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Deep Blue vs. Kasparov: la partida de ajedrez que despertó el miedo y la fascinación por la IA

  • En 1996 por primera vez un ordenador ganó al campeón del mundo de ajedrez
  • Inicio de una nueva época en la que Inteligencia Artificial demostró intuición y estrategia
  • Un experto español, Miguel Illescas, entrenó al superordenador
Deep Blue vs. Kasparov: la primera batalla hombre-máquina
Luis Renes

Nadie creía que fuera posible. Pero el 10 de febrero de 1996, un ordenador llamado Deep Blue logró derrotar por primera vez al campeón del mundo de ajedrez, Garri Kasparov. Aunque el ruso acabaría imponiéndose en aquel duelo histórico (4-2) en Filadelfia, muchos intuyeron entonces que la inteligencia artificial había llegado para quedarse. La revancha, apenas un año después, en Nueva York, confirmó el cambio de era: la máquina terminó derrotando con claridad al campeón mundial (3,5 a 2,5).

Mucho más que una victoria sobre un tablero, aquella fue la primera gran evidencia de que una inteligencia artificial podía desafiar al ser humano en terrenos reservados hasta entonces a la intuición, la estrategia y el pensamiento.

1996: Gary Kasparov vence a 'Deep Blue' por 4-2

IBM confió al español Miguel Illescas la estrategia de partida

Para aquella batalla entre hombre y máquina, el fabricante de Deep Blue, IBM, recurrió a un experto español: Miguel Illescas. Informático y ocho veces campeón de España de ajedrez, Illescas fue uno de los encargados de entrenar durante un año al superordenador que acabaría cambiando la historia tecnológica.

"El año que viene tenemos que jugar con Kasparov... ¿qué posibilidades tenemos? Y dije: ninguna. Si yo le he ganado, Kasparov la va a destrozar", recuerda en una entrevista con RTVE.

Sin embargo, Deep Blue sorprendió al mundo. La máquina no solo calculaba millones de movimientos por segundo; empezaba a mostrar algo más difícil de explicar: "fue la primera vez que una máquina no solo jugaba bien, sino que entendía", destaca Illescas.

El jugador ruso, acostumbrado a dominar el tablero frente a cualquier rival humano, comenzó a encontrarse con movimientos inesperados, decisiones que le parecían demasiado sofisticadas para proceder de un ordenador. "Kasparov se tropezó con algo que le parecía demasiado humano para ser verdad", señala Illescas.

El principio de una nueva era

Aquella derrota marcó un antes y un después. Para muchos, fue el primer aviso de que la inteligencia artificial podía ir mucho más allá de los cálculos automáticos o las tareas repetitivas. "En aquel momento, para mucha gente fue el primer despertar: ver que Terminator podía estar a la vuelta de la esquina", recuerda entre risas.

Treinta años después, el duelo entre Deep Blue y Kasparov sigue considerándose el inicio simbólico de una nueva era: la de unas máquinas capaces de competir con el ser humano en ámbitos que parecían exclusivamente nuestros.

Aquel jaque mate no solo cambió la historia del ajedrez. También cambió nuestra forma de mirar a la inteligencia artificial.