El Estado y la Iglesia firman el protocolo para indemnizar a las víctimas de abusos prescritos, en vigor desde el 15 de abril
- Una comisión mixta decidirá las reparaciones, que serán abonadas por la Iglesia, y el Estado tendrá la última palabra
- No se establecen cifras concretas ni umbrales para las indemnizaciones
El protocolo para indemnizar los casos de abuso sexual de la Iglesia católica, largamente reclamado por las víctimas, y negociado durante dos años entre la Iglesia y el Gobierno, ya es una realidad. Este lunes representantes del Ejecutivo, la Iglesia y el Defensor del Pueblo han plasmado su firma en el documento, que permitirá reparar económicamente a la gran mayoría de víctimas: aquellas cuyos casos hayan prescrito o cuyos agresores hayan fallecido, y donde por tanto no es posible la vía judicial.
"Hoy es un día de justicia con las víctimas, pueden sentir que el Estado está a su lado", ha reivindicado el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. El protocolo, que desarrolla un acuerdo histórico alcanzado en enero entre el Gobierno y la Iglesia, establece un "modelo pionero en el mundo", un sistema mixto según el cual expertos de una comisión eclesiástica y otra pública -a cargo del Defensor del Pueblo- acuerdan la reparación, pero "donde se consigue que el Estado tenga la última palabra y la Iglesia abone".
Las víctimas que lo deseen podrán acudir, a partir del 15 de abril, a presentar su solicitud de reparación a la unidad de tramitación del Ministerio de Presidencia, que las asesorará en el proceso, tal y como ha explicado Bolaños.
Después, una comisión de expertos independientes del Defensor del Pueblo evaluará el caso y planteará una propuesta de reparación. Esta institución trasladará entonces su propuesta a otra comisión de la Iglesia -basada en la que ya viene funcionando desde hace un año-, que valorará si la acepta o no, o si la modifica. Finalmente, la propuesta volverá al Defensor del Pueblo, que será en último término el que decida, en un proceso que en total puede durar como máximo tres meses, según ha aclarado el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo. En todo caso, la indemnización la pagará íntegramente la Iglesia.
No se establecen cifras concretas para las indemnizaciones
En cuanto a las cuantías de las indemnizaciones, el acuerdo no recoge ninguna cifra ni umbral mínimo o máximo, algo que Bolaños ha celebrado como una buena noticia, ya que se estudiará cada caso "con profundidad" y además de esta manera no se limitan las cantidades que puedan recibir quienes hayan sufrido "casos extremos".
Sí que se establecen criterios "objetivos" que determinarán las cantidades que recibirán las víctimas, como la "gravedad del daño, la reiteración o la edad".
El protocolo plantea un rango de reparaciones, no solo económicas, sino también en el plano simbólico y de la "justicia restaurativa", tal y como ha señalado el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, lo que incluye el reconocimiento de las víctimas o "entrevistas o diálogos" con eclesiásticos.
El convenio lo han firmado este lunes en la sede del Defensor del Pueblo en Madrid Bolaños, Gabilondo, Argüello y el presidente de la Conferencia Española de Religiosos (Confer), Jesús Díaz Sariego. Los representantes del Gobierno y la Iglesia ya firmaron el acuerdo de enero, y se añade a él ahora el Defensor del Pueblo.
"El perdón no sirve sin propósito de enmienda"
El presidente de la Conferencia Episcopal ha confiado en que este acuerdo, firmado un Lunes Santo, sirva para "aliviar la pasión de tantas víctimas de abuso". Argüello ha considerado que para la Iglesia es una "obligación" estas reparaciones y quieren "reconocer su responsabilidad" como institución aunque no haya "responsabilidades concretas", lo que ocurre por ejemplo cuando los agresores ya han fallecido.
Ha destacado asimismo la iniciativa de reparación de casos de abuso que partió de la Iglesia, la Comisión asesora del Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abuso (PRIVA). "El perdón no sirve sin propósito de enmienda, sin obras concretas de satisfacción que en la jerga eclesiástica se llama cumplir la penitencia", ha señalado, y esta comisión es su "forma concreta de pedir perdón".
En el año que lleva funcionando, desde febrero de 2025 al 2 de marzo de 2026, a esta Comisión han llegado 131 solicitudes de reparación -no todas ellas económicas-. De estas solicitudes, 23 han entrado en los dos últimos meses, desde la firma del acuerdo con el Gobierno que tuvo lugar el 8 de enero. En este tiempo, se han aceptado 83 casos de reparación, que tienen que asumir las congregaciones religiosas o las diócesis, con un valor total de 2 millones de euros aproximadamente.
Bolaños, por su parte, ha destacado el trabajo de los miembros de la comisión, pero ha expuesto sus limitaciones. El "pecado original", ha afirmado, es que fuera la misma Iglesia en cuyo seno se cometieron los abusos la que decidiera cómo se reparaban. "Muchas víctimas no tenían confianza" en esta vía, y reclamaban que tanto el Estado como ellas mismas participaran en la decisión de las reparaciones, algo que se logra con este acuerdo.
Cualquiera que hubiera acudido en el pasado a la comisión PRIVA, incluso si ya haya sido indemnizado, podrá volver a presentar su reclamación ante el nuevo sistema, y serán los expertos quienes decidan si la indemnización puede ser "mejorada o complementada", ha explicado Bolaños.
"La Iglesia podía cometer esos delitos sin que ocurriese nada"
Teresa Conde, víctima de abusos por parte de un sacerdote cuando tenía 14 años, ha celebrado la firma del acuerdo en una entrevista en el Canal 24 Horas de TVE. "Por primera vez la Iglesia católica va a asumir la culpabilidad de los traumas que nos ha generado a cientos de personas en nuestro país, no solo la responsabilidad", ha apuntado.
"Más vale tarde que nunca", ha señalado, y ha recalcado que delitos como el suyo prescribieron "porque la Iglesia podía cometer esos delitos sin que ocurriese nada". Fuera de esta institución,cualquiera que cometiera una agresión sexual o un caso de pederastia iría a juicio, pero "la Iglesia católica ha hecho esto durante toda su existencia, no tiene obligación legal de poner a disposición de la justicia" a los agresores, ha lamentado.
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Transcripción completa
Vamos a conocer cuál es la opinión de las víctimas sabiendo lo que sabemos
hasta ahora.
Hablamos con Teresa
Conde, que es víctima de abusos en la infancia en el seno de la Iglesia.
Teresa, gracias por acompañarnos
Gracias a vosotros por darnos voz.
Como ha visto, se firma este acuerdo que está impulsado por el Defensor del
Pueblo
¿Cómo afrontan las víctimas un día
como hoy? ¿Cómo lo hace?
Sin dormir, sabiendo que se iba a firmar hoy, cualquier acontecimiento
que tiene que ver con este tema a nosotros nos revictimiza
porque nos devuelve automáticamente a la situación del trauma.
Al menos en esta ocasión,
parece que es para bien porque por primera vez la Iglesia Católica va a
asumir
que ha generado víctimas y al menos en teoría, ya veremos en qué queda el
protocolo, va
a asumir la culpabilidad, no solo la responsabilidad, la culpabilidad de los
traumas que nos ha generado a muchos cientos de personas en este país
Bueno, al menos es un reconocimiento de esa culpabilidad, como dice usted.
Es un acuerdo que llega, vamos a recordarlo, después de muchos años de
silencio,
muchos años de reclamaciones también.
Teresa, ¿cree usted que llega tarde?
Sí, pero más vale tarde que nunca.
Tarde llega siempre, porque que tengamos que
utilizar medios de comunicación, que tengamos que recurrir al defensor del
pueblo, porque la Iglesia no es capaz de hacerse cargo
de los delitos que se cometen en su seno, es terrible.
Que tengamos que asumir, como nos ha ocurrido a muchos,
los invites de determinado tipo de medios de comunicación, en los cuales
se nos
pone a parir hablando de una manera muy cotidiana, es terrible.
Que se diga,
como se ha dicho en muchos medios, que los abusos de la Iglesia solo son el
0,1%, lo cual supone que importante no es…
mire, para mí que una sola persona haya sido víctima de abusos sexuales, me
parece ya demasiado.
Entonces,
es tarde, pero tenemos que reconocer que sin el trabajo del ministro Bolaños
y del defensor del Pueblo esto jamás habría
llegado, a mí no me cabe duda, y sin el apoyo de los medios de comunicación,
que ha sido imprescindible.
Sin vosotros
habría sido imposible, porque las víctimas de la Iglesia somos víctimas,
muy malas víctimas
No hablamos cuando queremos, hablamos cuando podemos, suelen pasar muchísimos
años
Cuando hablamos ya tenemos una situación física, psicológica y a veces
social tremenda
Y la sociedad sigue siendo sociológicamente católica, aunque haya
reducido muchísimo el número de fieles
Sigue habiendo un apoyo brutal a la Iglesia que supone que a nosotros no
nos quieren asumir como
víctimas que somos usted se siente así claro el pacto establece un protocolo
vamos a recordar para indemnizar a las
víctimas que no pueden acudir a la justicia.
En su caso concreto, usted sufrió abusos con tan solo 14 años
¿Qué significa para usted que ahora sí está este mecanismo?
A ver, es que lo primero que me
gustaría decir es que nosotros han prescrito nuestro delito porque la
Iglesia podía cometer esos delitos
sin que ocurriese nada.
A ver, si usted o yo cometemos un abuso sexual siendo personas civiles
ordinarias y
se descubre, vamos a juicio.
Y entonces se nos puede condenar o no dependiendo de que se pueda o no
demostrar el
delito. Pero es que la Iglesia Católica ha
podido hacer esto durante toda su existencia, teniendo como tenían la
posibilidad
legal de ocultarlo.
No tienen obligación legal de poner en manos de la justicia a todos
aquellos abusadores y victimarios que nos han causado estos traumas.
Entonces, yo sufría a los 14 años
la primera vez que lo pude contar públicamente, tenía 40, era una persona
casada y no me quedó otro remedio que
contarlo porque el abusador volvía a mi ciudad.
En aquel momento yo estaba en proceso de divorcio, un divorcio
súper traumático en el que mi ex marido quería dejarme sin los hijos, como
suele ocurrir en estos casos
Entonces, con esta situación, el que se genere este protocolo me parece
fundamental
porque están asumiendo lo que cualquier otra institución o cualquier otro ser
humano individual, cualquier ciudadano
individual, habría asumido su momento.
Ellos han podido ocultarlo y lo han podido hacer legalmente
Claro, hay muchas víctimas, no sé si es su caso, hablan de esa sensación
agridulce. ¿Cree usted que se siente así también,
Teresa?
Sí, sí, sí. A ver..
el problema es que primero que nos revictimizan y luego que se suele hacer
muchísimo hincapié en
las cuestiones de tipo económico.
Vamos a ver, dos cosas.
Yo le planteo a cualquiera que me diga
qué cantidad me parece a mí adecuada, ¿qué pagarían ustedes por tener una
vida normal?
¿Qué pagarían ustedes?
por tener una familia en la que sus hijos no hayan tenido que cargar con
una madre con estrés postraumático?
qué pagarían ustedes por tener una vida sosegada, ordinaria.
Es lo
primero que a mí se me ocurre decir.
Teresa, ¿y usted qué va a pedir?
Porque en este protocolo se..
escucha a la víctima lo que quiere la víctima.
¿Usted qué va a pedir?
Yo quiero que
se me reconozca que he sido víctima de abusos sexuales, que se me reconozca el
horroroso..
título, el estatus de víctima, porque yo además he tenido la desgracia de que
la nulidad matrimonial que mi ex
marido logró, la logró por las consecuencias de mis abusos y en esa
nulidad matrimonial que conservo en el fondo de mi alma, se me acusa a mí
misma
de lo que me ha ocurrido.
Se comenta que yo he sufrido, bueno, dicen que yo he mantenido una relación
que
tacho de violación.
El cura confesó. O sea, que yo quiero que se me
reconozca eso
Quiero, por supuesto, que se me indemnice porque yo llevo desde los 19
años en terapia.
No todos los años ha habido terapia
porque he trabajado en lugares en donde no había terapeuta.
Pero llevo 17 años con la misma
terapeuta, por decir que yo ya he visto morir terapeutas en mi camino de
recuperación. Entonces yo quiero que al menos la
terapia me la paguen.
Pero para mí es mucho más importante
lo otro. Para mí es mucho más importante que
haya un reconocimiento como víctima
Y es mucho más importante que la Iglesia se haga cargo de cuestiones
económicas porque tengo muy claro que las cuestiones económicas son
un factor fundamental para la Iglesia Católica.
Y a lo mejor, si ven que tienen que hacerse cargo a nivel económico de las
consecuencias
de nuestros abusos, se plantean algo que para mí es fundamental, que es la
prevención.
La prevención
que creen espacios seguros en que cada uno de los niños que quiere practicar
la lección católica
o que quiere ir a un colegio católico pueda ir sin tener el miedo de que
puedan ocurrir este tipo de cosas.
Y si ocurren,
porque desgraciadamente los hombres son como son, pues haya suficientes
recursos
como para que se pueda hacer cargo del sufrimiento de esa víctima y de las
consecuencias y
la culpabilidad del victimario.
Teresa, y aparte de eso, a partir de ahora, ¿qué le gustaría?
¿Qué espera?
qué le gustaría que cambiara realmente para las víctimas?
A ver, yo querría que no prescribiesen nunca los delitos
infantiles. Estoy convencida de que de la misma
manera que no prescribe ni nuestro sufrimiento, ni nuestro
dolor, ni las rarezas que tenemos en nuestra personalidad, porque una cosa
que es fundamental es que
la personalidad de los seres humanos en la adolescencia sufre unos cambios
fundamentales y se configura, y se configura
nuestra identidad sexual y todo este tipo de modificaciones.
Las víctimas de abusos sexuales las hacemos
defendiéndonos de los daños que nos han producido.
Y luego me gustaría, ya sé que esto es muy difícil, que
hubiese una modificación del concordato de las relaciones Iglesia-Estado con
Roma, que sé que son leyes
internacionales y que es complicadísimo, para que se asumiese
desde estas leyes internacionales la no
prescriptibilidad de ninguno de estos delitos.
Para mí yo no quiero nada, la verdad, que quiero
pocas cosas. Quiero que se me reconozca como víctima
y que se restaure mi buen nombre si es que eso es posible
Usted tiene todo derecho a pedir lo que quiera porque para eso es una víctima.
Teresa Conde, muchísimas gracias por atender la llamada del Canal 24
horas. Gracias a vosotros, insisto, porque el
éxito de los victimarios es que nosotros
estemos callados, así que os lo tenemos que agradecer.
Gracias. Pues precisamente nos vamos allí hasta
En su caso, pudo hacer público el nombre de su agresor cuando tenía 14 años y solo porque este iba a la ciudad en la que residía, ha detallado Conde. No ha entrado a valorar qué cantidad reclamaría para su indemnización -"¿qué pagarían ustedes por tener una vida normal?", se ha preguntado-, pero ha recordado que lleva 17 años recibiendo atención psicológica: "Al menos la terapia que me la paguen".
En todo caso, y más allá de las cantidades económicas, ha insistido en la importancia de la prevención para que no se vuelva a repetir el infierno que ella y cientos de personas han sufrido.