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La Mezquita-Catedral de Córdoba ha abierto sus puertas este domingo con normalidad, a excepción de las visitas nocturnas, después de que viernes un incendio afectara a tres de sus capillas. Aún se investigan las causas, pero las primeras hipótesis apuntan a un cortocircuito en una barredora eléctrica guardada en una de las capillas, que se usaba como almacén. Desde la plataforma Mezquita-Catedral ya apuntan a una mala gestión por parte del Cabildo. El deán del monumento ha defendido, por su parte, la aplicación del protocolo para la extinción. Foto: EFE/ Salas

La Biblioteca Nacional acoge estos días en sus salas de exposiciones temporales "Pinacoteca migrante", el interesante proyecto que la artista peruano-española, Sandra Gamarra, presentó para el Pabellón de España en la Bienal de Venecia 2024. El título expresa su contenido: "Pinacoteca" como colección de cuadros, históricamente concebidas bajo el punto de vista del arte de occidente. Ese punto de vista dominó la selección y el tratamiento del arte de las colonias y Sandra Gamarra quiere dar la vuelta a ese viaje de ida. El objetivo de la artista es conceder el protagonismo a otras historias, a otras expresiones artísticas que se ocultaron, que no tuvieron voz. Por eso su pinacoteca, la pinacoteca de Sandra, es "migrante" porque aquellos que fueron silenciados lo fueron en la mayoría de los casos: migrantes... no solo humanos: también plantas o materias que tuvieron que cambiar de lugar. La exposición está compuesta por una serie de cuadros inspirados en piezas de arte del patrimonio español desde la época del Imperio, el siglo XV, hasta el siglo XVIII.

Los hermanos de la Hermandad de la Macarena de Sevilla, reunidos en cabildo extraordinario, han dado el visto bueno esta madrugada a la restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, tras la polémica vivida semanas atrás por el resultado de las intervenciones realizadas a la virgen, unos trabajos que durarán, al menos, tres meses.

El cabildo, que ha reunido a 1.817 hermanos, de los que han votado 1.475, ha aprobado la restauración por 998 votos a favor y 458 en contra, con 13 en blanco y seis votos nulos, para una restauración que realizará el conservador Pedro Manzano, con el objetivo de devolver a la imagen su aspecto anterior a la intervención realizada en su día, y que contó con el rechazo casi unánime de los hermanos.

Una restauración coordinada con el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), donde -durante 16 horas- se hizo un análisis del estado de la imagen, que sirve de base para el trabajo que ahora se realizará.

Juan Barjola es un pintor sorprendente del siglo veinte español. Nació en Badajoz en 1919. Tras la Guerra Civil, que marcaria el tono de su obra, viajó a París becado por la Fundación March y se instaló finalmente en Madrid, donde murió en 2004. Sus trazos, expresionistas, de una figuración extrema, original, le vinculan con lo último en la creación artística internacional y con la esencia de la Colección Solo, que le dedica una amplia exposición en su espacio de la Plaza de la Independencia en Madrid, junto a la Puerta de Alcalá. Se titula Retrato Apócrifo y muestra cómo el estilo de Barjola convive con naturalidad con las modernísimas piezas de la colección.

La Cueva de Altamira es una paciente crónica, según su directora Pilar Fatas. Su gran problema es la posibilidad de que se pierdan pigmentos en las pinturas. Requiere cuidados constantes. Desde hace 10 años el acceso se ha ido restringiendo. Hoy solo entran 5 personas a la semana a la cueva principal, durante apenas unos minutos.

Foto: Getty Images

Un hombre llamado Flor de Otoño y Con la vida hicieron fuego son las dos películas seleccionadas para su restauración en las nuevas ayudas convocadas por la Academia de Cine, la Filmoteca Española y el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales. Los propietarios de las películas recibirán una copia restaurada y digitalizada con tecnología 4K y, a cambio, la Academia de Cine y la Filmoteca Española podrán proyectar las películas públicamente.

Informa Íñigo Picabea

Ana, una neuróloga que investiga el papel de la música y el sonido en la formación de recuerdos, descubre los fondos sonoros de la Biblioteca Nacional... Este es el hilo conductor del podcast de ficción Mnemósine que ha lanzado la Biblioteca Nacional. Ocho capítulos, de quince minutos cada uno, con el que los responsables de la institución quieren divulgar y reutilizar los valiosos documentos que conserva en su Archivo Sonoro. Escuchamos desde fragmentos de discos de pizarra, cilindros de cera o grabaciones históricas que están accesibles para todo el público a través de la Biblioteca Digital Hispánica. Mnemósine está producido por la Oficina de Agitación Cultural y lo encontramos en diversas plataformas y en la página web de la Biblioteca.

Conversamos con el Dr. Pablo Lázaro, dermatólogo y director del Museo Olavide (AEDV), sobre el desalojo de esta colección de figuras de cera con reproducciones de enfermedades de de la piel única en la historia de la medicina de nuestro país de las instalaciones de la Universidad Complutense. Lázaro nos habla sobre la importancia de estos moldes como patrimonio cultural y los desacuerdos en las negociaciones con el rectorado de la universidad.

El Museo Olavide debe abandonar en los próximos meses las instalaciones de la Universidad Complutense de Madrid después de que en 2020 no se renovase el convenio con el rectorado y el mayo de este año recibiese la notificación de desalojo mediante burofax. En Al margen de la ley conversamos con el Dr. Pablo Lázaro, dermatólogo y director de esta colección de 700 figuras de cera del siglo XIX que reproducen pacientes con enfermedades de la piel. Escúchalo el sábado a las 2 de la madrugada, una hora menos en Canarias, en RNE y Radio 5.

World Monuments Fund ha seleccionado cinco jardines históricos y paisajes culturales para que reciban protección frente al cambio climático y ofrezcan conocimiento válido para otros espacios verdes del patrimonio. Los cinco lugares son las Chinampas de Xochimilco en México, los Campos Agrícolas Waru Waru de Perú, el Bosque Sagrado Osun-Osogbo de Nigeria, el Foso de la Torre de Londres y Central Park en Nueva York.

Informa Íñigo Picabea

La imagen de la Biblioteca Nacional está ligada a su imponente fachada exterior y a su hermosa sala de lectura, la principal, que lleva el nombre de María Moliner. Sin embargo, no es la única sala de consulta a la que tiene acceso el usuario de la Biblioteca. Hoy nos colamos en otra no menos importante: en su Sala Goya. La Sala Goya es la cara visible del Departamento de Bellas Artes y Cartografía de la biblioteca, a la que tenemos que acudir si lo que estamos buscando son imágenes. Nos lo explica María Teresa Ríos, jefa del servicio de divulgación del departamento que custodia grabados, fotografía, carteles, postales o mapas. Ya saben que la Biblioteca Nacional conserva una amplísima colección de atlas y mapas antiguos, algunos adquiridos recientemente. Es en buena parte por ellos, para facilitar su consulta, que la Sala Goya tiene un aspecto especial... lo primero que nos sorprende es el tamaño y la forma de sus mesas. Para llegar a uno de los documentos que custodia el departamento de Bellas Artes y Cartografía hay que pasar varias etapas, siempre guiados por el personal de la sala Goya. Las peticiones de imágenes responden a motivos muy variados y normalmente hay que hacer una selección previa antes de llegar a la petición formal. Es por eso que en la sala, además de esas enormes mesas, hay un buen número de libros de referencia repartidos por sus estanterías para su consulta directa por el usuario. Una vez localizado el documento, se apostará, siempre que sea posible, por su consulta digital. El documento se llevará a sala solo cuando sea imprescindible y el usuario nunca tiene acceso a los depósitos. La mayoría de los documentos que se consultan en la sala Goya solo son accesibles para los que poseen el carnet de investigador dadas sus características, aunque siempre se facilitará la consulta porque, como subraya Teresa Ríosla Biblioteca no es un museo.

Porque los tesoros de la República Checa no terminan en Praga y Český Krumlov, hoy planteamos una ruta de trescientos kilómetros hacia el oriente de la capital. En uno de los países con más densidad de lugares Patrimonio de la Humanidad, será fácil engarzar tres ciudades con sello Unesco. La primera, Kutná Hora: nacida y ennoblecida al calor de la minería de la plata, fue entre los siglos XIV y XVI capital financiera de Bohemia. El guía Míra Vrána nos muestra edificios históricos que preservan su esencia. La Corte Italiana fue casa de acuñación e incluso residencia real. Caminamos hasta la iglesia de Santiago, el enorme colegio de los jesuitas y la catedral de Santa Bárbara, los principales monumentos religiosos del centro. En el cercano barrio de Sedlec aguarda su famosa capilla osario, con decenas de miles de esqueletos convertidos en arte, y la catedral de la Asunción de Nuestra Señora y San Juan Bautista, con su peculiar combinación de gótico y barroco fruto de la gran restauración llevada a cabo por el arquitecto Jan Santini. En la siguiente parada de nuestro viaje, Litomyšl, nos espera el guía Tomáš Fila. Desde la alargada y colorida plaza dedicada a su vecino más ilustre, el compositor Bedřich Smetana, buscamos algunas de las mejores panorámicas de esta ciudad, en las que siempre figura su castillo. Lo recorremos en compañía de la profesora Lenka Filová. Además, el guía Libor Paullus nos enseña la cervecería del palacio, que hace dos siglos fue casa natal de Smetana, pues el padre del músico dirigía el negocio. Antes de abandonar Litomyšl visitamos la original iglesia de los escolapios con su responsable, Helena Marie Hendrych. Muy cerca, la conservadora del desconcertante Portmoneum, Hana Klimešová, nos abre las puertas de esta residencia decorada por el inclasificable escritor y artista Josef Váchal. Terminamos el itinerario en Olomouc, dentro ya de la región de Moravia. El guía Stefan Blaho nos propone un paseo que comienza junto a la majestuosa Columna de la Santísima Trinidad, se detiene ante el reloj astronómico del ayuntamiento, corona una de las torres de la iglesia de San Mauricio y concluye en la catedral de San Wenceslao, a dos pasos del extraordinario Museo Archidiocesano. Nos despedimos de este Vaticano checo en el palacio arzobispal, cuya guía, Helena Horecká, nos conduce por suntuosas salas, vinculadas con momentos cruciales de la historia europea.