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La ilusión por ver al papa diciendo misa: "Es como el fútbol, no es lo mismo verlo desde casa que en el campo"

Miles de personas asisten a un evento al aire libre en Madrid, observando al Papa Francisco en una pantalla gigante, con la Puerta de Alcalá de fondo.
Multitud de personas siguen la misa impartida por el papa León XIV en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá de Madrid Rodrigo García

Ha sido casi como la canción de Mecano. "Marineros, soldados, solteros, casados... amantes andantes...". Gran parte del centro de Madrid ha quedado este domingo inundado de locales y foráneos -mas de 1,5 millones de personas según la organización- haciendo algo a la vez: presenciar la misa que el papa ha oficiado en la plaza de Cibeles. Y entre la multitud, el calor y la férreas medidas de seguridad, seguro que también ha habido algún que otro "cura despistao". Pero todos participando, ya sea de forma física o espiritual, de un momento histórico.

"Es una enorme emoción de estar aquí. Quería estar. Lo que pasa es que no ver de cerca al papa... me da un poco de... Me gustaría verlo más de cerca, pero la emoción es la misma", relata a RTVE Noticias Loli, una mujer asentada en Orense que, junto con su hermana Leticia, ha viajado a Madrid para visitar a su sobrino Roberto y... ya de paso, a León XIV.

Loli, Leticia y Roberto, tres de los asistentes a la multitudinaria eucaristía del papa León XIV en Madrid Rodrigo García

Como la gran mayoría de los presentes, a los tres les ha tocado seguirlo a unos cuantos metros de distancia, por pantallas o ni eso. En su caso, para ser exactos, a unos 600 metros. Los que distan de Cibeles -donde el pontífice ha celebrado la primera de las cuatro misas multitudinarias de su visita a España- de la Puerta de Alcalá, adonde han llegado a las 8 de la mañana. Previamente, como todos, tuvieron que inscribirse en un formulario para poder acceder a los sectores habilitados para ver la eucaristía. "Nos registramos tarde", reconocen.

"Esto es, como digo yo, como un partido de fútbol. No es lo mismo verlo desde casa que verlo en el campo con toda la gente alrededor", asegura Roberto con una sonrisa de oreja a oreja: "Me considero católico, y que venga aquí el papa, que es el jefe de toda la Iglesia, pues no se puede decir con palabras. Es muy emocionante", recalca.

Donde la vista no llega... el móvil ayuda

Familias, muchas familias. Mayores, jóvenes, pequeños. Con gorras y paraguas -no para la inexistente lluvia, sino para el persistente sol dominical-, sillas y todos los enseres necesarios para el transcurso de las horas. También de todos los colores y nacionalidades. Como la angoleña Marines, integrante del cuerpo diplomático de la embajada de su país en España. Y católica. "Es una visita que viene a confirmarnos que Cristo continúa todos los días con nosotros. Y hoy más, un día muy importante para la Iglesia, que celebramos el cuerpo de Cristo", enfatiza.

Junto a varias de sus familiares, al igual que ella, residentes en Madrid y todas ataviadas con banderas y bufandas de su tierra natal y con comida y bebida para quedarse "sin prisa". "Esperamos que la visita del papa nos traiga mucha fe, mucha esperanza y mucho amor. Y que no nos distraigamos, como habló el papa, con la inteligencia artificial", sentencia.

La angoleña Marines y sus acompañantes en los alrededores de la misa que ha ofrecido el papa León XIV en Madrid Rodrigo García

En un evento de este calibre, con tantas almas siguiéndolo, muchos han sido los que, ante la imposibilidad de ver de cerca al líder espiritual católico, han decidido seguir el acto con sus móviles, sentados en sillas en calles mucho menos aglomeradas, casi como si estuvieran en la playa.

Personas siguiendo la misa del papa con el móvil o por la radio, este domingo en Madrid Rodrigo García

Entre "shhhhh" y silencios de oración

En un radiante día primaveral como el de este domingo, al habitual turismo que acoge Madrid se ha sumado el descomunal reclamo que la presencia del Santo Padre ha tenido para los creyentes locales y visitantes y también para los curiosos. Muchos de ellos disfrutando también, en familia o amigos, en los bares de la calle de Alcalá y el eje Recoletos-Castellana.

Barullo de voces dentro y fuera de los locales que se han granjeado algún que otro "shhhh" de parte de la multitud que en la calle atendía la eucaristía por pantallas. Se han instalado alrededor de 40 en las cercanías de la Cibeles para quienes tuvieran sitios menos privilegiados.

"Han debido de poner los altavoces un poquito más altos para las que somos sordas", afirma Alicia, una extremeña residente en la capital que ha salido a ver al papa junto a sus amigos. "Yo pienso que cuando hay tanta gente que acude, es porque interesa el mensaje" que da el papa. "De paz", agrega a su lado Adela, que ha decidido acudir a ver a Robert Prevost en recuerdo de su fallecida madre, quien le pedía "que le dijera misas". "Entonces digo, hombre, ¡qué mejor ocasión que venir a una misa del papa para ofrecérselo a mi madre, que ya no está!", cuenta.

Los paraguayos Sofía (centro), junto a su padre Gonzalo (dcha) y Marta (izda), asisten a los alrededores de la plaza de Cibeles para ver al papa León XIV impartiendo misa. Rodrigo García

Futuras mamás

Sofía tiene 25 años, es paraguaya y está estudiando un máster en Madrid. Y no puede evitar las lágrimas de emoción, con una mano acariciándose el vientre. No es para menos. Está embaraza y, junto a su padre, Gonzalo, que ha venido de visita, están presenciando un momento que quedará para siempre en sus retinas. "Opino que en en esta época de tanta polarización y división en todos los aspectos, de ideologías, política... su mensaje (de León XIV) de unidad y de humanidad (es importante) sobre todo en la gente joven".

Les acompaña Marta, que pisa Europa por primera vez. "Me impresiona porque me costó tanto venir...que dije: "Bueno, no puede salir nada mal si está el papa acá".

Milena, de Argentina, y su esposo observan un evento detrás de una valla de metal en un día soleado, rodeados de otras personas. Ella lleva sombrero y gafas de sol, él una gorra.

La argentina Milena (izda) y su esposo, en el parque del Retiro de Madrid junto a otros ciudadanos que han presenciado este domingo la misa impartida por León XIV Rodrigo García

Esperando un bebé está también la argentina Milena. Junto a su marido, habla con RTVE Noticias separada por la verja que delimita el parque del Retiro con la calle Alcalá, desde donde otras tantas personas han estado presentes, sin poder ver ni un solo atisbo del papa, de este particular momento de unión. "Jamás en nuestra vida pensamos que esto íbamos a poder vivirlo, y más ahora esperando una bebita. Era como venir a entregarle a Dios toda su vida y bueno, en algún momento cuando nazca llevarla para para Italia", enfatiza.

Varias personas orando este domingo durante la misa del papa León XIV en Madrid Rodrigo García

Y ya con su bebé en brazos -Leyre, de cinco meses-, Erika, una navarra también asentada en Madrid, define la visita del pontífice como la de "alguien muy importante que viene a tu casa". Y, pese a estar lejos del altar donde ha permanecido León XIV, ni ella ni Antonio, su pareja, dudan de que a su pequeña también le ha llegado la bendición papal. "Pienso que a todo el mundo que estemos aquí nos va a dejar algo y creo que él también se va a llevar mucho", concluye.

Una persona recibe este domingo la comunión en Madrid, durante la multitudinaria misa presidida por León XIV Rodrigo García

Comunión para todos

Lo que la lejanía al altar no ha impedido ha sido que todo quien quisiera pudiera tomar la comunión, gracias a la gran cantidad de religiosos repartidos por sectores en las varias manzanas en las que se han ubicado los ciudadanos. Además del amplio despliegue de seguridad policial, en todo el perímetro no ha faltado ni la instalación de aseos químicos, ni vendedores de bebidas frías o snacks y, sobre todo, la continua atención por parte de entregados voluntarios como Montse.

"Estamos en la logística para repartir agua, y sobre todo primero hemos empezado con los voluntarios, que son los que están ahí, al sol, y luego ya la gente que está al sol, que lo necesita mucho: los niños, los mayores...", relata. En la zona en la que se ha desempeñado, junto al Retiro, también se han instalado una zona de lactancia. "Porque las mamás que necesitan dar el pecho o cambiar a los niños, pues entran ahí, que están más más cómodas", indica.

Sobre qué espera de la visita del papa, sentencia: "a la vista está que llega el Santísimo, llega a muchísima gente, a muchos corazones. Muchos corazones que estaban dormidos, yo creo que los va a despertar. Gente que está un poco más distante de la Iglesia, la va a acercar", expresa.

Miles de personas han salido este domingo a las calles en Madrid para ver al papa impartir una misa Rodrigo García

Tras la eucaristía, el papa ha encabezado una procesión y bendición eucarística con el Santísimo Sacramento, por la festividad del Corpus Christi, precedido de un gran número de sacerdotes y autoridades eclesiásticas, fieles o niños que acaban de realizar la primera comunión.

A sus pies, alfombras de flores -compuestas por más de 30.000 clavelesprincipalmente blancos y amarillos- confeccionadas por artesanos de la localidad gallega de Ponteareas. Suertudos los que han podido seguirlo de cerca, y un poco menos afortunados los que lo han seguido a la distancia, algunos de los cuales al menos han podido ver pasar al pontífice en el coche al término del acto, cuando se ha retirado a descansar a la Nunciatura Apostólica, donde reposa en los ratos libres que le deja su apretada agenda.

Otra Alicia ha sido una de ellas. "Mucha emoción", recalca. Ha llegado a las 8 de la mañana al sector de la Puerta de Alcalá y ha conseguido ""segunda línea de valla".

Multitud de ciudadanos siguiendo por pantallas la misa del papa León XIV de este domingo en Madrid Rodrigo García