'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis', un libro ilustrado que indaga en la personalidad del genio
- Hablamos con sus autores, el guionista Salva Rubio y el dibujante Agustín Comotto
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Coincidiendo con la celebración del centenario de Antoni Gaudi (10 de junio) y la bendición de la Torre de Jesús, por parte del papa León XIV, queremos recomendaros el libro ilustrado Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis (Comanegra), de Salva Rubio y Agustín Comotto. Una original aproximación, en forma de libro ilustrado (disponible en castellano, catalán e inglés), a la fascinante personalidad del enigmático arquitecto y a la época que le tocó vivir.
Como historiador del arte y uno de los grandes escritores y guionistas del momento, preguntamos a Salva cómo han enfocado esta biografía: “Me acerco desde el descubrimiento. La realidad es que, para mí, y para mucha gente, Gaudí es, sí, el arquitecto de buena parte de los mejores monumentos de la ciudad de Barcelona, pero su personalidad parece seguir oculta tras esas fachadas, pasillos y arquivoltas”.
“En contraste –continúa Salva-, dicha obra es original, atípica, heterodoxa y muestra tal inventiva y desconexión con las grandes tendencias de su tiempo, que sus técnicas y estéticas perfilan a Gaudí como un verdadero genio inventor. Todo esto sumó para preguntarnos: ¿sabemos realmente quién fue ese Gaudí tras el artista?”
“Fue así como Agustín y yo descubrimos, mediante la documentación y el estudio de sus logros, al extraño, atípico y peculiar humano tras la obra”. Añade el escritor.
Viñetas de 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis' (Comanegra)
¿Por qué un libro ilustrado?
Pero… ¿Por qué han decidido contar la historia de Gaudí en un libro ilustrado en lugar de un cómic? “En la elección tuvo que ver también la editorial -nos comenta Agustín-. Es un formato híbrido que gusta a los lectores y nos venía bien para narrar la historia, porque había poco tiempo para hacer el libro. Producir una novela gráfica en el formato clásico de unas, digamos, 130 páginas, nos habría llevado más de ocho meses, que no teníamos”.
Destaca la original versión del arquitecto que nos ofrece el dibujante: “Pienso que es un compendio de ciertas particularidades que nos dan las pocas fotografías que existen de él, más todo lo que a mí me interesa de su época: la propia estética de Gaudí y sus colegas arquitectos, que podemos ver en la forma en que hice su pelo a modo de un vitral, y la forma general de su figura, más cercana a las vanguardias paralelas a su historia que había en Catalunya y Europa”.
El libro nos ofrece un completo repaso de la vida del arquitecto que de niño se crio en el taller de sus padres, que eran caldereros… “Creo que coincido con Salva en que lo que define su capacidad para crear o pensar volúmenes es esa infancia –nos comenta Agustín-. Las formas de los recipientes, la construcción de estos, todo eso modela su superdotada mente infantil.
Páginas de 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis' (Comanegra)
“La obra anterior de Gaudí es un entrenamiento”
Preguntamos a Salva por qué han elegido ese título que nos recuerda a la película El tormento y el éxtasis (Carol Reed, 1965), sobre Miguel Ángel. “Es uno de los homenajes que hemos incluido en la obra: sustituir la palabra “tormento” por “Sagrada Familia” quiere transmitir la increíble hazaña que suponía, incluso a principios del siglo XX, comenzar una obra de escala catedralicia que tradicionalmente, y pese a los avances tecnológicos subsiguientes, ha superado tanto las capacidades humanas, como el tiempo de vida de sus autores. Podríamos decir que toda la obra anterior a esta iglesia es para Gaudí un entrenamiento para lograr lo imposible”.
“Por otro lado -añade el escritor-, la palabra “tormento” está conscientemente elegida, o sustituida en función de su significado eclesiástico. Durante nuestra investigación descubrimos a un Gaudí profunda, fanáticamente religioso, para quien el hambre, el frío, las privaciones y las mortificaciones físicas que se infligía durante la construcción de la catedral bien pudieran haber contribuido a sus geniales alucinaciones artísticas”.
El cómic también homenajea a la película El cielo sobre Berlín (Wim Wenders, 1987). “En nuestra obra –confiesa Salva-, jugamos con la idea de que Gaudí nunca se fue, y su espíritu quedó flotando alrededor de la catedral, esperando a que alguien la terminase. Es por eso, de hecho, que en vida decidió dedicar todos sus recursos a levantar la fachada del Nacimiento, en lugar de construir el templo de manera perimetral, para dejarla lo más terminada posible y de alguna forma, obligar a que se acabara la iglesia.”
Páginas de 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis' (Comanegra)
“Un objetivo inalcanzable para un mortal, pero no para su genio”
En el libro vemos cómo Gaudí se obsesionó con la Sagrada Familia hasta el punto de dormir en ella. “Creo que su personalidad, cerebro, o como lo llamaríamos hoy en día, presunta y probable neurodivergencia es lo que hizo que se obsesionara de esa forma –nos explica Salva-. Hablamos de alguien que de niño leía libros de matemáticas y geometría por afición, viniendo de una familia de artesanos rurales, y que tras sacarse la carrera de arquitectura, terminó cambiando la historia de la arquitectura. En ese sentido, una obra como la Sagrada Familia sin duda le permitió concentrar todos sus poderes en un objetivo inalcanzable para un mortal normal, pero no para su genio”.
En el libro también vemos cómo Gaudí perdió a casi todos sus seres queridos, hasta el punto de quedarse prácticamente solo. “Uno de los grandes misterios de su vida es su entorno afectivo –asegura el guionista-. Sabemos que fue un niño solitario, retraído y enfermizo, pero también que mientras estuvo en Barcelona frecuentó los círculos artísticos catalanistas conservadores y católicos en los que se sentía a gusto, y que seguramente conformaran la época más expansiva de su vida social, que fue reduciéndose a sus colaboradores del templo expiatorio”.
“También –añade Salva-, hay un intento de relación seria con una dama, que parece que no prosperó, por lo que su entorno emocional real fueron los diversos miembros de su familia con los que tenía relación. Unos y otros, colaboradores y familiares, fueron falleciendo antes que él, en efecto reduciendo su entorno y condenándole, o condenándose, a la soledad”.
Ilustración de 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis' (Comanegra)
¿Sería posible construir la Sagrada Familia hoy en día?
En cuanto a si cree que hoy en día seria posible construir una obra tan compleja como la Sagrada Familia, Salva nos comenta: “En una pregunta compleja. Técnicamente, se podría realizar, y se realizan, obras más grandes, de mayor complejidad y escala. La duda sería si realmente podría realizarse una obra así en las condiciones en que él las realizó, con materiales, técnicas, andamios, artesanos y maestros prácticamente del cambio de siglo y antes de los avances técnicos actuales”.
“Sin embargo, y esto me parece importante, de vez en cuando han surgido individuos aparentemente aquejados de algún trastorno o genialidad que han decidido elaborar por su cuenta y casi en solitario templos, iglesias o edificios casi a la manera de lo que podríamos arquitectura art brut. Teniendo en cuenta que Gaudí pudo estar aquejado, o bendecido, por algún tipo de trastorno similar, sería interesante estudiar su obra a la luz de esta tendencia”.
Ilustración de 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis' (Comanegra)
Una excelente documentación
Como historiador del arte, escritor y guionista, ya sabemos que Salva se documenta de una forma exhaustiva para todas sus obras. “Como de costumbre, me he documentado con todos los libros que he podido encontrar, pero sin duda uno de los descubrimientos más sorprendentes para mi han sido los comentarios en sus propias palabras recogidos por sus colaboradores, que nos proporcionan una mirada directa al ingenio del maestro: se trata de aforismos afilados e ingeniosos, que mostraban que también tenía sentido del humor y que quizá, hoy en día, lo habría “petado” en Twitter”.
“Para muestra, un comentario profético sobre la “Pedrera”: “No me extrañaría que en el futuro esta casa se convirtiera en un hotel…”, añade Salva.
Destacar también la excelente documentación visual que maneja Agustín Comotto: “Más que complicado, porque hay mucha fotografía y ya había hecho otros libros de la época, lo difícil es transmitir mediante las formas y el color, la estética de Gaudí a Barcelona. Me importa más eso que la precisión de la realidad fotográfica. Quería que Gaudí estuviera en todas partes. En los vestuarios también. Todo es Barcelona de 1910-1925”.
Y es que Barcelona es otra de las protagonistas del cómic: "La ciudad de Barcelona es muy importante porque es el alma estético política que rige la obra de Gaudí –afirma Agustín-. Sin los poderes fácticos de la burguesía industrial de la ciudad él no habría hecho una pared de su obra”.
“En cuanto a la Barcelona de esos años –continúa-, que la tengo bastante estudiada en otros trabajos que he hecho antes, me fascina la ebullición humana que tenía la ciudad. El descubrimiento industrial, el puerto, la rebelión proletaria anarquista, el debate sobre el arte, etc. Barcelona de principios de siglo es un caso único en toda España”.
Ilustración de 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis' (Comanegra)
¿El primero en dibujar la Torre de Jesús?
Sobre qué ha sentido y descubierto a la hora de dibujar las obras de Gaudí, Agustín Comotto nos comenta: “Cuando te metes en su mundo, comienzan a aparecer elementos o datos simbólicos insospechados. Te pasas muchas horas cuando dibujas, mirando el documento o la foto de lo que hizo. Y allí aparece un universo simbólico enorme, muy relacionado con la naturaleza y el universo: Tensiones de árboles y formas vegetales, espirales cósmicas, etc. Esto es lo que más me gustó de él, esta observación mística de la naturaleza y su conexión con su religión cristiana, que no profeso, por cierto”.
Una curiosidad del libro es que Agustín Comotto dibujó la Sagrada Familia con esta Torre de Jesús, hace ya un tiempo, incluso antes de que estuviera terminada. “Tuve muchas dudas sobre si hacerla o no, ya que era dibujar el futuro. Pero, por usar una metáfora deportiva, lancé el balón justo cuando iban a pitar el final del partido. Y creo que fue un triple. Estoy muy contento de ver la torre impresa”.
En cuanto a si creen que Gaudí estaría contento con la iglesia definitiva, Salva asegura: “Sabemos, porque lo dejó escrito, que él esperaba que la obra la continuasen maestros con inquietudes, estéticas y modos distintos a los suyos, es decir, que aplicaran el espíritu de sus tiempos a la obra, por lo que pienso que, en efecto, estaría contento con el resultado”.
También le gustaría esta original biografía que mezcla lo literario y lo artístico de una forma magistral.
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