Zamora, el corazón modernista de Castilla y León que impulsó un discípulo de Gaudí
- La capital zamorana forma parte desde 2009 de la Ruta Europea del Modernismo gracias a un conjunto arquitectónico único en el interior de España
- Trece de los dieciocho edificios incluidos en el recorrido fueron diseñados por el arquitecto catalán Francesc Ferriol durante su etapa como arquitecto municipal
Zamora es conocida internacionalmente por su patrimonio románico, pero entre sus calles también late otro tesoro arquitectónico menos conocido. La ciudad conserva uno de los conjuntos modernistas más importantes del interior de España, una herencia que le permitió incorporarse en 2009 a la Ruta Europea del Modernismo, junto a otras ciudades destacadas de este movimiento artístico.
El desarrollo urbano experimentado por Zamora entre finales del siglo XIX y comienzos del XX fue clave para la aparición de este patrimonio. La llegada del ferrocarril, el crecimiento de la industria harinera y el auge de una burguesía local con gran capacidad económica favorecieron la construcción de nuevos edificios que transformaron la imagen de la ciudad.
Francesc Ferriol, el arquitecto que cambió Zamora
La expansión del modernismo en Zamora tiene nombre y apellido: Francesc Ferriol. Formado en Barcelona y discípulo de la escuela modernista catalana, llegó a la ciudad para ejercer como arquitecto municipal entre 1908 y 1916.
Según explica la directora de la Oficina Municipal de Turismo de Zamora, Estrella Torrecillas, Ferriol "trajo el modernismo de Barcelona a Zamora" y encontró una ciudad en plena transformación económica gracias a la riqueza generada por la industria harinera.
Su carácter innovador quedó reflejado en algunas de sus obras más emblemáticas. Uno de los ejemplos más representativos es la Casa de Faustina Leirado, en la calle Balborraz. "Hizo un edificio de cinco plantas cuando estaba prohibido. Rompe un poco la arquitectura de la calle, pero le da empaque al conjunto", señala Torrecillas.
La influencia de Ferriol fue decisiva. De los dieciocho inmuebles que integran actualmente la Ruta del Modernismo de Zamora, trece llevan su firma.
Los edificios que integran la Ruta del Modernismo
La Ruta Europea del Modernismo en Zamora está formada por dieciocho inmuebles y elementos arquitectónicos repartidos por el casco urbano. Entre ellos destacan la Casa de Faustina Leirado, la Casa de Juan Gato, la Casa Montero, la Casa de Valentín Matilla, la Casa Tejedor, la Casa de Norberto Macho o el cierre del jardín de la Casa de Miguel Hervella, todas ellas diseñadas por Francesc Ferriol.
También forman parte del recorrido el Casino de Zamora, obra de Miguel Mathet y Coloma; la Casa de Valentín Guerra, la Casa de Félix Galarza, la Casa Francisco Antón y el portal de la Casa de Fernando Rueda, firmados por Gregorio Pérez Arribas; además de la puerta de la antigua Fábrica de Harinas Bobo, proyectada por Segundo Viloria.
Completan la ruta otros ejemplos destacados como la Casa de Crisanto Aguiar, la Casa de Mariano López, la Casa de Gregorio Prada, el antiguo Laboratorio Municipal, los trabajos de forja de la Casa Martín de Horna y el edificio de la calle Traviesa, atribuido a Ferriol.
Ladrillo, cerámica y forja: las señas de identidad
La arquitectura modernista zamorana se caracteriza por la combinación de materiales y la riqueza ornamental de sus fachadas. El ladrillo visto, la cerámica decorativa y la forja artística son algunos de los elementos más reconocibles.
"Veréis balconadas de forja maravillosamente trabajadas y cerámicas que probablemente proceden de los talleres de Daniel Zuloaga, en Segovia. Son elementos fundamentales del modernismo", explica Torrecillas.
Estas construcciones reflejan además las distintas corrientes del movimiento modernista. En Zamora conviven la influencia catalana impulsada por Ferriol, la corriente secesionista de líneas más geométricas y una vertiente más internacional basada en la ornamentación y la composición de las fachadas.
Un modernismo integrado en el corazón histórico
A diferencia de otras ciudades españolas, donde el modernismo se desarrolló principalmente en ensanches o barrios de nueva creación, en Zamora estas construcciones se levantaron en pleno centro histórico.
La transformación permitió renovar la imagen urbana de una ciudad dominada hasta entonces por edificios medievales, conventos y antiguas casonas. El resultado fue una nueva arquitectura burguesa que convivió con el patrimonio histórico ya existente.
Hoy, más de un siglo después, ese legado sigue siendo uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad. Un patrimonio que complementa la fama románica de Zamora y que convierte a la capital zamorana en uno de los referentes del modernismo fuera de Cataluña.