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Ha pasado una década desde que varios terremotos afectaron a la ciudad murciana de Lorca, matando a 9 personas, entre ellas un niño. Los vecinos que llevan una década intentando que la ciudad recupere la normalidad, recuerdan ahora cómo fueron aquellas horas de temblores que afectaron especialmente a los barrios de la Viña y San Fernando. Algunos se quedaron sin casa, otros vieron afectados sus negocios y todos observaron cómo se resquebrajaba parte del rico patrimonio cultural de la ciudad. Ahora, la mayoría reconoce su miedo a que vuelva a temblar la tierra. Un trabajo del equipo de ‘Reportajes de RNE’ firmado por África Huerta y Javier Morello.

Ha pasado una década desde que varios terremotos afectaron a la ciudad murciana de Lorca, matando a 9 personas, entre ellas un niño. Los vecinos que llevan una década intentando que la ciudad recupere la normalidad, recuerdan ahora cómo fueron aquellas horas de temblores que afectaron especialmente a los barrios de la Viña y San Fernando. Algunos se quedaron sin casa, otros vieron afectados sus negocios y todos observaron cómo se resquebrajaba parte del rico patrimonio cultural de la ciudad. Ahora, la mayoría reconoce su miedo a que vuelva a temblar la tierra. Un trabajo del equipo de ‘Reportajes de RNE’ firmado por África Huerta y Javier Morello.

Luces del Norte es el título de la nueva exposición abierta en la Biblioteca Nacional sobre la valiosa colección de manuscritos iluminados, adornados con bellos dibujos salpicados con oro, que conserva la institución. Se exhiben 70 de los 156 manuscritos iluminados guardados en la Biblioteca procedentes de origen francés y flamenco. Setecientos años de historia, del siglo IX al XVI, recogidos en preciosos ejemplares que demuestran que la Edad Media no fue, ni mucho menos, una etapa de tinieblas. El manuscrito más antiguo es el conocido como Códice de Metz, fechado en torno al año 820, en el que Carlomagno intentó recuperar la tradición grecoromana para la elaboración de un calendario. La exposición se organiza por temas: literatura, manuscritos jurídicos y, por supuesto, un amplio apartado dedicado a la temática religiosa en el que se exhiben las valiosas Biblias Parisinas del siglo XIII o los libros de horas, auténticos best sellers de los siglos XIV y XV. Luces del Norte es la primera parte de un proyecto que se completará con otras dos exposiciones centradas en los manuscritos iluminados de procedencia italiana y española, respectivamente, de los que la Biblioteca Nacional conserva más de 700 ejemplares.

Las partituras se conservan en la Biblioteca Nacional desde el origen de la institución. Desde los pasadizos de El Alcazar pasaron a la Biblioteca Pública creada por Felipe V. El Códice Azagra, el Códice Madrid, las Cantigas de Santa María, los grandes cantorales, hasta las partituras de la zarzuela. Son unos trescientos mil ejemplares conservados en el servicio de partituras, dentro del departamento de Música y Audiovisuales de la Biblioteca

En el departamento de restauración de la Biblioteca Nacional no solo se recupera lo dañado sino que se conservan los documentos en el sentido más amplio para que puedan continuar siendo fuente de información patrimonial. Eso implica controlar el ambiente, cuidar su colocación en las estanterías o, por ejemplo, identificar los fondos ácidos que suponen el deterioro del papel de los libros. Se trabaja con lo urgente, pero también con proyectos a medio y largo plazo que a veces ofrecen resultados sorprendentes. 

En su servicio de registros sonoros, la Biblioteca Nacional conserva un fondo de sonidos que abarca desde el siglo XIX, cuando comienzan las primeras grabaciones, hasta el día de hoy. Entre esos audios, no sólo hay música. Están las voces de cada época. Documentos fundamentales de la historia. Desde los feriantes y los ventrílocuos de finales del XIX inmortalizados en los cilindros de cera, o las voces de intelectuales fundamentales del siglo XX, discursos, lecturas en hilos de cobre, discos de pizarra o cintas magnéticas. Ahí estan UnamunoValle Inclán, La Pasionaria en el Archivo de la Palabra. Hoy la Biblioteca continúa grabando todas las actividades culturales que se realizan en su salón de actos y que permitirán conservar las voces de hoy para los investigadores del futuro. 

La Biblioteca Nacional es una biblioteca de conservación, no solo de consulta. Los usuarios no tienen acceso a los ejemplares directamente en las estanterías sino que deben solicitarlos consultando el catálogo. Estas y otras características hacen que el acceso esté restringido a los mayores de edad. Recordamos los requisitos para obtener el carnet de usuario, muy sencillas, y los retos que se plantean los responsables de las salas de la institución

También hay partituras en la Biblioteca Nacional. Se conservan unos trescientos mil ejemplares, la mayoría en el servicio de partituras, integrado en el Departamento de Música y Audiovisuales de la Biblioteca, aunque también podemos encontrar un importante fondo entre los manuscritos e incunables. La música escrita forma parte del origen mismo de la biblioteca, ya reunida en los pasadizos del Alcazar por Felipe IV y los fondos se han ido enriqueciendo a lo largo de la historia con la desamortización, con las colecciones nobiliarias o con las donaciones de archivos personales. Buena parte de las partituras pueden consultarse a través de la Biblioteca Digital Hispánica. 

Uno de las formas en las que la Biblioteca Nacional incrementa sus fondos son las donaciones que particulares o instituciones realizan a la institución. Al frente del servicio de canje y donaciones de la Biblioteca está Lourdes San Juan, que nos recibe en la pequeña habitación a donde llegan todos los documentos donados: libros por supuesto pero también colecciones de marcapáginas, dibujos, etc. Desde el departamento también se realizan búsquedas de ejemplares que pueden faltar en las colecciones de la biblioteca. No siempre el valor material de lo donado coincide con su valor sentimental o emocional, o con la alegría que produce recibirlo. Nos cuenta, por ejemplo, la ilusión que le hizo recibir uno de los dibujos que Antonio Buero Vallejo realizó en la cárcel, del mismo trazo y papel del que realizó al poeta Miguel Hernández. Todas las donaciones realizadas a la Biblioteca Nacional se tasan por su valor económico ya que todas pueden desgravarse ante Hacienda. 

El Ministerio de Cultura ha abierto un procedimiento informativo para esclarecer las circunstancias del robo y posterior denuncia del Tratado Sidereus Nuncius de Galileo Galilei. El original fue sustraido de la Biblioteca Nacional probablemente en 2004 y detectado posteriormente por técnicos de la institución, aunque la denuncia del caso no se produjo hasta 2018. Se trata de un ejemplar impreso en Venecia en 1610, de poco más de sesenta páginas, en el que Galileo describía lo que había podido observar a través de su recién creado telescopio: las irregularidades de la superficie de la luna, estrellas desconocidas hasta el momento en la Vía Láctea o los cuerpos que giraban alrededor de Júpiter. Hablamos con José Manuel Sánchez Ron, comisario de la exposición Cosmos, celebrada en 2018 en la Biblioteca Nacional, en la que se exhibió la falsificación del ejemplar robado y con el librero anticuario Javier Madariaga, de la Librería Astarloa de Bilbao sobre cómo pudo realizarse esa falsificación y sobre las posibilidades de que el original salga al mercado.