Enlaces accesibilidad

La muerte del Niño Guerrero muestra la influencia de EE.UU. en Venezuela: "No hay refugio para los narcoterroristas"

  • Trump tiene al Tren de Aragua en su punto de mira desde hace tiempo y ofrecía una gran recompensa por Niño Guerrero
  • El Gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez habla de "operación combinada" con EE.UU.
La muerte del Niño Guerrero muestra la influencia de EE.UU. en Venezuela: "No hay refugio para los narcoterroristas"
RTVE.es

La muerte este sábado del líder de Tren de Aragua, conocido como Niño Guerrero, a manos de EE.UU. y en una operación coordinada con Venezuela es una muestra más de la influencia de la Casa Blanca en el país caribeño tras la captura de Nicolás Maduro el pasado mes de enero. "Los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio ni en Venezuela ni en ningún otro lugar", ha dicho el presidente estadounidense, Donald Trump.

Era precisamente la Administración Trump quien anunciaba en un vídeo a primeras horas de este sábado que había matado a Héctor Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, el líder de la organización más peligrosa de Venezuela. Y lo ha hecho en el Estado de Bolívar, en suelo venezolano.

El Gobierno chavista que dirige la presidenta interina, Delcy Rodríguez, habla de una "operación combinada" entre ambos países, lo que demuestra, una vez más, la influencia de la Administración Trump.

Trump tiene al Tren de Aragua en el punto de mira y lo ha nombrado hasta la saciedad en múltiples intervenciones. Lo ha utilizado incluso para justificar su campaña contra las personas migrantes y lo ha designado como "organización terrorista extranjera".

El Tren de Aragua se formó en 2014 en el estado venezolano de Aragua, ubicado al oeste de la capital, Caracas. Según informes de inteligencia, posteriormente se expandió a ocho países de América del Sur y sus redes han acabado llegando incluso a Europa. En España fue detenido en 2024 el hermano de Niño Guerrero.

La organización está acusada de trata de personas, asesinatos, secuestros, robos, tráfico de drogas, extorsión e incluso minería ilegal, al tiempo que controlaba también actividades legales con locales comerciales abiertos al público.

"Un ataque rápido y letal"

"El Comando Sur de los Estados Unidos llevó a cabo un ataque rápido y letal para eliminar a Niño Guerrero, el tristemente célebre líder del Tren de Aragua", escribía por la mañana Donald Trump en su red social Truth Social. Añadía que la operación se condujo "en estrecha coordinación" con Venezuela.

"Los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio ni en Venezuela ni en ningún otro lugar", proclamaba el presidente estadounidense, acompañando su publicación con un video de diez segundos que mostraba una vista aérea de un edificio con techo verde rodeado de vegetación, justo antes de que una explosión provocara una densa nube de humo.

En marzo, Estados Unidos y Venezuela reanudaron sus relaciones diplomáticas, rotas en 2019, y Washington está en proceso de reactivar su embajada en Caracas. En paralelo, Donald Trump está flexibilizando gradualmente las sanciones contra Venezuela, país que ha aprobado nuevas leyes sobre hidrocarburos y el sector minero, abriendo estos sectores al capital privado en una nación que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo.

EE.UU. ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares

Niño Guerrero, de 42 años, había sido acusado por un tribunal de Nueva York en 2025 junto a otros 69 presuntos miembros del Tren de Aragua por ordenar, dirigir y facilitar actos de terrorismo y violencia en los Estados Unidos. El Departamento de Estado de EE. UU. ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por cualquier información que condujera a su captura.

Niño Guerrero no era solo el líder de la organización criminal más poderosa de Venezuela, sino también su fundador. Estando preso, convirtió la cárcel de Tocorón en su centro de mando, donde el Estado permitió que el cabecilla hiciera y deshiciera a su antojo.

Tras esos muros ordenó construir un zoológico, una piscina y una discoteca. Se escapó dos veces. Y desde esa cárcel, en menos de una década, consiguió afianzar toda una estructura criminal por varios países latinoamericanos, una red con miles de miembros.

El pasado mes de noviembre, la Policía llegó a desarticular la primera célula asentada en España de la banda Tren de Aragua, con 13 detenidos.