La ansiedad y los sentimientos contradictorios de la depresión posparto: "Tenía miedo de hacer daño a mi bebé"
- Hay que diferenciar entre una depresión posparto y el denominado 'baby blues' o tristeza transitoria común
- Dos psicólogas perinatales explican cómo detectar una depresión y las consecuencias de no tratarla
Sensación de tristeza profunda, cambios de humor muy severos, desbordamiento, estrés, sentimientos de culpa, dificultad para relacionarse con el bebé, ansiedad, incapacidad de disfrutar, llanto.
Son algunos de los múltiples síntomas de una depresión posparto, que puede ir de moderada a intensa, y que se puede presentar en la mujer semanas o meses tras haber dado a luz y hasta un año después, aunque en la mayoría de los casos se desarrolla en los tres primeros meses.
Que una mujer tenga alguno de esos síntomas tras ser madre no significa que tenga una depresión posparto, pero las alarmas deben saltar si esas sensaciones no se van, persisten y lejos de reducirse, se acentúan y cronifican, explica la psicóloga perinatal Ione Esquer, presidenta de la Asociación Española de Psicología Perinatal.
Puntualiza que hay que diferenciar entre una posible tristeza posparto "normal", el denominado 'baby blues' (un síndrome leve que afecta a la mayoría de mujeres y que desaparece a las pocas semanas) y una depresión posparto, a la que "sí hay que atender de la manera adecuada y prestar atención rápida para que no haya consecuencias".
"Cuando no se va esa tristeza, aparece una sensación de vacío existencial, hay desesperanza, fatiga extrema, cambios constantes en el apetito y en el sueño, dificultad para vincularse con el bebé e incluso rechazo, preocupación excesiva por su salud, miedo a dañarle involuntariamente, sensación de culpa...cuando todo esto se queda en una madre, ya no hay una situación de normalidad ante el cambio que supone la maternidad y estamos ante una depresión posparto", explica a RTVE Noticias la psicóloga, que cifra entre un 10% y un 20% el número de mujeres que pueden verse en esta situación tras el parto.
Este miércoles 6 de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Mental Materna y RTVE Noticias quiere poner el foco en algunos datos que arrojó hace meses el estudio 'El estado de la maternidad en Europa', presentado en el Parlamento Europeo, que evidenciaba esta "crisis silenciosa", con un 78% de madres que declaran sentirse mentalmente sobrecargadas, en comparación con el 67% de la media europea. El 57% manifiesta, además, problemas de salud mental y un 20% ha tenido depresión.
Esquer explica que la causa de la depresión posparto es multifactorial y puede ser diversa en cada mujer. Influyen factores genéticos; cambios hormonales, incluyendo disminuciones en estrógeno y progesterona; problemas psicológicos y emocionales; y en algunos casos, situaciones sociales complejas. También un parto complicado y haber vivido duelos recientes pueden llevar a una depresión posparto.
Pensamientos "negativos, obsesivos e intrusivos"
Esther tiene 46 años, tuvo a su primera hija con 33 y sufrió una depresión posparto que ya dio sus primeros síntomas durante el embarazo. En el relato que cuenta a RTVE Noticias destacan las palabras 'miedo' y 'obsesión'.
"El mismo día que llegué a casa con mi bebé, tuve una sensación muy extraña. En el primer momento en el que me quedé sola pensé 'no puedo'. Sentía miedo por todo", afirma Esther, que comenzó a tener pensamientos que define como "muy negativos, obsesivos, intrusivos y recurrentes" en relación a hacer daño a su hija de forma involuntaria "pero incluso también voluntariamente". Eso le hizo saltar todas las alarmas.
"Tenía miedo de hacerle daño sin querer, pero también queriendo. Era lo que yo más quería en el mundo y yo pensaba ¿y si le hago daño de alguna manera? Era un miedo horrible e irracional", dice, para añadir que tenía pesadillas con la pequeña y prefería que nadie la tocase.
También tenía unos cambios en el estado de ánimo muy grandes, pero pasados unos meses fue mejorando la situación, que se complicó y mucho cuando Esther volvió a su puesto de trabajo: "Comenzaron unas crisis de ansiedad y pánico que llegaron a ser diarias y ya sí tuve que acudir a un psiquiatra y psicólogo". Le diagnosticaron depresión posparto y comenzó a tomar antidepresivos.
Con su segundo embarazo todo mejoró porque, a pesar de que los miedos reaparecieron, supo cómo afrontarlos y le prescribieron medicación antes.
Esther nunca tuvo problemas de vinculación y apego con sus dos hijos y cree que fue clave acudir a un psicólogo que le ayudara a entender lo que estaba sufriendo: "Nunca sentí rechazo, pero era muy contradictorio porque sentía adoración y un amor absoluto por mis hijos, pero a la vez un miedo enorme. Me tranquilizaba mucho cuando mi psicóloga me explicaba que ese miedo venía precisamente de mi obsesión por protegerlos".
"Nace un bebé, pero también una nueva identidad como mujer"
La psicóloga perinatal y docente del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal Liset Álvarez explica lo complicado que es que la propia mujer reconozca que tiene una depresión porque de inicio puede ser normal sentirse "desbordada, desorientada y perdida".
La clave está en la duración de esta situación, hasta dónde llega y en si es o no tratada adecuadamente. Y en este sentido alerta: "Una depresión posparto no tratada se puede alargar hasta tres años y tener un impacto muy negativo en la salud física y mental de la madre y en su relación con su hijo".
Pone el foco en el "cambio profundo" que se produce tras dar a luz: "Nace un bebé, pero también una nueva madre. Eso implica una nueva identidad y la pérdida del estado anterior. Se convive con la ambivalencia del gozo y la alegría junto con la preocupación y a veces la frustración, y no siempre es fácil".
Ambas psicólogas ponen de manifiesto el problema generalizado al que se enfrentan, además, las mujeres: el sentimiento de que deber ser unas "superultramadres".
Y esta sensación es uno de los factores que impide la curación de la depresión. "Pueden ser señaladas por esto, por no ser buenas madres, por no estar disfrutando de la maternidad, del efecto que puede tener en el bebé y eso agudiza la culpa", explica Álvarez.
Ione Esquer coincide: "En el imaginario popular la mujer debe sentirse más llena de vida y se le obliga a pensar que todos los males de van a ir con tu bebé. Hay madres que se sienten tremendamente culpables porque a veces no aparece rápido ese enamoramiento con su bebé y se sienten muy mal".
Ambas destacan que para salir de la depresión posparto es clave el entorno, sentirse comprendidas y no juzgadas, y ven esencial consultar con el médico de atención primaria, ginecólogo y matrona esta situación de salud mental cuanto antes. Esquer plantea la necesidad de hacer cribados durante el embarazo para controlar la depresión y la ansiedad y se queja de que la salud mental perinatal no está extendida en el sistema de salud pública.
Álvarez lamenta que a veces se "tapone" esta situación con "típicos comentarios del entorno familiar y de amigos" del tipo "esto se pasará, es lo normal, no sabías lo que era ser madre" que flaco favor hacen a quien vive una depresión posparto. También reclama recursos públicos de atención psicológica perinatal que en España son "mínimos".