Paqui, 71 años y casi un año sin recaer: "Yo no controlaba la bebida, la bebida me controlaba a mí"
- Tras once meses de tratamiento, continúa su recuperación con el apoyo de Cruz Roja
- Los profesionales recuerdan que pedir ayuda es el primer paso para salir de las adicciones
Paqui Navarro tiene 71 años y lleva casi un año sin recaer en el alcohol. Durante años convivió con una adicción que llegó a condicionar su día a día hasta que decidió pedir ayuda. Hoy, acompañada por los profesionales del Centro de Atención a las Drogodependencias (CAD) de Cruz Roja, comparte su experiencia con el objetivo de que otras personas den el paso de reconocer el problema y buscar apoyo.
"Yo no controlaba la bebida, la bebida me controlaba a mí", recuerda. "Cada noche decía: mañana no, mañana no. Pero ese mañana nunca llegaba". La situación se volvió insostenible cuando comprendió que necesitaba beber desde primera hora del día. "La adicción la reconocía cuando me levantaba. Tenía que empezar a beber y no parar. Ahí ya reconocí que tenía una adicción".
Fue entonces cuando decidió hablar con su familia. "Desde el primer momento, en cuanto les dije que estaba mal y que necesitaba ayuda por mi adicción, me apoyaron", explica. Pocos días después comenzó un tratamiento que la mantuvo durante once meses entre Sevilla y Málaga.
La adicción al alcohol, una de las más difíciles
Paqui entró en el programa de rehabilitación con 69 años y lo terminó con 70. Una circunstancia que desmonta algunos estereotipos sobre las adicciones. "Las adicciones no tienen edades", afirma. "Yo era la mayor. Casi todos eran jóvenes, pero yo quería curarme".
El proceso no fue sencillo. Durante parte del tratamiento tuvo que convivir en pisos tutelados compartiendo vivienda y habitación con otras personas. "Lo pasé malísimamente", reconoce. "Pero ahora estoy contenta de haberlo logrado". Aun así, asegura que nunca habría podido salir adelante sola. "Yo no podía sola, necesitaba ayuda y la tuve. Y la tengo ahora".
Tras completar el tratamiento, Paqui encontró en Cruz Roja un espacio de acompañamiento para mantener su recuperación. Ana Sánchez, psicóloga del Centro de Atención a las Drogodependencias, explica que el alcohol presenta una dificultad añadida respecto a otras sustancias.
"La más complicada es la adicción al alcohol porque tú te vas a cualquier bar y todo se celebra con alcohol", señala. "La sociedad tiene muy normalizado su uso y también su abuso". Por eso, durante las primeras fases del tratamiento se trabaja especialmente la autoestima, la autoconfianza y la capacidad de poner límites. "Lo que trabajamos es el saber decir que no", resume.
Un perfil cada vez más diverso
Los profesionales insisten en que no existe un único perfil de persona con problemas de adicción. "Yo lo llamo el perfil de camisa y corbata", explica Gustavo Requena, trabajador social del CAD. "Son personas que pueden estar tomando un café contigo sin que sepas que tienen un problema de adicciones". Por eso insiste en la importancia de combatir los prejuicios. "No juzgamos. Damos la mano, acompañamos en el procedimiento y se sale si se quiere".
La recuperación también implica enfrentarse a situaciones cotidianas que antes estaban asociadas al consumo. Paqui lo vive con frecuencia cuando sale con otras personas. "La gente dice: '¿No te vas a tomar una caña?'. Y yo digo que no porque, como soy adicta, necesitaría más. Entonces me privo de tomármela".
Aunque admite que al principio tenía miedo a recaer, asegura que cada día que pasa refuerza su decisión de mantenerse alejada del alcohol. Ahora quiere que su experiencia sirva para quienes atraviesan una situación similar. "Que no duden en pedir ayuda, que no lo duden. Cuanto antes, mejor. Porque sin ayuda no puedes salir de una adicción tan fuerte como el alcohol o la droga o cualquiera que haya".