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Qué es la política exterior feminista y qué retos enfrentan las mujeres en el campo de la diplomacia

  • El principal reto para una acción exterior feminista es lograr una participación efectiva y no simbólica de las mujeres
  • Las mujeres aportan un nuevo estilo de liderazgo y de negociar, señalan expertas
Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y candidata a secretaria general de la ONU
Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y candidata a secretaria general de la ONU EFE/ Fraga Alves

"¿Han visto alguna mujer en la mesa de negociación entre EE.UU. e Irán?" Esta pregunta la hizo la viceministra de Asuntos Exteriores para los Derechos Humanos de Kuwait, Sheija Yawaher Ibrahim Duaich al Sabah durante la Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista que se ha celebrado recientemente en Madrid.

La cuestión sirve para poner sobre la mesa uno de los principales retos que todavía enfrentan las mujeres para lograr una verdadera política exterior feminista: cómo lograr una participación efectiva de las mujeres en la construcción de la paz.

Es el tema sobre el que ha girado la V Conferencia Ministerial: la construcción de la paz y la democracia bajo la óptica de una acción exterior feminista. El encuentro reunió los pasados 2 y 3 de junio a más de 700 personas de todo el mundo, entre ellas representantes de 60 ministerios de Asuntos Exteriores de diferentes regiones del mundo y de más de 140 entidades de la sociedad civil, movimientos feministas y organizaciones de mujeres y de derechos humanos. También formó parte del encuentro Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres.

La Conferencia ha tenido lugar en un contexto de reacción ultra frente a los derechos de las mujeres, que se está traduciendo, en una reducción de los recursos para la lucha por la igualdad, algo que ha sido advertido por la propia Bahous: "En un momento en que hay muchas otras prioridades que compiten por la atención, se quita la financiación a organizaciones de defensa de derechos de las mujeres en todas las regiones del mundo".

El otro factor que define el contexto de esta conferencia es la proliferación de conflictos en todo el mundo. Y esto ha servido para centrar el debate en el papel de la mujer en la construcción de la paz.

En qué consiste la política exterior feminista

¿Cómo podemos definir la política exterior feminista? "Esencialmente de lo que se trata es de establecer un criterio en la política exterior que tenga a las mujeres y a las niñas en el centro, que todo lo que sea cooperación considere especialmente esto, que los vínculos bilaterales con los países tengan en cuenta las oportunidades de contribución y de ayuda a través de la perspectiva de las mujeres", le explica a RTVE.es Susana Malcorra, presidenta de GWL Voices, una red que trabaja desde 2019 para promover la plena participación de las mujeres en puestos de liderazgo a escala mundial. 

Pese a los avances en materia de igualdad en muchos países, los números hablan por sí solos. Lo advirtió el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, durante la inauguración de la Conferencia: la igualdad no será real mientras las mujeres ocupen sólo el 27 % de los escaños parlamentarios, ganen un 20 % menos que los hombres, incluso en los países más avanzados; y mientras exista un techo de cristal que sólo permite que apenas un 30 % de los puestos directivos sean ocupados por mujeres.

"Ya hay una situación de alarma, ahora mismo las mujeres ocupan sólo el 24 % de puestos ministeriales de todo el mundo", agregó Bahous, quien destacó que el año pasado se registró, por primera vez tras muchos años de progresos, un descenso de esa cifra.  

Sin embargo, a la hora de definir una política exterior feminista el foco no sólo se pone en el número de mujeres en puestos de liderazgo, sino que la participación de estas tenga un efecto transformador real. Esmeralda Mendoça, secretaria de Estado de Relaciones Exteriores de Angola, y quien también participó en el encuentro, lo expresó así: "Hay que garantizar la participación de la mujer para que esta no sea simbólica, sino efectiva (...) no queremos cantidad, queremos calidad". 

"No es solo un tema de números, aunque el tema de números no es menor", coincide Malcorra, quien ejerció como ministra de Relaciones Exteriores de Argentina entre 2015 y 2017.

De lo que se trata es de que "las mujeres estemos sentadas en la mesa de poder", agrega. "Tenemos que estar cuando se discuten los temas que realmente importan en las negociaciones, en las mediaciones, cuestiones como la justicia, la paz, la seguridad así como las cuestiones de finanzas, por ejemplo, el financiamiento de los recursos y las cuestiones de los presupuestos".

Susana Malcorra

Susana Malcorra, presidenta y cofundadora de GWL Voices, durante el coloquio 'Iberoamérica y el futuro del orden mundial' celebrado en Madrid en octubre de 2025. Alejandro Martinez Velez Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Pero lograr la participación efectiva de la mujer en la escena multilateral, no es una cosa simple, y aún hay varios retos por delante.

"Hay, por un lado, toda una interpretación por una parte de la sociedad de que el rol de las mujeres debiera ser un rol clásico y tradicional, en su casa y responsable de su familia", sostiene Malcorra. Para la experta, se trata de un "movimiento cultural" que "refleja una reacción contraria a ceder participación en el poder".

"Hay una lectura de suma cero, de que si las mujeres nos integramos, los hombres pierden poder", dice. "Nosotras creemos que la integración de la mujer abre más oportunidades y amplía el espacio. Lo que pasa es que lograr abrir esa interpretación cuesta mucho, porque quienes tienen el poder lo quieren retener".

¿Una mujer al frente de la ONU?

El papel de la mujer en el orden internacional cobra especial relevancia en estos tiempos de plena crisis del multilateralismo y en pleno debate por la sucesión del secretario general de la ONU, una organización que en sus más de 80 años de vida nunca ha tenido a una mujer al frente.

En 2016 ya surgió este debate, y la propia Malcorra fue una de las siete mujeres candidatas a secretaria general de Naciones Unidas.

"Ya es definitivamente el momento de que haya la oportunidad de un nuevo estilo de liderazgo en un mundo tan complejo como el que tenemos", dice sobre la posibilidad de que ahora sí llegue una mujer al cargo. "Y no es una cuestión únicamente por ser mujeres. Es definitivamente porque las mujeres traemos una nueva forma de ver las cosas, una forma nueva de tender puentes, de considerar al otro, de negociar".

La persona que asuma el liderazgo de la ONU, sostiene la experta, tiene que adherirse a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, estar lista para asumir los riesgos necesarios para que las Naciones Unidas estén donde deben estar y ser capaz de desafiar, con sutileza, las posiciones tan enfrentadas que hay en tantos temas para construir nuevas soluciones. "Y todas esas condiciones son condiciones que las mujeres, por lo que nos ha tocado hasta ahora, tenemos y hemos desarrollado naturalmente", dice.

Garantía de éxito en los procesos de paz

"La mujer es fundamental para la construcción de la paz y la seguridad", sostenía durante el encuentro la representante de Kuwait, antes de lanzar la pregunta sobre la presencia de mujeres en las negociaciones entre EE.UU. e Irán.

La respuesta es que no hay mujeres presentes en esta negociación, ni en muchas otras. Sheija Yawaher al Sabah explicaba esta falta de representación por una falta de voluntad política: "siempre hay una mujer cualificada, pero la cuestión es si los negociadores están dispuestos a incluir a las mujeres como partes significativas en el diálogo", explicó, lamentándose de que dicha participación de las mujeres en las mesas de negociación es a menudo simbólica.

Y, al respecto, hay que tener en cuenta un factor muy importante, y es que las mujeres son parte del conflicto en sí mismas.

"Sin embargo, las decisiones son tomadas por los hombres sin darles esa mirada y esa perspectiva de cómo el conflicto mismo impacta o afecta a las mujeres y a las niñas", explica a Rtve.es Patricia Santana, experta de República Dominicana en la Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras (RIMM).

"Y ahí es donde la mirada de la mujer y esa manera de entender el impacto que está recibiendo son necesarias dentro de una mesa de negociación para poder llegar a soluciones que sean realmente efectivas y que estén orientadas a la paz y a la solución del conflicto", sostiene Santana.

Hay, además, un punto de partida que señalan las expertas: las mujeres representan aproximadamente la mitad de la población y al quedar excluidas de los espacios de poder y mesas de negociación, esto se traduce en una falta de representatividad en la toma de decisiones.

"No se trata de que seamos más pacíficas, sino de que tenemos el mismo derecho a participar en la toma de decisiones que deciden sobre nuestro futuro", considera Santana.

"Las mujeres también solemos traer a la mesa temas que usualmente no son considerados o no son entendidos como básicos en medio de estos contextos de conflicto, pero son esenciales. Por ejemplo, hablar de alimentación, servicios básicos de acceso a la salud, de prevención de la violencia de género o de la violencia sexual, que se da en estos contextos armados, y afecta sobre todo a las mujeres. Toda esa mirada la puede exponer la mitad de la población que es quien la vive", agrega la experta dominicana.

La violencia sexual como arma de guerra 

Si uno de los principales retos para lograr una verdadera acción exterior feminista es lograr una representación real de las mujeres en los procesos de paz, uno de los principales desafíos en términos de resolución de conflictos es la lucha contra la violencia sexual. 

"La violencia sexual contra mujeres y niñas sigue utilizándose como táctica de guerra, cada vez de forma más cruda y brutal", puntualizaba Pramila Patten, representante especial de Naciones Unidas sobre la Violencia Sexual en los Conflictos, durante la Conferencia Ministerial.

El último reporte de la ONU sobre violencia sexual en conflicto, presentado el pasado 29 de mayo, evidencia un "repunte agudo" de los casos en 2025 en comparación con 2024. El informe identifica 77 actores, incluidos estatales y no estatales, involucrados en casos de violencia sexual en conflictos. 

En cuanto a actores no estatales que aparecen por primera vez en el reporte de este año, están tres fuerzas que operan en la República Democrática del Congo. Hay, además, nuevos actores estatales: las Fuerzas de Defensa de Israel y el Servicio de Prisiones israelí, y el Ejército y las Fuerzas de Seguridad rusas.