriel y Mariana, Bimba y Lola, no se separan del ventilador que intenta aliviar el sofocante calor del pabellón de Garrucha, en Almería. Es uno de los puntos donde se ha atendido a los cientos de personas desalojados por el incendio de Almería. A la mayoría los han trasladado a hoteles de la zona, algún enfermo, a residencias. Pero ellos no quieren separarse de sus perras, dicen que no se relacionan bien con otros animales. Esperan poder ir, en las próximas horas, a casa de unos amigos.
Él es español y ella, uruguaya, la pareja cuenta a RTVE Noticias que vinieron hace unos días a pasar un par de meses con la abuela de él, Rosario, en la localidad de Bédar. Este viernes han tenido que marcharse de forma apresurada y con lo puesto a causa del humo: "No se podía respirar", explican. Han podido llevar con ellos a los perros, pero atrás quedaron, en casa de la abuela, gatos y gallinas... de los que no saben nada.
Sienten miedo y una profunda tristeza, la abuela está preocupada, dicen, porque no sabe como está la casa en la que guarda recuerdos de toda una vida: "Cuando nos fuimos el fuego estaba cerca". Rosario no se separa del teléfono. "No dejan de llamarla", nos dice su nieto.
"Hemos salido corriendo, sin coger nada", nos explican. Aquí han podido conseguir algo de ropa y también comida que han ido donando vecinos, tiendas y supermercados de la zona.
Muchos de los realojados en Garrucha son extranjeros que viven en un camping cercano. Es el caso de los británicos Lorraine y Mal, matrimonio, junto al hermano de ella, Steve. El personal de Cruz Roja les ofrece ir a una habitación todos juntos, pero ellos, que afrontan su segunda noche en el pabellón, no se quieren marchar: "Estamos cómodos aquí", nos dicen con una sonrisa. Las voluntarias hablan de su increíble resiliencia. Desde luego, conservan el buen humor.
Lorraine posa con su hermano Steve y su marido Mal, en el pabellón de Garrucha, donde les han realojado por el incendio Noemí San Juan
Aunque no les apetecía dormir todos juntos en la misma habitación, minutos después deciden aceptar el ofrecimiento. Tras dar sus datos a la voluntaria, salen rumbo a un hotel en Mojácar.
El mismo camino hacen Alec y Wenda. Es un matrimonio británico que estaba en el mismo camping y fueron desalojados porque había un humo irrespirable. Pudieron regresar a buscar sus medicamentos, pero era imposible permanecer allí. También a ellos les llevan a un hotel.
En el pabellón de Garrucha se va vaciando poco a poco. Fue uno de los centros de primera atención a los desalojados, pero la mayoría han sido acogidos por familiares o realojados de forma temporal en hoteles de la zona.
Explosión de solidaridad
La solidaridad de los vecinos de la zona es abrumadora. Érika y Leticia traen ropa y pañales desde Mojácar: "Somos de pueblos cercanos, muchos nos conocemos", comentan a RTVE. Las redes sociales y el boca a boca han ayudado a comunicar las necesidades de los realojados.
Grupo de voluntarios en el Pabellón de Garrucha, reciben a los afectados por el incendio de Almería Noemí San Juan
Cada uno ayuda como puede. Un grupo de conductores se acerca, finalizada su jornada, para poner sus camiones a disposición de la Cruz Roja para traer lo que sea necesario.
Quedan pocas personas en el pabellón, pero en cualquier momento podrían llegar más. Por eso aquí la actividad es frenética. Siguen recogiendo comida y ropa. Por eso los voluntarios se quedan. Llevan más de 24 horas prestando asistencia a quienes la necesitan. Quieren ayudar a sus vecinos.
Ayuda también para los animales
A pocos metros, en otro pabellón, los voluntarios de la asociación animalista Eleos recogen comida, arneses, mantas, jaulas... para los animales. Lo explica a RTVE Paqui, emocionada. La idea es "ayudar a las familias a reencontrarse con sus animales cuando puedan volver" a sus casas. Ayudarles a comer, a volver a la normalidad, y "a los que ya no tengan familia, buscarles casas de acogida".
Voluntarias de la Asociación Eleos recogen comida para los animales afectados por el incendio de Almería Noemí San Juan
"En ellos no piensa nadie", dice Paqui, que pese a todo destaca "la respuesta de la gente". En apenas dos horas han recogido varios kilos de comida: "Es una pasada", suspira.