Irán se prepara para despedir a Alí Jameneí, el último gran líder que dirigió el país durante 36 años
- El cuerpo del ayatolá ha llegado a Mashhad de madrugada desde la ciudad de Karbala, en Irak
- El lugar de entierro, en su ciudad natal, fue la voluntad del propio líder supremo, según su jefe de gabinete
Irán se prepara para dar sepultura a los restos del ayatolá Alí Jameneí, después de una marcha fúnebre de seis días en los que los fieles lo han acompañado en un recorrido por los lugares sagrados del país de mayor importancia para la rama islámica del chiísmo —y también en Nayaf, en su país vecino Irak—.
El culmen de estas celebraciones fúnebres se produce al mismo tiempo que EE.UU. e Irán reanudan las ofensivas militares. "Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de este miércoles por parte de Irán. ¡Si vuelve a ocurrir, será mucho peor!", ha afirmado Donald Trump, que finalizó el alto el fuego firmado hace un mes y ya ha atacado a varias provincias iraníes, en las que ha dejado 14 muertos y 78 heridos.
Los restos del líder supremo —asesinado a los 86 años el 28 de febrero, al inicio de la guerra, junto a varios familiares en ataques estadounidenses e israelíes— descansarán en su ciudad natal, Mashhad, una de las regiones más santas por albergar el mausoleo del imán Reza, octavo imán del chiísmo.
Los fieles, que lloran la muerte de su Líder Supremo, se reúnen frente al mausoleo del Imán Reza, donde descansarán los restos de Alí Jameneí AFP/ATTA KENARE
Será en este mismo sepulcro donde tendrá lugar el entierro en la tarde de este jueves, según ha informado la IRNA (Agencia de Noticias de la República Islámica). Aquí se ha enterrado a numerosas figuras importantes de la historia de Irán, como el presidente Ebrahim Raisi, que murió en un accidente aéreo en mayo de 2024, o monarcas persas anteriores a la Revolución Islámica. Este lugar fue elegido por el propio Jameneí, según ha declarado el jefe de su gabinete, Mohamad Mohamadi Golpayegani.
El gobernador de Mashhad, Hasan Hoseini, ha declarado que, al igual que sucedió en Teherán, se espera que asistan millones de personas —alrededor de unos 15— superando cinco veces la población de la ciudad.
En esta ciudad ya se habían reunido miles de personas horas antes de que comenzasen los últimos ritos fúnebres. Esperaban la llegada del féretro del ayatolá que el día anterior se encontraba en Irak, en la ciudad de Nayaf, tercer lugar más sagrado y el centro neurálgico de la doctrina chií, y Karbala, último punto del recorrido.
De nuevo, los fieles han portado banderas iraníes y, en ciertas ocasiones, se han escuchado los gritos de “muerte a Estados Unidos” que se han repetido en estos seis días de actos.
"Juro por la sangre del Líder Supremo, Trump, que te mataremos", gritaban los fieles que se han reunido en el lugar de entierro, con banderas iraníes y pancartas que rezaban "muerte a Estados Unidos", horas antes de la llegada de los restos del ayatolá.
Seguidores de Alí Jameneí asisten a los actos funeraros con un cartel que reza "maten a Trump" AFP/WAKIL KOHSAR
Con los homenajes de ayer, no solo en Irak, sino también en otros países como el Líbano —donde se celebraron concentraciones en honor al líder supremo impulsadas por la milicia chií Hizbulá—, Irán quiso dar una imagen de fortaleza ante una guerra que se ha recrudecido con el levantamiento del alto el fuego por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
A las exequias del miércoles han asistido el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abas Araghchi. También se ha visto al general Esmail Qaani, jefe de la Fuerza Quds —el brazo de operaciones en el extranjero de la Guardia Revolucionaria—. A quien no se ha visto en los homenajes a su padre ha sido a Mojtaba Jameneí, que sucedió a su padre como líder supremo. Todavía no ha aparecido en público desde su nombramiento en marzo y, supuestamente herido y desfigurado —según los servicios de inteligencia estadounidenses—, el nuevo ayatolá solo se ha comunicado a través de declaraciones que se le han atribuido. Por el momento no se han emitido mensajes de su parte respecto al funeral de Estado.
Miles de personas se reunieron ayer en Irak en el penúltmo día del funeral de Estado de Alí Jameneí, en la ciudad de Karbala, frente al mausoleo del Imán Hussein AFP/AHMAD AL-RUBAYE
Según fuentes iraníes, el nuevo Líder Supremo está recuperándose de sus heridas, pero todavía no se encuentra suficientemente bien como para aparecer en público. Por este motivo, los servicios de seguridad estatales tratan de evitar su exposición pública en caso de que haya más ataques por parte de las fuerzas estadounidenses.
El entierro estaba previsto, en un principio, para el mes de marzo, pero debido a la guerra contra Estados Unidos e Israel se pospuso hasta este sábado 4 de julio, cuando comenzó el homenaje en Teherán con una exposición de sus restos para que fieles y dirigentes pudiesen despedir a su líder.
¿Quién fue Alí Jameneí?
Sayed Alí Huseiní Jameneí, conocido como Alí Jameneí, fue el líder supremo de Irán, un ayatolá que concentraba tanto el poder político como el religioso en su figura. Ascendió al poder tras la muerte de Ruhollah Jomeini, quien dirigió la Revolución Islámica en 1979 y fundó la República Islámica de Irán.
La palabra de Jameneí, como líder supremo, estaba por encima de la Constitución y era el jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Estaba al frente de la Justicia del país y su palabra era la ley. También elegía al Consejo para el Discernimiento —institución que resuelve las discrepancias entre el Parlamento y el Consejo de Guardianas de la Revolución—. Cualquier mensaje en su contra se castiga con prisión.
Fue el hombre al frente de la Justicia y también el encargado de elegir al Consejo para el Discernimiento, institución encargada de resolver las discrepancias entre el Parlamento y el Consejo de Guardianes de la Revolución.
Jameneí nació el 15 de julio de 1939 en Mashhad, ciudad donde será enterrado, donde se crió en una familia de religiosos chíies. Estudió la doctrina islámica y el Corán en Najaf, Irak, una ciudad sagrada para el chiísmo. También asistió a la escuela religiosa ubicada en Qom, Irán. En ambas ciudades han realizado una procesión con sus restos a modo de homenaje en el marco de su funeral de Estado. Años más tarde se graduó en Hayatoleslam, el rango inferior al ayatolá, en Teherán. El propio Jomeini fue su maestro durante esta época y, con el tiempo, fue ganando la confianza y acabó por convertirse en uno de sus discípulos más próximos.
En 1975 participó en la fundación del Partido de la República Islámica (PRI) y en 1981 logró ser investido presidente con el 95% de los votos. Años más tarde, en 1989, la Asamblea de Expertos lo nombró Rahbar (líder) y se ha encargado de reafirmarlo como tal cada ocho años.
Durante los 36 años que estuvo en el poder, Alí Jameneí gobernó con "mano de hierro". Se le conocía por acosar a los medios y por ser firme represor de protestas durante su extenso mandato. Las últimas, protagonizadas por el hartazgo social al régimen, comenzaron a finales de 2025 y se saldaron con 3.100 muertes, según cifras del Estado, pero portales como Iran International ascienden la cantidad de fallecidos a 36.500.
Su mandato ha marcado, para siempre, al país persa con una gobernanza tiránica y compleja. Su muerte, por otro lado, ha sacudido a Irán en medio de una guerra que cada día se salda con más muertes y se enfrenta a la incógnita de qué será del nuevo Líder Supremo.