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Palantir: el manifiesto de las Big Tech para un siglo de guerra

  • La multinacional estadounidense está especializada en Inteligencia Artificial y sus programas los utilizan militares y policías
  • Palantir defiende una mayor implicación de Silicon Valley en el Ejército y las guerras de Estados Unidos
Palantir, el primer programa político de una Big Tech
VÍCTOR GARCIA GUERRERO

Las grandes empresas de tecnología no suelen dar muchas explicaciones. Y mucho menos, decir lo que quieren políticamente. Palantir es una excepción. Este gigante estadounidense de la Inteligencia Artificial cuyos programas utilizan militares y policías ha publicado un manifiesto, una especie de programa político. Distintos analistas lo ven alarmante, como un programa autoritario para dar aún más poder a las élites occidentales.

El Manifiesto de Palantir, difundido en la red social X por la propia compañía como un resumen de 22 puntos extraídos del libro La República Tecnológica: Poder Duro, Creencias Suaves y el Futuro de Occidente (2025 y coescrito por el CEO Alexander C. Karp y Nicholas W. Zamiska), es insólito. No hay registro de grandes empresas exponiendo con claridad sus objetivos políticos, culturales, sociales y hasta religiosos.

La compañía especializada en IA aplicada a ejércitos y fuerzas de seguridad plantea el documento como respuesta a las frecuentes preguntas sobre su visión del mundo. Palantir defiende una mayor implicación de Silicon Valley en el ejército y las guerras de Estados Unidos, el desarrollo de armas de inteligencia artificial (IA) como nuevo instrumento de disuasión en lugar de las armas atómicas, el servicio militar obligatorio y una crítica frontal al relativismo cultural y al “pluralismo vacío”.

Estas son sus principales tesis:

  • “La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación”.
  • “La era atómica está llegando a su fin (…). Una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar”.
  • “El servicio militar obligatorio debería ser un deber universal”.
  • “Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas”.
  • “Hay que resistir la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos”.
  • “La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer exige algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y este poder duro en este siglo se construirá sobre la base del software”.

El principal cerebro de este manifiesto es Alex Karp, ex alumno de la universidad de Francfort, donde fue discípulo de Jurgen Habermas. Karp ha definido la naturaleza de la empresa en declaraciones previas: “Palantir existe para asustar a los enemigos de sus clientes. La única forma de evitar la guerra es que tus adversarios se levanten y se acuesten con miedo a tu capacidad tecnológica”, ha dicho Karp, justificando así su rol como proveedor de herramientas que permiten a gobiernos “identificar, rastrear y neutralizar enemigos” mediante la integración y análisis de datos de múltiples fuentes.

En la práctica, esto significa, sólo en el caso del ejército de Estados Unidos, lo siguiente: desde 2017, contratos millonarios para usar IA en vigilancia, identificación y eliminación de objetivos. A eso lo llama el Pentágono la “kill chain”, la cadena de muerte.

Palantir también trabaja con el Departamento de Seguridad Nacional, con el que colabora en la identificación de inmigrantes sin papeles. ICE localiza, detiene y expulsa a migrantes con herramientas de Palantir.

En el caso de Israel, Palantir proporciona tecnología de análisis de datos e IA también para inteligencia, vigilancia y selección de objetivos. Su colaboración con el ejército israelí aumentó tras el 7 de octubre de 2023. En enero de 2024, firmó una asociación estratégica con el Ministerio de Defensa israelí para “misiones relacionadas con la guerra”, tras una visita del CEO Alex Karp y la junta directiva a Tel Aviv.

Sus herramientas (incluyendo Gotham y AIP) se usan para integrar datos de inteligencia, generar listas de objetivos y organizar operaciones en Gaza, Líbano e Irán. Palantir apoya sistemas de IA israelíes como Lavender, Gospel o Where’s Daddy para matar de forma automatizada.

El manifiesto: marketing y dependencia

La periodista Elena de Sus, de CTXT, considera que los 22 puntos de Palantir tienen “más de campaña de marketing que de manifiesto”. Conociendo el historial de Palantir y, en particular, el de sus fundadores —Peter Thiel y Alex Karp tienen ambos formación en filosofía, no le sorprende su búsqueda de un “carácter misterioso” y un aura filosófica. Sin embargo, subraya que aproximadamente “el 50% de los ingresos de la empresa proceden de gobiernos”, por lo que su éxito financiero “depende del éxito de gobiernos autoritarios y de infraestructuras de vigilancia”, como las que impulsa la actual administración Trump en Estados Unidos.

“Dar miedo es la estrategia de marketing principal de Palantir”, afirma de Sus. Preguntada directamente sobre si el manifiesto es fascista, responde: “En mi opinión, sí”. Detecta en él “un componente de racismo y de una ideología supremacista” que se alinea con comentarios políticos previos de Peter Thiel. La empresa, según su análisis, se benefició del contexto posterior al 11-S y de atentados como el de Bataclan en Francia para consolidar contratos con servicios de inteligencia y policía. “Les interesa un aumento de la vigilancia”, añade.

Respecto a la expansión europea, Elena de Sus explica que Palantir ha crecido mediante contratos opacos, a menudo revelados sólo por investigaciones periodísticas. En España, el Ministerio de Defensa mantiene un contrato de más de 16 millones de euros desde el año 2023.

Su penetración en Europa coincidió con la pandemia de COVID, cuando la compañía ofreció sus herramientas de forma gratuita a varios países europeos como estrategia de entrada al mercado —similar a un periodo de prueba gratuito. En el Reino Unido, en 2023, firmó un contrato de más de 300 millones de libras con el NHS (Servicio Nacional de Salud) para su plataforma de datos, una de los mayores en ese país, además de otros contratos que superan los 600 millones en total. Este acuerdo con el sistema sanitario público ha generado fuerte polémica, con asociaciones de médicos oponiéndose por los riesgos a la privacidad de datos de salud, un ámbito especialmente protegido en la legislación europea.

Una vez que Palantir se integra en instituciones como policías o servicios de inteligencia, “es muy difícil de extirpar”, advierte de Sus. Los flujos de trabajo se adaptan completamente a sus plataformas, que unen datos de fuentes diversas y los ordenan para análisis avanzado. En Francia se habla desde hace años de desarrollar alternativas, pero la comodidad operativa ha frenado el cambio, lo que ha generado una fuerte polémica, con la vicepresidenta de la Asamblea reclamando abiertamente la ruptura del contrato. En Alemania, el Tribunal Constitucional ha impuesto límites al uso de sistemas similares por el riesgo de vigilancia masiva sobre personas sin indicios previos de delito. “Los datos en sistemas democráticos no están todos metidos en el mismo saco, a veces por razones de protección”, recuerda de Sus.

El programa político de una tecnodictadura

Julián Macías Tovar, director de Pandemia Digital, considera que el manifiesto de Palantir es “programa político fascista, no democrático”. Destaca el punto en el que la empresa habla del fin de la era disuasiva atómica y el inicio de la era de la IA, y vincula directamente la tecnología de Palantir al apoyo en operaciones de Estados Unidos e Israel en Gaza, Líbano e Irán. “Estamos viendo prácticamente que esto es una guerra santa”, afirma, señalando las referencias religiosas, la defensa de “valores de Occidente” y la crítica a la multiculturalidad como parte de un razonamiento que justifica justificar acciones bélicas y la eliminación de enemigos, rivales o simplemente críticos.

Macías Tovar recuerda que, en juntas de accionistas de Palantir, el CEO Karp ha presumido de que su tecnología sirve para “asustar a los enemigos” o incluso “matarlos”, poniéndola “a disposición de Estados Unidos y Occidente”. Ve en el texto una deshumanización de colectivos para justificar su eliminación por credo, origen o ideología, lo que recuerda a elementos del nazismo.

Todo esto, argumenta Macías Tovar, proviene de la “tecnoélite” que rodea a Trump y Netanyahu, incluida la “PayPal mafia”: Thiel y Musk, por ejemplo, que vendieron sus acciones en la plataforma de pagos online e invirtieron en redes sociales y de datos, además de mantener vínculos con tramas de influencia como la de Jeffrey Epstein. Peter Mandelson, principal contacto de Epstein en el Reino Unido, fue contratado por Palantir en 2018 para ayudar a la empresa a obtener, precisamente, los contratos con el gobierno británico en el NHS y el ministerio de Defensa.

Macías Tovar reconoce que, una vez que Palantir penetra en instituciones como la policía y el ejército surge un “querer y no poder” en los gobiernos: los sistemas se vuelven dependientes y es extremadamente complicado revertirlo. Por eso propone “romper toda relación y desarrollar alternativas que protejan la soberanía, ya no de España o de Europa, sino nuestros propios principios democráticos y civilizatorios”.

Los mensajes de Palantir, asegura Macías Tovar, “van totalmente contra la legislación internacional y los estándares civilizatorios a los que nos hemos acostumbrado, por lo que las autoridades internacionales deben hacer algo. No podemos esperar a que Palantir le dé a un botón rojo y nos dispare un clavo de 15 centímetros desde un dron individual por haber sido muy crítico con Israel o Estados Unidos en las redes sociales”.

Para el director de Pandemia Digital, “se están pasando todas las líneas rojas” por parte de unos dirigentes políticos y empresariales también imbuidos de un carácter mesiánico que “gracias a la tecnología, no van a respetar la democracia”. La cuestión religiosa juega un papel. Macías Tovar recuerda que los aliados religiosos de Trump y la “tecnoélite” llegan a decir que “Jesucristo vendrá por segunda vez en forma de rabino judío para gobernar la Tierra, lo que está totalmente alineado con Palantir, con la asesora de Trump que cree que Trump es un enviado de Cristo para facilitar la vuelta del profeta (…) Son cuestiones religiosas, proféticas, que hablan del exterminio de una parte de la población. Es algo muy grave y creo que es necesario que los gobiernos democráticos se pongan en acción para no seguir en este carril que nos lleva al abismo”.