La mirada infantil sobre la Guerra Civil refleja el horror en 'Dibujos para una guerra 1936-1939'
- La publicación del Ministerio de Memoria Democrática reúne un centenar de dibujos
- Niños y niñas de entre 4 y 15 años plasman las atrocidades de la Guerra Civil
"A las niñas y niños que dibujaron aquello que nunca debieron vivir.
A las maestras y maestros que les dieron palabras, lápices y consuelo cuando más lo necesitaban.
Y a quienes hoy siguen protegiendo a la infancia en tiempos de guerra".
Con esta dedicatoria arranca Dibujos para una guerra. 1936-1939, una publicación del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, que recoge la experiencia de la Guerra Civil de las niñas y los niños que sufrieron bombardeos indiscriminados contra pueblos y ciudades.
'Bombardeos en Gijón', 1936-1939, Mandeville Library UCSD Roberto García, 9 años
Son un centenar de dibujos, de pequeños entre 4 y 15 años, que salieron de las zonas del frente para ponerse a salvo. El Gobierno de la Segunda República organizó su evacuación a las colonias de Levante, lejos de sus familias, pero arropados por un grupo de maestras.
'Los bombardeos', 1936-1939, Mandeville Library, USCD Jerónimo Sánchez, 13 años
Allí, en su nuevo hogar y bajo las directrices de un gran proyecto pedagógico liderado por mujeres, los escolares dibujaron lo que habían vivido: los bombardeos, el día de su evacuación, pero también reflejaron cómo era su vida antes de la guerra, los juegos en las colonias y su futuro tras el fin de la contienda.
'España se defiende de la invasión extranjera', 1938, BNE. J. Sánchez, 14 años
Bombas y más bombas
Los bombardeos aparecen de forma recurrente y muestran los destrozos sobre los edificios, pero también los muertos en las calles. Uno de los más conmovedores, por su sencillez, es el de Felipe Vergara García: dos niños juegan a la pelota, bajo los bombarderos, pero uno, caído de bruces, nunca volverá a levantarse.
'Cuando los bombardeos', 1937, BNE Felipe Vergara García, 9 años
El libro, cuyos protagonistas indiscutibles son los dibujos, reúne textos del hijo de una niña de la guerra exiliada en la URSS, la escritora Arona Moreno Durán, profesores, miembros de asociaciones vecinales e historiadores como Leticia Fernández-Fontecha o José Luis Ledesma Vera.
Este último señala que los aviones lanzando bombas sobre las colas de reparto de leche eran parte "de la cotidianeidad de esos casi mil días de guerra. La abominable cotidianeidad de las guerras, de ayer y de hoy, ante la cual a veces nos insensibilizamos hasta que nos abre los ojos la mirada sobrecogida de un niño o una niña".
'Bombardeo en la cola de la leche', 1937, BNE. Rafael Cerillo, 13 años
Las artistas más jóvenes de Dibujos para una guerra. 1936-1939 son dos hermanas de Villajoyosa, Luisa (4 años) y Carmen González (6 años). La estudiosa del dolor en la infancia, Fernández Fontecha, apunta que "dibujar fue, para muchos niños, una forma de decir lo que no podían o no sabían nombrar. Algunos plasmaron escenas reconocibles de bombardeos, cuerpos caídos o huidas; otros trazaron imágenes más elusivas, cifradas, casi abstractas. Frente a estas imágenes, la tarea no es descifrar un mensaje oculto, sino sostener una mirada atenta".
'Escenas', 1936-1939, Mandeville Library UCSD. Luisa González, 4 años
La tristeza de la evacuación
El momento de la evacuación se traza con infinita tristeza por los niños que dejan a sus familias atrás, como se aprecia en el dibujo de Margarita García de 10 años, en el que las lágrimas bañan los rostros de las madres.
Detalle de 'Evacuación', 1936-1939, Mandeville Library, UCSD Margarita García, 10 años
La escritora Virginia Woolf recibe paquetes de fotos con imágenes de la Guerra Civil y las describe en toda su crudeza: “La colección de esta mañana contiene la fotografía de lo que podría ser el cuerpo de un hombre o una mujer; está tan mutilado que bien podría, por otra parte, ser el cuerpo de un cerdo. Pero esos son con certeza niños muertos, y esa es sin duda la sección de una casa”.
'Aviación facciosa', 1937, BNE Nicolás Castellanos, 11 años
Infancia robada
La Guerra Civil robó la infancia de millones de niños y les obligó a madurar demasiado deprisa. En los más cercanos a la adolescencia, se aprecia una visión geopolítica de la contienda que podría haber firmado cualquier caricaturista de prensa. En una viñeta casi editorial, un chaval de 14 años retrata como zorros a la fuga a Hitler y a Mussolini.
'Dos grandes zorros que se escapan de la guerra', 1936-1939, Mandeville Library, UCSD. Autor de 14 años
Dibujos para una guerra. 1936-1939 rinde homenaje al proyecto educativo de la Segunda República en el que niños y niñas compartían las aulas para convertirse en "ciudadanos libres e independientes", una aspiración que sigue vigente en todo el mundo y resuena con ecos trágicos en Gaza o en Ucrania.