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Condenados a dos años y 10 meses de cárcel los padres que encerraron a sus hijos durante tres años en Oviedo

  • Al matrimonio se le acusa de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y de abandono de familia
  • Los niños estaban en malas condiciones de salubridad y se les administraban medicamentos sin prescripción
Uno de los niños de la "casa de los horrores" camina por el exterior
Uno de los niños de la llamada "casa de los horrores" camina por el exterior Cedidas a Mañaneros en exclusiva
RTVE.es/ Agencias

La Audiencia Provincial ha condenado a dos años y diez meses de prisión a los padres acusados de encerrar a sus hijos en un chalet de Fitoria, en Oviedo. El tribunal condena a dos años y cuatro meses de prisión a cada uno de los padres por un delito de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar. Por el delito de abandono de familia, se condena a cada progenitor a otros seis meses de cárcel.

Según fuentes de la Fiscalía del Principado de Asturias, durante 3 años y cuatro meses estarán además inhabilitados para el ejercicio de la patria potestad, tutela, guarda y acogimiento, además de tener prohibido aproximarse a los menores a menos de 300 metros de su domicilio, lugar de estudio o lugar que frecuenten. El tribunal absuelve a los padres de los delitos de detención ilegal de los que también estaban acusados e impone una indemnización para cada menor de 30.000 euros.

El caso se remonta a abril de 2025, cuando un matrimonio de nacionalidad alemana fue detenido en Oviedo tras comprobarse que sus hijos llevaban desde 2021 encerrados en la casa, que la Policía bautizó como 'la casa de los horrores', en unas condiciones de salubridad muy malas, rodeados de excrementos.

Los menores llevaban encerrados en la casa casi cuatro años y ni siquiera habían podido pisar el jardín. La única luz natural que recibían, entraba desde dos ventanas que se abrían hasta la mitad y que el padre ordenaba cerrar a partir de las 17:30 cada día.

Ninguno de los dos padres tenía formación médica, sin embargo, les administraban a los niños vitaminas y medicamentos adquiridos en el mercado negro, algunos con principios psicoactivos como el cannabis, para tratar supuestas patologías que ellos mismos habían diagnosticado. Los pequeños, pese a tener 8 y 10 años, dormían en cunas de bebés y usaban pañales.

La detención se produjo después de que una vecina llamase a la Policía porque creía que en esa vivienda vivían niños y nunca los había visto. Esto desencadenó una investigación que terminó con el arresto del matrimonio por parte de la Policía Local y la Guardia Civil bajo la tutela de la jueza de protección del menor. La pareja no presentó resistencia y declararon que los niños tenían graves patologías y los retenían para proteger su salud.

El primer informe médico en España descarta cualquier cardiopatía, motivo que señalaban para justificar su traslado al país, y el último informe pediátrico registrado en Alemania en 2019 confirmaba que los niños estaban sanos.

Los dos presuntos agresores, el hombre alemán de 53 años y la mujer de doble nacionalidad alemana y estadounidense, de 48, fueron sometidos a prisión preventiva y ha sido ahora, más de un año después cuando se ha conocido su condena.

La investigación apunta a que el encierro fue deliberado. Los padres solicitaron que sus hijos estuvieran escolarizados en casa tras la pandemia. El centro educativo se negó y, poco después, se trasladaron a España, donde trataron de empadronar solo al padre y ocultar al resto de la familia. Con la mediación de una empresa madrileña, él tramitó su alta como autónomo y alegó que trabajaría desde casa como freelance en el ámbito de los recursos humanos.