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Ya está publicada en el Boletín Oficial del Estado la reforma de la Ley de Depósito Legal, clave para el funcionamiento de la Biblioteca Nacional. En un capítulo anterior de esta serie, nos detuvimos en definir el Depósito Legal, la figura jurídica por la que los editores de un territorio están obligados a depositar en la Biblioteca Nacional o en los centros de conservación de las Comunidades Autónomas varios ejemplares de todo aquello que se publica para su recopilación y preservación como patrimonio cultural de un país. Empezamos a detallar los cambios introducidos en la ley para adaptarla a las novedades que la tecnología incorpora a las formas de publicación en todos los soportes, no solo los libros sino también los recursos audiovisuales. Entre los cambios en la redacción de la ley están la incorporación de los videojuegos como creaciones culturales sujetas a depósito legal, lo mismo que las impresiones bajo demanda, los marcapáginas o los catálogos de editoriales, librerías o subastas. 

En el Día Mundial de los Museos, hacemos una ronda cultural con tres propuestas: el Museo Marítimo de Cantabria, con una gran labor cintífica y divulgativa sobre la vida en el mar y las relación de la ciudad de Santander con la bahía; el Museo de Arte Ibérico "El Cigarralejo", que nos traslada a la edad del hierro; Museo de Humor Gráfico de Dulcinea, en el Toboso, donde se recopilan una serie de dibujos dedicados a la figura de Dulcinea por humoristas españoles y extranjeros. 

Comunidad BNE es el espacio, la plataforma digital de la Biblioteca, donde todos los usuarios podemos colaborar para enriquecer los datos y la información de los catálogos de la Insititución. Desde su puesta en marcha en 2019 se han planteado una veintena de proyectos en los que han participado cerca de 800 voluntarios para identificar imágines fotográficas, trascribir textos, etc. En el mes de abril se han culminado dos nuevos proyectos colaborativos: los relativos a los autores que entraron en dominio público en 2021 y a las autoras que lo hicieron en los últimos años, fallecidas desde 1900. Ahora, Comunidad BNE lanza un nuevo proyecto vinculado con una de las exposiciones abiertas en su sede en Madrid: Incunabila: 550 años de la Imprenta en España. Se trata de geolocalizar las imprentas de las que salieron los más de 300 incunables españoles que se conservan en la Biblioteca Nacional. Todos podemos participar consultando los ejemplares digitalizados, los fondos bibliográficos de la biblioteca y todas aquellas fuentes externas que creamos convenientes. 

Profundizamos en la figura del Depósito Legal, un procedimiento que está en la misma esencia del funcionamiento de la Biblioteca Nacional. En estos meses, el Congreso y el Senado estás revisando la ley que regula esta institución jurídica que permite a la Administración General del Estado y a las comunidades autónomas recoger ejemplares de la publicaciones de todo tipo y en cualquier tipo de soporte para preservar el patrimonio cultural español. Todo editor está obligado a entregar varios ejemplares, ya sean libros, videos, revistas o documentos en soportes digitales, a la Biblioteca Nacional o a la de su Comunidad Autónoma para permitir su conservación. Todo queda guardado, todo se conserva y todo se pone a disposición del público para su consulta sin ningún tipo de censura. Una práctica que llega desde los Reyes Católicos y que es una garantía del funcionamiento democrático de una sociedad. 

La Biblioteca Nacional abre una nueva exposición en la antesala de su Salón de Lecturas, el pequeño espacio que reserva para mostrar sus joyas más preciadas a los visitantes. La muestra se titula Incunabula: 550 años de imprenta en España, y está dedicada a los primeros incunables de los que la Biblioteca conserva un fondo de gran valor. Sin embargo, el ejemplar que ocupa el centro de la exposición es un invitado excepcional:el Sinodal de Agulafuente, fechado en 1472, el primer libro impreso que se conserva en nuestro país y que por primera vez abandona la Catedral de Segovia donde se ha conservado hasta hoy. Porque fue en esa ciudad, en Segovia, donde se estableció el primer taller de imprenta en nuestro país, aunque rapidamente el invento se extendió por otras ciudades como Barcelona, Sevilla, Murcia o Salamanca. Junto al Sinodal, podemos ver otros 21 ejemplares seleccionados entre los más de 3200 incunables que se conservan en la Biblioteca. Entre ellos: el Catholicon, impreso en 1460 en Maguncia y atribuido a Gutemberg, el primer tratado de música impreso o la primera Gramática de Nebrija. Incunabula ha sido comisariada por María José Rucio y Fermín de los Reyes Gómez 

La Biblioteca Nacional presta muy a menudo sus fondos a otras instituciones para completar o documentar una exposición. Es lo que ha ocurrido con la muestra organizada en el Museo del Prado sobre el pintor Antonio Carracci y sus frescos en la Capilla Herrera de la Iglesia de Santiago de los Españoles en Roma. Los libros que contienen los grabados en los que aparece representada esa capilla en el siglo XVIII están guardados en la Biblioteca y han sido muy importantes para el montaje de la exposición en la pinacoteca. Por eso, se exhiben en las salas del Prado abriendo el recorrido.  

  • Llegan al prime time lo nuevo de ‘Rutas bizarras’, ‘Un país para reírlo’ y ‘La matemática del espejo’ y el estreno de ‘Los pilares del tiempo’
  • Fines de semana de turismo y naturaleza: ‘Jardines con historia’, ‘De parque en parque’, ‘80 cm’, ‘Ruralitas’ y ‘Turismo rural en el mundo’
  • Programaciones especiales relacionadas con los museos, la música, el Orgullo, el 50 aniversario del ‘Un, dos, tres’ o los 25 años de ‘El escarabajo verde’