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Diez años del asesinato de Berta Cáceres: la defensora de los ríos y pueblos indígenas

  • La activista hondureña fue perseguida y amenazada por oponerse a un proyecto hidroeléctrico en su país
  • Más de 170 organizaciones exigen “verdad, justicia y reparación” por el crimen una década después
América hoy - Indignación por el asesinato de la líder indígena Berta Cáceres - 04/03/16 - escuchar ahora
Una mujer sostiene un panfleto con la imagen de Berta Cáceres rne
ISABEL RUBIO

Hace diez años asesinaron a la activista ambiental y líder indígena Berta Cáceres. Su muerte conmocionó al mundo y puso el foco en Honduras como uno de los países más peligrosos para la defensa ambiental. A pesar de las condenas judiciales, 170 organizaciones de todo el mundo denuncian la impunidad de las estructuras de poder que permitieron el crimen y a día de hoy exigen “verdad, justicia y reparación”.

¿Quién fue Berta Cáceres?

Cáceres fue una mujer indígena lenca que nació el 4 de marzo de 1971 en el departamento de Intibucá, en Honduras. Si por algo ha pasado Cáceres a la historia, es precisamente por su lucha ambiental. Fue cofundadora y coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), una organización que impulsó campañas contra proyectos que violaban los derechos ambientales y las propiedades territoriales de las comunidades de Honduras. En 2015, un año antes de su muerte, recibió el Premio Goldman, uno de los galardones ambientales más prestigiosos del mundo.

¿Qué defendió la activista?

Cáceres defendió la tierra y los derechos de los lencas, un grupo étnico que ocupa parte del territorio de Honduras y El Salvador. Se opuso a la construcción del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, instalado en el territorio indígena de la comunidad Río Blanco. La autorización de este proyecto se había sustentado en “licencias irregulares y contratos administrativos viciados”, según un informe del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI). Los autores destacan que “la implementación del proyecto se realizó mediante la militarización del territorio, la cooptación comunitaria, el uso de violencia y la criminalización sistemática de quienes defendían el río Gualcarque como espacio sagrado, cultural y de subsistencia”.

¿Por qué la asesinaron?

Honduras ha sido y es uno de los países más peligrosos en el mundo para los defensores de la tierra, el territorio y el medio ambiente, como destaca Volker Türk, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Para Cáceres, luchar por la protección del medio ambiente no fue fácil. “La activista sufrió una persecución constante durante años, que obligó a parte de su familia a abandonar Honduras durante varios meses y a ella misma a dormir cada noche en un lugar diferente para evitar un posible secuestro”, explican desde Amnistía Internacional.

Cáceres recibió múltiples amenazas por protestar contra la construcción y privatización de presas hidrológicas en territorio indígena. La noche del 2 de marzo de 2016 fue asesinada a tiros en su casa de La Esperanza, en el sur occidental de Honduras, pese a que contaba con protección y medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El informe del GIEI publicado en enero de 2026 destaca que “la irrupción armada que terminó con la vida de Cáceres no fue un hecho fortuito ni un acto de violencia común”. “Fue la culminación de un proceso prolongado de persecución, vigilancia, criminalización y violencia ejercida contra la líder indígena que, durante años, encabezó la defensa del territorio lenca frente a la imposición del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca”, indica. El proyecto finalmente quedó paralizado.

¿Quién mató a Berta Cáceres?

El asesinato de Cáceres fue encomendado a un grupo profesional de sicarios contratado específicamente para “poner fin a su vida y a su lucha social”, según el informe del GIEI. Además de los ocho hombres que fueron condenados por el crimen, en 2021 el Tribunal de Sentencia de Honduras declaró culpable a David Castillo como autor intelectual del asesinato. Este militar hondureño fue gerente de la empresa Desarrollo Energéticos S.A. (DESA), encargada del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca. Bertha Zúñiga, una de las hijas de Cáceres, calificó el fallo como “una victoria de los pueblos del mundo que han acompañado este proceso, de la comunidad solidaria y de los derechos humanos”.

¿Qué piden ahora los defensores de los derechos humanos?

La Red de Defensoras de Derechos Humanos se ha concentrado este lunes frente a la Embajada de Honduras en España. En el acto, han entregado una carta dirigida al embajador y suscrita por 170 organizaciones de numerosos países en la que exigen “verdad, justicia y reparación” por el asesinato de Cáceres. Critican que, 10 años después, las estructuras de poder que persiguieron y silenciaron a la activista siguen, en gran parte, impunes. Como destaca el informe del GIEI, las investigaciones no abordaron la “eventual responsabilidad” de los accionistas restantes y de las entidades financieras nacionales e internacionales que inyectaron capital y posibilitaron la continuidad del Agua Zarca.