¿Enganchado a las suscripciones? Claves para hacer limpia
- El periodista experto en tecnología Javier Pastor reflexiona en su nuevo libro sobre el consumo mediante suscripción, un fenómeno en auge que, según sospecha, se nos ha ido de las manos
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Al gimnasio. A cinco plataformas de streaming. A Spotify. A dos portales de venta de ropa. A otro de joyería o muebles. A varias newsletters con novedades (sobre libros, noticias o pisos de segunda mano). A un periódico y a dos podcasts. Más decenas de aplicaciones para temas bancarios, de salud o relacionadas con el deporte. Si nos ponemos a echar cuentas, nos sorprendería la cantidad de suscripciones anuales que mantenemos. Lo peor es pensar en cuántas de ellas utilizamos realmente.
El periodista especializado en tecnología Javier Pastor acaba de publicar Suscriptocracia: Cómo las suscripciones lo han conquistado todo, donde analiza esta tendencia. En la nueva entrega de Economía de bolsillo, Pastor charla con Lourdes Castro sobre cómo este tipo de consumo ha evolucionado a lo largo de los años, hasta llegar a la tiranía actual.
Según sostiene, el avance de las suscripciones creció parejo al desarrollo de Internet, y pone las industrias del cine y de la música como ejemplo. Durante décadas, estas solo se preocuparon por el soporte físico y por la distribución, que eran la base exclusiva de un negocio muy boyante, explica. La irrupción de Internet con sus posibilidades técnicas lo cambió todo. Primero llegó iTunes, que permitía al público comprar solo las canciones que deseaba y descargárselas. Ya no era necesario adquirir el disco completo. Y después, aparecieron en escena Spotify y los demás.
Más cómodo y ubicuo, pero no es tuyo
Este salto resultó sustancial. A cambio de comodidad y ubicuidad de uso, el consumidor perdía la propiedad. Ahora cualquiera puede ver una serie en la playa, en el autobús o en el coche, sin depender de la disponibilidad de un televisor o de una conexión eléctrica. La contrapartida es que el producto físico ya no te pertenece. Ni se lo puedes prestar a un amigo, ni posiblemente puedas hacer uso de él dentro de 20 años.
En su obra, Pastor reconoce que estos avances tecnológicos permitieron el acceso a un abanico de contenidos inimaginable hasta la fecha. A finales de los 90, los adolescentes todavía se pensaban muy bien qué discos iban a comprar, recuerda, porque el coste de oportunidad era importante. Ahora esta consideración ha quedado fuera de lugar, ya que las suscripciones incluyen bibliotecas de audio inabarcables.
La trampa de una oferta infinita
Y, sin embargo, Pastor tiene la impresión de que el usuario medio en realidad descubre mucha menos música que lo que antes conseguía oyendo simplemente la radio. Porque al final, el algoritmo con el que estas plataformas funcionan ofrece más de lo mismo. Quizás un gran melómano sí llega a sacar todo el partido a los catálogos disponibles, pero un usuario medio, que escucha siempre lo mismo, no lo hará.
A propósito de sacar partido a las cosas, Pastor se acuerda de los gimnasios, paradigma de suscripción infrautilizada. Muchos se apuntaban o nos apuntábamos en enero, íbamos tres semanas y después desaparecíamos hasta diciembre. Esta falta de uso ahora se ha trasladado a las cien mil posibilidades de suscripción que existen. Desde películas, canciones y libros a ropa, zapatos, joyería y cajas sorpresa, sin olvidar los servicios extra para el coche como asientos calefactables, refrigeración por zonas o giros extra en las ruedas. Como el automóvil es cada vez más un ordenador con neumáticos, nos puede ofrecer diferentes pluses a los que suscribirnos.
Salir de Matrix
En el colmo de la paradoja, Pastor conoce una app con la que puedes gestionar tus suscripciones. Para utilizarla, por supuesto, te tienes que suscribir.
De ahí que el libro concluya que, efectivamente, las suscripciones se nos han ido un poco de las manos. Por ello, el periodista recomienda que seamos honestos con nosotros mismos y hagamos un mínimo examen de conciencia, aunque cueste. ¿Qué uso hacemos de todo a lo que estamos suscritos? Habrá cosas que sí nos sirvan, pero del resto, más vale escapar y desapuntarse.
Economía de bolsillo, todos los domingos en RNE
Cada domingo, de 7.00 a 7.30 de la mañana, Lourdes Castro traza una hoja de ruta para entender nuestra relación con el dinero y tomar mejores decisiones financieras.
Aborda problemas cotidianos y les da respuesta junto a los mejores expertos, que nos acercan la economía de una forma didáctica y con ejemplos prácticos, fáciles de aplicar y al alcance de todas las manos (y bolsillos).
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