El hermetismo oficial rodea la muerte de deportados de EE.UU. tras los terremotos en Venezuela
- No se sabe a ciencia cierta el número de deportados muertos por los seísmos
- La posibilidad de hallar supervivientes disminuye en Venezuela conforme pasan los días
El máximo hermetismo oficial envuelve el caso de los 146 venezolanos deportados por EE.UU. a su país, algunos de los cuales fallecieron por los dos terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela en el hotel Santuario, en La Guaira. Han pasado once días desde los temblores y todavía no se sabe a ciencia cierta cuántas personas perecieron ni cuántas siguen vivas. Y las autoridades estadounidenses no han dado a conocer la lista de pasajeros que iban en el vuelo 164 procedente de Miami (Florida).
El hotel Santuario se encuentra en lo alto de un monte en la zona de La Llanada en La Guaira. Desde la carretera principal que atraviesa el estado no se ve el recinto, que queda oculto por la vegetación y solo tiene una única vía de acceso a través de uno de los laterales. Uno puede acercarse a las inmediaciones pero cuando se encuentra a unos 300 metros del sitio hay un puesto de control del servicio de inteligencia del Gobierno venezolano, el Sebin, que impide el paso.
El lugar no queda lejos de unas viviendas que hay en la parte de abajo del monte donde se veía el hotel antes de que se desplomara por los seísmos de magnitud 7,2 y 7,5. Allí, una de las vecinas, Leidy López, explica a RTVE Noticias que ella suele subir a pasear los perros pero que es imposible acceder al recinto.
"El Sebin impide el acceso. Hay mucha gente que está buscando a sus familiares, llegan allí pero luego la policía les obliga a darse la vuelta", explica esta mujer.
Leidy precisa que por allí solían pasar varios autobuses con deportados de EE.UU. a la semana: Apuntando a lo alto del monte indica que en el hotel "se les hacía una reseña policial donde se verificaba su estatus judicial y si tenían antecedentes penales y los liberaban al poco tiempo".
Leidy vio subir tres autobuses con deportados
El día de los terremotos, esta vecina vio tres autobuses que subían la loma con deportados de EE.UU. para alojarse en el hotel, que quedó "siniestro total" por los temblores. Por la noche, se encaminaron hacia arriba numerosos vehículos de la policía, el Sebin e incluso una grúa.
A diferencia de otras partes de La Guaira, la mayor parte de las casas en La Llanada permanece en pie, aunque algunas han sufrido daños estructurales y hay tiendas de campaña en la calle donde se quedan algunos residentes. Enfrente de ellos, hay una figura de la Virgen del Valle, en el interior de una roca.
En una de esas tiendas de campaña se aloja Milagros Rodríguez, que indica a RTVE Noticias que en los últimos días se han quedado a dormir en las carpas algunos familiares de los deportados en EE.UU.: "No saben si están vivos, si están muertos, si están en otro lado", apunta.
Milagros asegura que todavía las autoridades están sacando cuerpos del hotel Santuario, porque ella ve pasar los camiones que se dirigen a Los Silos, en el puerto de La Guaira, donde se ha instalado una morgue improvisada. "Los llevan a Los Silos y allí el familiar tiene que acudir para reconocerlos", afirma.
El programa Vuelta la Patria del Estado venezolano publicó en su cuenta de Instagram un post donde informaba de que el 24 de junio había aterrizado en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, que sirve a Caracas, el vuelo 164 procedente de Miami con 146 personas -120 hombres, 18 mujeres, 5 niños y 2 niñas. Dicho programa ofrece asistencia a los migrantes que vuelven a Venezuela por encontrarse en una situación de vulnerabilidad o por tener problemas en el extranjero.
Por su parte, el ICE Flight Monitor -una iniciativa de la ONG Human Rights First para rastrear los vuelos de deportación operados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) ha señalado en un tuit que hubo un vuelo con deportados a Venezuela el 24 de junio, que llegó a las 10:22 hora local con 146 personas, entre ellos familias y niños.
El DHS se limpia las manos
Preguntado por RTVE Noticias, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) estadounidense, del que depende ICE, descartó cualquier responsabilidad de las autoridades de EE.UU. por estos fallecimientos.
"Este vuelo llegó de forma segura a Venezuela y todos los inmigrantes que iban a bordo fueron devueltos a su país. Una vez que una persona deja de estar bajo custodia de ICE, la agencia ya no es responsable de ella", subraya el portavoz.
Los residentes en la Llanada recuerdan que casi siempre llevaban hombres al hotel Santuario y que estos solían ser jóvenes.
Otra de las vecinas, Gubia Trompetero, detalla que antes de los terremotos solían pasar muchos autobuses con deportados de EE.UU. subiendo al lugar. Después, "permanecían ahí unos dos días, tres días y luego pasaban los autobuses de vuelta para transportarlos a los estados donde ellos viven".
Desde la zona donde están las viviendas en La Llanada, lo único que se ve ahora es un muro con una pequeña edificación, nada que ver con las cuatro plantas que tenía el hotel, como Gubia describe.
El día de los terremotos, esta vecina recuerda que el autobús de los deportados llegó "pronto", sobre las 14.00 o 15.00 horas, y que después de los seísmos un hombre herido bajó desde el hotel diciendo que "había muchos muertos". "Ese día pasaron hacia el hotel muchos carros, camionetas, ambulancias patrullas y máquinas".
"Nunca hemos sabido cuál es la cantidad de fallecidos, pero se dice que han sido bastantes, más de 100", apunta Gubia, que agrega que el hotel llevaba alojando a deportados de EE.UU. desde hacía tiempo.
Antes de convertirse en un albergue temporal para los expulsados por las autoridades de EE.UU., el Santuario era un centro de rehabilitación de drogodependientes.
Agentes de ICE en el aeropuerto de Dulles en Washington el 24 de marzo de 2026 Andrew Leyden/ZUMA/DPA
Pese a esta tragedia, el congresista demócrata de Texas Joaquin Castro ha denunciado esta semana que ICE intentó deportar a menores y familias a Venezuela desde la prisión de DIlley Trailer en ese estado, después de los terremotos en el país latinoamericano.
En un mensaje en Facebook, Castro ha detallado que esas personas fueron obligadas a despertarse en mitad de la noche para ser enviadas a Arizona y de allí a Venezuela. "Al final, las familias fueron devueltas a Dilley pero está preocupadas de que puedan ser deportadas en cualquier momento".
"Es impensable enviar a niños y familias, que no han cometido ningún delito, a un país sumergido en el caos por un desastre natural", ha advertido el congresista demócrata, quien ha tachado de "cruel" y "antiestadounidense" la deportación de las 146 personas al territorio venezolano horas antes de los seísmos.
"Pido a la Administración Trump detener todas las deportaciones a Venezuela y cerrar la prisión de Diley Trailer", ha instado el político demócrata.
Los vuelos de deportación a Venezuela habían estado suspendidos durante años, excepto durante un breve periodo durante la Administración del demócrata Joe Biden en 2023, hasta que en 2025 se reanudaron de forma intensa con la llegada al poder del republicano Donald Trump y sus políticas antinmigratorias.
Debido a la crisis económica y la situación política durante el Gobierno de Nicolá Maduro se calcula que casi 8 millones de venezolanos abandonaron su país entre 2014 y 2024.
Semanas después de la captura del derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una operación de las fuerzas especiales de EE.UU. en Caracas, se lanzaron nuevos vuelos de deportación, ya durante el mandato de la presidenta interina, Delcy Rodríguez.