Enlaces accesibilidad

El TD explora los riesgos y las oportunidades de la IA en el TelediArio del futuro

El TD explora los riesgos y las oportunidades de la IA en el TelediArio del futuro
RTVE.es

La inteligencia artificial lo está cambiando todo y, por eso, el Telediario 2 le ha dedicado una edición especial. ¿Qué es real? ¿Qué es fake? Hoy en día, ver algo en una pantalla con nuestros ojos no garantiza nada. La IA fabrica imágenes, voces y personas idénticas a las reales y pone en cuestión nuestra capacidad de distinguir la verdad y la mentira.

El especial, conducido por Pepa Bueno, usa la IA para explicarla desde dentro, entender cómo funciona y vislumbrar sus riesgos y sus oportunidades. Repasa la evolución de esta herramienta desde sus inicios hasta las aplicaciones (y retos) actuales.

La primera batalla hombre-máquina

El 10 de febrero de 1996, un ordenador llamado Deep Blue logró derrotar por primera vez al campeón del mundo de ajedrez, Garri Kasparov. Aunque el ruso acabaría imponiéndose en aquel duelo histórico (4-2) en Filadelfia, muchos intuyeron entonces que la inteligencia artificial había llegado para quedarse.

Para aquella batalla, el fabricante de Deep Blue, IBM, recurrió al informático y ocho veces campeón de España de ajedrez Miguel Illescas. Fue uno de los encargados de entrenar durante un año al superordenador que acabaría cambiando la historia tecnológica.

"El año que viene tenemos que jugar con Kasparov... ¿qué posibilidades tenemos? Y dije: ninguna. Si yo le he ganado, Kasparov la va a destrozar", recuerda en una entrevista con RTVE.

Para todos los públicos Deep Blue vs. Kasparov: la primera batalla hombre-máquina - Telediario 2 | Ver
Transcripción completa

Aunque la historia de la inteligencia artificial

arranca a mediados del siglo XX, es en los años 90 cuando nos deslumbró a

todos al comprobar...

...que una máquina podía ganar al mejor jugador de ajedrez del mundo

Nadie creía que fuera posible pero en 1996 un ordenador Deep Blue ganó

la partida a Kasparov.

Mucho más que un juego, la evidencia de que la IA podía retarnos..

más allá del tablero.

Y para esa batalla entre

el hombre y la máquina, hace 30 años IBM pensó en él.

Miguel Yescas, un español..

de carne y hueso. El año que viene tenemos que jugar con

Kaspadov.

¿Qué posibilidades tenemos?

Dije, ninguna. Si yo

le he ganado, Kasparov la va a destrozar.

De momento empate a uno cuando acaba de comenzar la tercera partida

Informático y campeón de España de ajedrez en ocho ocasiones, entrenó todo

un año a Deep Blue y no lo

hizo mal. Fue la primera vez que una máquina no

solo jugaba bien, sino que entendía.

Cásparo se tropezó con algo que le parecía demasiado humano para ser

verdad.

En aquel momento yo creo que la gente fue el primer

hack

jaque mate fue el principio de una nueva era

Deep Blue vs. Kasparov: la primera batalla hombre-máquina

La IA y el cibercrimen

Quince segundos y una imagen: es todo lo que necesita la IA para generar un bulo. En la calle, un joven declara a TVE: "Tengo una entrevista de trabajo y estoy muy ilusionado". Pero la IA transforma el mensaje y, en un vídeo completamente falso, Sergio dice: "Tengo un mensaje para mi jefe. Estoy buscando trabajo porque no te aguanto".

El mensaje, sin embargo, puede no ser tan inocente. Sergio podría, por ejemplo, autorizar que el banco use sus datos en su nombre. De hecho, uno de cada cinco intentos de fraude digital ya utiliza la inteligencia artificial. Ahora bien, aunque la IA facilita que se pasen por nosotros, pero también es la mejor para evitarlo.

"La IA nos permite determinar si una transacción completa es habitual o no, y si detectamos una anomalía podemos denegarla o retenerla para comprobar con nuestro cliente si es él el que está realizando la operación", explica al Telediario la responsable global de prevención de crimen financiero en BBVA, Natalia Gómez.

El TD explora los riesgos y las oportunidades de la IA en el TelediArio del futuro

La guerra de los datos

Durante años, la guerra se ha librado con armas, soldados y estrategias. Hoy también se libra con datos. Por ejemplo, en Ucrania, el Gobierno de Volodímir Zelenski usa la IA para analizar imágenes satelitales, dirigir rutas y guiar drones contra el enemigo. Un equipo humano tardaría horas, pero esta herramienta lo hace en un puñado de segundos.

Pero el enemigo puede cambiar en función del conflicto. La compañía estadounidense Palantir analiza millones de datos de móviles e internet y los pone a disposición del Gobierno israelí. También colabora con la Administración Trump elaborando informes para las redadas masivas contra los migrantes.

La IA también tiene aplicaciones y usos en la armada española, donde un buque de guerra ya no solo es un barco con armas. Las nuevas fragatas tendrán un gemelo digital que permitirá operar en tiempo real una copia virtual exacta de todos los sistemas del barco. 

Así, desde una sala a cientos o miles de kilómetros se podrá dar apoyo a la tripulación para predecir o atajar posibles problemas. Ya no es solo tierra mar y aire; la IA ha añadido el ciberespacio como nuevo escenario.

La IA en el taller de restauración

Hay otras formas de convertir la inteligencia artificial en un arma para erosionar nuestra democracia, para influir en las urnas. La pregunta ya no es si va a cambiar nuestras vidas, sino hasta dónde, pero también cuánto nos facilitará las cosas. En sanidad, por ejemplo, ayuda a detectar enfermedades antes incluso de que aparezcan síntomas. En educación, los tutores digitales pueden ayudar a los alumnos a dominar mejor los contenidos.

Mientras tanto, en el arte la IA sirve para devolver a cuadros deteriorados su aspecto original. La tecnología para conseguirlo existe, aunque la gran pregunta es si es temerario o no aplicarlo a obras maestras como Las meninas. Por ahora ,en el Instituto de Tecnología de Massachusetts la IA ayuda a detectar daños en obras para ayudar a recuperar su aspecto original y proyectarlo sobre un vinilo.

En la Universidad de Granada, por su parte, aúnan el trabajo conjunto de ingenieros y restauradores, y la IA ayuda a identificar daños en la capa pictórica y en el lienzo; así como restauraciones y retoques posteriores.

Las murallas de la IA

Los imperios llevan milenios construyendo murallas, pero los muros más grandes son digitales y ya no necesariamente los levantan las naciones, sino las grandes empresas privadas. La ambición de sus dueños es cambiar esas fronteras y que estén constituidas por el conjunto de aquellos clientes cuyos datos ellos ya poseen. 

"La inteligencia artificial nunca va a ser libre. Su utilidad, precisamente, es el que esté subordinada a los intereses de las empresas que la crean y de los Estados que puedan contratar o imponer sus condiciones a esas empresas", explica a TVE el autor de ‘Un mundo falaz’, Ángel Gómez de Ágreda.

Cerebros más vagos

En 100 años es probable que nuestro cerebro no funcione igual que ahora. Si la inteligencia artificial memoriza por nosotros, está claro que cada vez tendremos menos actividad, menos conexiones neuronales. ¿Cómo nos afectará eso? 

"Si la IA nos hace no ejercitar ese músculo cerebral, vamos a tener un cerebro más pequeño, probablemente estructurado igual, pero más pequeño y más pobre y menos eficaz", asegura el investigador del instituto de neurociencias de Alicante Juan Lerma.

"El cerebro es vago por naturaleza. Intenta minimizar la energía.Si generamos una sociedad mentalmente sedentaria, Vamos a necesitar gimnasios cerebrales para poder ejercitarlo", expone Pablo Lanillos, investigador del Centro de Neurociencias Cajal - CSIC.

Un futuro terrorífico o luminoso

Casi todo está por hacer y, por delante, tenemos un futuro terrorífico o un futuro luminoso. "La inteligencia artificial es inevitable porque ya está aquí. No va a desaparecer por arte de magia y no podemos desinventarlo", explica la profesora del Instituto de la ética de la IA de la Universidad de Oxford Carissa Véliz.

"No es lo mismo que esta tecnología se desarrolle bajo el imperio de los tecno oligarcas. Que esta tecnología se desarrolle bien regulada, como tratamos de hacer en Europa", argumenta el catedrático de IA y Democracia Daniel Innenarity.

El reto de este telediario era acercarnos a la inteligencia artificial sin miedo, pero sin ingenuidad, porque nuestro futuro depende de nosotros. Pero deben liderarlo personas que rindan cuentas y no un algoritmo.