La primera mujer que llevó un trono en la Semana Santa de Málaga, sobre la exclusión de Sagunto: "Estoy estupefacta"
- Adela Utrera fue la primera mujer en portar un trono de manera oficial en Semana Santa, en 2003
- Considera que antes había “igualdad, consenso y respeto a la opinión ajena”, mientras hoy percibe más polarización
Adela Utrera es la primera mujer en portar un trono de manera oficial en Semana Santa. Ahora vuelve a ser noticia tras la polémica decisión de los hombres de la Semana Santa de Sagunto, que han rechazado que las mujeres procesionen con ellos. Pionera en Málaga en 2003 al portar oficialmente un trono del Cristo de la Buena Muerte de la Congregación de Mena, Utrera reflexiona sobre la tradición, la igualdad y la continuidad de su legado a través de su hija.
Utrera dice que forma parte de esta congregación prácticamente desde el momento de su nacimiento, hace 60 años. "Antes hubo otras mujeres que salieron de forma más velada y parcial llevando algún trono", ha explicado.
Ahora, varias décadas después, el debate se ha reabierto en Sagunto. Los hombres de la Semana Santa de Sagunto han decidido rechazar que las mujeres procesionen con ellos. Han votado 267 en contra frente a 114 a favor de cambiar los estatutos de la organización de la fiesta de 500 años, argumentando que “la tradición es la tradición”, a pesar del riesgo de perder la categoría de Interés Turístico Nacional.
"Estoy estupefacta y sorprendida porque en Málaga las cosas se hacen de una forma tan diferente desde los años 70, en que la mujer se incorporó en masa a la túnica nazarena, y desde 2003, gracias a mis hermanos y hermanas de la Congregación de Mena, cuando fui la primera mujer oficial en llevar un trono", explica.
En la congregación de Mena esto es algo que se sometió a votación. Fue un debate hecho desde el respeto: "Somos una familia". Corrían tiempos de "igualdad, consenso y respeto a la opinión ajena". Ahora dice que hay más polarización en la sociedad: "Me da mucha pena por un lado y me quedo sorprendida por otro".
A ella el respeto —tanto a otras personas como a otras religiones— se lo inculcaron desde pequeña. Su padre era "muy tolerante y respetuoso": "Son cualidades en las que me he fijado mucho y que para mí han sido mi norte".
En 2003 Utrera portó por primera vez un trono. En el primer momento, tuvo una sensación de incertidumbre. "Dices: ahora estoy aquí, ¿y si no soy capaz? Mi hermana estaba en Escocia y me llamó para decirme qué estaba haciendo en Málaga, que había salido en el telediario de Escocia", cuenta.
Ese momento es de máxima responsabilidad. "Yo lo único que le decía al Cristo era: por favor, si me tengo que morir, que sea cuando acabe la procesión". Y recuerda que le decían que, para practicar, cogiera una bombona de butano.
Ahora su hija sigue sus pasos: "Para mí es un orgullo, verla me emociona. No solo ver a mi hija, sino al resto de mujeres".