Muere Ramiro Valdés, histórico comandante de la Revolución cubana cercano a Fidel Castro
- Es considerado uno de los representantes de la "línea dura" del régimen y la ortodoxia revolucionaria
- Fue el arquitecto del aparato de seguridad, el espionaje interno y la represión
El viceprimer ministro cubano Ramiro Valdés, uno de los históricos comandantes de la Revolución cubana, cercano a Fidel y Raúl Castro, ha fallecido este domingo a los 94 años en La Habana. Durante seis décadas ocupó relevantes puestos de poder, incluidas la vicepresidencia y la cartera de Interior. Fue el arquitecto del engranaje del aparato de seguridad, el espionaje interno y la represión en la isla.
"La partida física del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre. Así lo quise y respeté siempre. Así recordaré su apoyo y consejos, su discreta colaboración y ejemplar consagración al servicio de la Patria", ha informado el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en un mensaje en X. Aunque no se ha aclarado la causa de la muerte, desde hacía meses se sabía que Valdés estaba enfermo.
Tras un exilio de tres años en México, fue uno de los 82 hombres que se embarcaron en 1956 en el yate Granma, junto con los hermanos Castro y el Che Guevara, para reactivar la insurrección que finalmente logró derrocar al dictador Fulgencio Batista tres años después. Solo sobrevivieron doce. Desde el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, toda su vida ha estado en la primera línea del poder de la isla, pero siempre en un segundo plano, alejado de los focos.
Distinguido como héroe de la República, es uno de los únicos tres comandantes de la Revolución (junto con Guillermo García Frías y el fallecido Juan Almeida); además de ser ministro del Interior durante 23 años y vicepresidente dos décadas. Sus biógrafos lo describen como trabajador, metódico y obstinado, pero también intransigente y reservado. Él se definía como marxista ortodoxo y prosoviético, en línea con Raúl Castro y el Che Guevara.
A pesar de su avanzada edad, en sus últimos años de vida, y a pesar del relevo generacional en el poder que impulsó el propio Raúl Castro, Valdés ejercía como viceprimer ministro, puesto desde el que supervisaba cuestiones socioeconómicas como los programas de construcción de viviendas, la producción de materiales, la generación eléctrica y las inversiones industriales.
Nacido en Artemisa,en el oeste de Cuba, el 28 de abril de 1932, Valdés era uno de los últimos representantes de la generación histórica de la Revolución, casi siempre en el estrecho círculo de poder de Fidel Castro, desde que este tomara el poder en 1959 para dar un giro, primero socialista, y luego comunista soviético, al destino de Cuba.
"Cada acto de la vida del Comandante Ramiro estuvo signado por su fidelidad absoluta al liderazgo de Fidel y Raúl, a sus compañeros de lucha y al Programa del Moncada, cuya esencia justiciera defendió desde el asalto a la fortaleza de la dictadura en 1953 hasta el último aliento de su ejemplar vida este Día de los Padres, que se nubla con el dolor de su partida. ¡Hasta la victoria siempre, Comandante!", ha terminado su mensaje de homenaje Díaz-Canel.
Una vida pegada a la Revolución
Desde los 20 años estuvo implicado en actividades políticas contra Batista y bajo el liderazgo de Fidel: el asalto al cuartel Moncada (1953), la expedición del yate Granma (1956) y la invasión guerrillera de oriente a occidente (1958) como segundo al mando en la columna que dirigía Ernesto 'Che' Guevara.
Desde el triunfo de la revolución (1959) —y siempre vestido con el uniforme militar verde olivo—, ocupó importantes responsabilidades, entre ellas el diseño del aparato de seguridad del naciente gobierno. Fue uno de los fundadores del Departamento de Seguridad del Estado (DSE) y de la Dirección General de Inteligencia (DGI), dedicados al seguimiento, infiltración y represión de opositores y anticomunistas dentro del país.
Fue ministro del Interior en dos ocasiones. Primero, entre 1961 y 1968, cuando impulsó las denominadas Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), los polémicos campos de trabajo agrícolas donde fueron forzados a desempeñarse miles de jóvenes considerados "no aptos" para el servicio militar obligatorio por ser homosexuales, religiosos, no estudiar ni trabajar, o ser tachados de "desafectos" al nuevo sistema político. Escritores como Reinaldo Arenas, César López, Félix Luis Viera; o el cantante Pablo Milanés, pasaron por las UMAP.
Valdés ejerció posteriormente como viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, como mano derecha de Raúl Castro, para retornar luego a Interior, donde repitió como ministro entre 1979 y 1985.
Ramiro Valdés y Guillermo García Frías, comandantes de la Revolución cubana NIURKA BARROSO / AFP
En 1980, ascendió al cuarto lugar en la nomenclatura del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), a cargo del departamento ideológico. Se le considera 'fidelista', partidario de la "línea dura" y defensor a ultranza del partido único marxista-leninista y de la ortodoxia revolucionaria.
Su defensa de la "línea dura" se hizo patente en los años del deshielo (2015-2017) con EE.UU. —impulsado por Raúl Castro y Barack Obama—, en los que de puertas para adentro se mostró reticente y receloso, así como de la apertura económica que acompañó ese periodo.
Por motivos desconocidos, Valdés fue apartado de la vida pública y relegado de sus cargos tanto dentro del Partido como del Gobierno en 1986, cuando fue colocado al frente de una empresa de telecomunicaciones estatal. En 2001 recibió la Orden de Héroe de la República de Cuba, lo que fue interpretado como su rehabilitación política.
En 2003 retornó al Consejo de Estado —máximo órgano representativo del Estado cubano—; dos años después fue nombrado ministro de Informática y Comunicaciones; y en 2009 ascendió a la vicepresidencia del país. En 2011 culminó su regreso a los círculos de poder al entrar de nuevo al comité central del PCC, donde permaneció hasta 2019 en pleno relevo generacional del liderazgo del país (Raúl Castro dejó la presidencia del gobierno en 2018 y la del partido en 2021).
En los últimos meses circulaba el rumor de que estaba enfermo, aunque nunca se confirmó oficialmente, pero sí quedó patente con sus ausencias en las recientes reuniones del comité central del PCC y de la Asamblea Nacional, en las que se han aprobado inéditas medidas de apertura económica bajo la presión de EE.UU.