En busca de "inspiración" in situ, sobremesas interesantes y apoderados pasionales: la votación a orillas del Pisuerga
A espaldas de la avenida José Zorrilla de Valladolid y a orillas del río Pisuerga el CEIP Ponce de León despierta lentamente este domingo electoral en Castilla y León.
Con los primeros rayos de sol que empiezan a calentar la fría mañana pucelana, Concepción, su hija Carmen y su nieto Andrés llegan a votar. Tres generaciones de la misma familia que buscan en las puertas del gimnasio de este colegio público algo de "inspiración" para decidir el voto.
"Estoy esperando a la intuición del momento final", bromea Carmen, de 53 años, que reconoce haber votado a un lado y a otro del espectro político a lo largo de la historia de la democracia, pero que este año no lo tiene tan claro. "Espero que me venga la inspiración final a mi también", complementa la abuela, que prefiere no dar su edad porque eso "desinforma" y en tiempos de bulos y 'fake news', cuanta menos desinformación mejor.
El nieto, de 19 años, es el único que tiene el voto decidido de antemano que solo abre la boca para decir a quién va a votar. "Convicción por alguien que tenga honorabilidad para llevarlo a cabo no tenemos por nadie, pero hay que votar", añade por su parte su madre. "Es lo único que podemos hacer, luego harán lo que les de la realísima gana, pero esto es una democracia y te guste o no, no queda otra, pero como el voto es secreto no discutimos, asi que a ver si nos inspiramos ", finaliza la abuela antes de pasar al interior del gimnasio del colegio donde están dispuestas las mesas para votar.
Complicidad y alegría antes y después de votar en pareja
Quienes sí lo tienen claro son Yolanda y Antonio, que a penas han tardado en votar un par de minutos, aunque en mesas diferentes. Y cómo el que se reencuentra después de un tiempo sin ver a alguien que quiere o se lo está pasando bien en un ambiente festivo, Antonio bromea con su mujer y va corriendo a por ella entre risas tras votar desde el colegio público en el que unos minutos más tarde acudirá a votar el ministro de Transportes y exalcalde de la ciudad, Oscar Puente.
"Esto es la fiesta de la democracia como se dice", comenta tirando de tópico. "Hay que aprovechar y participar, porque si votamos tienes posibilidad de quejarte y criticar", opina Antonio. "Es esencial la participación del ciudadano en todo proceso democrático del país, porque sino al final las estructuras no funcionan y nos gobiernan gente que nos has podido elegir", añade poniéndose más serio.
Este domingo, este tándem ha dejado a sus hijos en casa y prefieren ir a votar pronto por "logística" y aprovechar el día posteriormente, que amenaza con ser primaveral, por fortuna. "Este año tal y como está el panorama político yo sí que he seguido la campaña por ver como iban los tiros y he estado un poco más atenta para ver si cambianan las cosas o no", responde a RTVE Noticias Yolanda.
Los dos reconocen que han seguido la campaña, y Yolanda "cree" saber que ha votado Antonio, añade riéndose mirándose a los ojos como quien tiene una complicidad plena, aunque no se lo han dicho mutuamente, reconocen. "Yo no sé lo que vota ella", responde riéndose él.
"Es verdad que no nos lo decimos, no vamos de la mano. Luego nos contamos lo que votamos y no siempre vamos de la mano. Pero incluso en las elecciones locales no nos lo decimos y no nos intentamos convencer", explica Yolanda. "Sí, cada uno tiene su motivo y su criterio ideológico asentado", dice Antonio.
Y esa diferencia y motivos diferentes "no es causa de divorcio", responden a carcajadas. "Las tareas del hogar quizá sí, pero esto al contrario, con la política las sobremesas son más entretenidas en casa", finaliza Antonio antes de marcharse del colegio electoral a pasar una jornada que, a buen seguro, tendrá sobremesa dominguera en casa.
La figura de los apoderados, fundamental para el buen funcionamiento
Pero para que todos estos ciudadanos puedan ejercer su voto con normalidad y pueda a ver una sobremesa con garantías, es fundamental la figura de los apoderados. Juan Antonio es apoderado del PSOE "desde el 15 de junio de 1977", fecha de las primeras elecciones en democracia en España. Desde entonces no se ha perdido ninguna, confiesa. "Estaré hasta que acabe el escrutinio", añade. "Yo quizás llevo unas elecciones menos", responde Rosa, apoderada de IU-Equo-Sumar, que a lo largo de los años también ha sido interventora y concejala del propio ayuntamiento vallisoletano.
"La política es diferente, es como nos comportamos en la calle a la gente, no lo que pasa en los parlamentos y todo ese ruido que no se había dado nunca", opina Rosa. "Al final queremos contribuir a que el proceso electoral funcione de forma limpia y con normalidad", dice por su parte Alejandro, un joven apoderado del PP que tiene 33 años y desde los 18 lleva jugando esta figura cada domingo electoral.
Para Rosa, apoderada de Podemos-Alianza, "es super importante hacer esta labor". "Hay que vigilar que estén los votos, que todo esté correcto y que haya un proceso limpio", responde en la misma línea que el resto de apoderados y que casualmente tiene el mismo nombre que la apoderada del otro partido parecido al suyo como Iu-Sumar. Otros como Miguel, de 77 años, dedican su día en "cuerpo y alma" para hacer esta misma labor como interventor de Vox. "He venido antes de las nueve y estaré hasta coger todas las actas", finaliza mientras sale al exterior del colegio electoral y en el que al doblar la esquina se encuentra la Casa de Andalucía, el siguiente destino electoral para los políticos. Aunque para eso y, tras tres meses consecutivos de "fiestas de la democracia", habrá que esperar unos meses.