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Las iglesias de Jerusalén denuncian crímenes de odio contra los cristianos de Tierra Santa y piden actuar a Israel

  • Aumentan las agresiones, las intimidaciones o los escupitajos contra los cristianos de la Ciudad Santa
  • Un reciente informe achaca el fenómeno al auge del ultranacionalismo religioso judío
Vista panorámica de la Cúpula de la Roca y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, bajo un cielo nublado. Se aprecian detalles arquitectónicos y el entorno urbano.
Imagen de la Mezquita de Al Aqsa y del Santo Sepulcro en Jerusalén Ilan Shacham Ilan Shacham/Getty Images

Los líderes de las distintas iglesias cristianas de Jerusalén han instado este miércoles a Israel a reconocer como "crímenes de odio" el creciente acoso y las agresiones contra fieles y miembros del clero en la Ciudad Vieja durante una inusual audiencia en el Parlamento israelí (Knéset) marcada por denuncias de escupitajos, patadas, lanzamiento de piedras, intimidación y restricciones a la libertad de culto.

El presidente de la comisión y diputado opositor israelí Gilad Kariv ha calificado los ataques de "vergüenza moral" y "fracaso educativo" al advertir de que episodios de hostilidad hacia los cristianos se han vuelto demasiado frecuentes y requieren algo más que debates parlamentarios.

"Estos incidentes empañan la moral del Estado de Israel y de la sociedad israelí", ha afirmado Kariv, rabino del movimiento reformista judío, quien ha sostenido que el problema suele abordarse únicamente por el daño diplomático que ocasiona a Israel, cuando, a su juicio, la cuestión afecta también a los valores fundamentales del país.

Durante la sesión, representantes eclesiásticos han descrito un clima de hostilidad cotidiana contra clérigos y peregrinos cristianos en la Ciudad Vieja de Jerusalén. El representante de la Iglesia Copta, el padre Bishoy Zaki, ha denunciado "ataques violentos, restricciones impuestas por las fuerzas de seguridad a la oración, escupitajos, patadas y lanzamiento de piedras" contra fieles cristianos.

Por su parte, el canciller del Patriarcado Armenio, el padre Aghan Gogchian, ha asegurado que miembros de su comunidad sufren acoso e intimidación cuando recorren la Ciudad Vieja con vestimenta tradicional y ha pedido a las autoridades israelíes reconocer estos ataques por su nombre. "Hago un llamamiento al Gobierno israelí para que llame a estos actos por lo que son: crímenes de odio", ha afirmado.

La comparecencia ante la Comisión de Inmigración, Absorción y Asuntos de la Diáspora del Parlamento israelí se produce en un momento de creciente escrutinio internacional sobre el trato dispensado a los cristianos y a los lugares santos de Jerusalén, tras varios incidentes recientes que han alimentado la preocupación de las comunidades eclesiásticas por un deterioro sostenido de la convivencia religiosa.

155 ataques registrados, solo "la punta del iceberg"

La audiencia parlamentaria llega pocas semanas después de que un informe del Rossing Center alertara de un "patrón continuo y creciente de intimidación y agresión" contra cristianos en Jerusalén Este ocupada - incluida la Ciudad Vieja - y otras zonas de Israel.

El centro, dedicado a promover las relaciones judeocristianas, documentó 155 incidentes de acoso contra cristianos a lo largo de 2025, aunque advirtió de que esa cifra representa apenas "la punta del iceberg". La mayoría de los casos, según el informe, afectan al clero - monjes, sacerdotes y religiosas - debido a sus vestimentas visibles y símbolos religiosos, especialmente en zonas como el Monte Sion y el Barrio Armenio.

El documento también registró 59 ataques contra propiedades eclesiásticas, entre ellos grafitis, vandalismo contra estatuas religiosas, incendios provocados, vertido de basura y escupitajos en lugares sagrados, además de 18 casos de daños contra señalización pública cristiana.

Cristianos en la procesión del Viernes Santo en Jerusalén Getty Images

Según el Rossing Center, muchos de estos ataques no terminan en procesamiento judicial. La organización afirmó haber ayudado a víctimas a presentar denuncias ante la policía israelí, pero aseguró que gran parte de los casos fueron archivados, mientras que las acusaciones formales siguen siendo escasas en relación con la magnitud del fenómeno.

El informe vincula el deterioro del clima hacia los cristianos al auge del ultranacionalismo religioso judío y al contexto político y social posterior a los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin citarlo directamente, el documento alude al endurecimiento del discurso de figuras del actual Gobierno israelí, en referencia implícita al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien en 2023 defendió los escupitajos dirigidos a cristianos como una "antigua tradición judía" que, según sostuvo entonces, no constituía un comportamiento delictivo.

Asimismo, la investigación advertía de una creciente sensación de vulnerabilidad entre las comunidades cristianas y alertaba de que cerca de la mitad de los cristianos menores de 45 años contemplan abandonar la región, alimentando el temor a una progresiva erosión de una presencia cristiana arraigada en Tierra Santa desde hace dos milenios.

De la agresión a una monja al Santo Sepulcro

La preocupación se ha intensificado en los últimos meses tras varios incidentes de gran repercusión. El pasado abril, la policía israelí arrestó a un hombre de 36 años sospechoso de agredir a una monja francesa cerca de la llamada tumba del rey David, en Jerusalén, en un caso investigado como un presunto ataque con motivación racista.

Semanas antes, en plena guerra entre Israel e Irán, la policía israelí impidió temporalmente al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, acceder a la Iglesia del Santo Sepulcro para celebrar la misa del Domingo de Ramos, un episodio que provocó fuertes críticas de líderes religiosos.

La oficina del patriarca aseguró entonces que era la primera vez en siglos que el máximo responsable de la Iglesia latina no podía encabezar esta ceremonia en el templo construido, según la tradición cristiana, sobre el lugar de la crucifixión, sepultura y resurrección de Jesús.

Las tensiones también han alcanzado el sur del Líbano, donde las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han condenado a 21 días de prisión militar al soldado fotografiado mientras colocaba un cigarrillo en la boca de una estatua de la Virgen María en la localidad cristiana de Debel. El militar que tomó la imagen fue sancionado con otros 14 días de cárcel, después de que el caso desencadenara críticas entre comunidades cristianas y en redes sociales.

Soldado israelí con uniforme militar coloca un cigarrillo encendido en la boca de una estatua de la Virgen María en un entorno al aire libre.

Un soldado israelí coloca un cigarrillo en una estatua de la Virgen María al sur del Líbano UGC

En un comunicado difundido a los medios, entre ellos RTVE Noticias, portavoces de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) calificaron el incidente de "muy grave" y aseguraron que el Ejercito respeta la libertad religiosa, los lugares santos y los símbolos de todas las confesiones, además de subrayar que las tropas reciben instrucciones específicas sobre el trato a instituciones y referencias religiosas antes de desplegarse en zonas sensibles.

El episodio se produjo semanas después de otro incidente en la misma localidad, donde un soldado israelí fue grabado destruyendo una estatua de Jesús. En aquel caso, las FDI impusieron penas de prisión militar a los implicados, mientras el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, expresó públicamente su pesar y reiteró el compromiso de Israel con la protección de la libertad religiosa y de las comunidades cristianas.

Brecha entre lo que Israel condena y la experiencia cotidiana

En paralelo al aumento de las críticas, Israel ha tratado de reforzar su interlocución con el mundo cristiano. El Ministerio de Exteriores nombró recientemente al exembajador George Deek como enviado especial para las relaciones con las comunidades cristianas, después de varios incidentes de alto perfil que suscitaron preocupación internacional.

Durante la audiencia parlamentaria, representantes del Ministerio de Exteriores defendieron que Israel condena estos ataques y mantiene el compromiso de proteger los lugares sagrados y la libertad de culto, además de subrayar la cooperación con el Vaticano y las medidas adoptadas para mejorar la gestión de ceremonias religiosas multitudinarias.

Sin embargo, líderes eclesiásticos sostienen que existe una brecha creciente entre las declaraciones oficiales y la experiencia cotidiana de muchos cristianos en Jerusalén, donde denuncian un clima cada vez más hostil alimentado por el extremismo religioso y el aumento de la polarización política.

Para las iglesias de Tierra Santa, la preocupación ya no se limita a episodios aislados de violencia o intimidación. El temor de fondo, expresado cada vez con mayor claridad por responsables religiosos, es que la combinación de hostilidad, inseguridad y presión social termine erosionando la presencia histórica de una de las comunidades más antiguas de Jerusalén.