'¿Hablamos?': la iniciativa que enseña castellano a 250 migrantes en Albacete
- “Apostamos por una enseñanza familiar que de pie a que estas personas puedan compartir sus problemas y pedir ayuda si la necesitan”
- Se trata de un proyecto social ubicado en Albacete y desarrollado por maestros jubilados voluntarios
El Gobierno de España ha iniciado los trámites para una regularización extraordinaria de personas migrantes, una medida que podría beneficiar a cerca de medio millón de trabajadores en todo el país. Miles de ellos se encuentran en Castilla-La Mancha.
En una región donde escasea la mano de obra en sectores clave como la agricultura, sindicatos, organizaciones sociales e, incluso, la propia iglesia coinciden en que se trata de una medida positiva para la economía.
"Hablamos de más de 500.000 personas que ya están trabajando, pero lo están haciendo en negro. Si les regularizamos, automáticamente, se convierten en asalariados o en trabajadores autónomos, que van a empezar a cotizar que es lo que ahora no están haciendo. Yo no le tengo ningún miedo”, opina César García, secretario de la Unidad de Profesionales y Trabajadores Autónomos de Castilla-La Mancha.
Mar Abellán / Dos de los alumnos que acuden diariamente a las clases de la asociación Llanos Molina
"Apostamos por una enseñanza de apego que de pie a que puedan pedir ayuda"
Antes de que la regularización extraordinaria estuviese sobre la mesa, el proyecto ¿Hablamos? de Albacete ya desarrollaba una labor importante dirigida a insertar en sociedad a las personas que llegan a España en busca de una vida mejor.
Una de las voluntarias que hacen realidad la viabilidad de este proyecto es Llanos Molina, maestra jubilada que enseña castellano a migrantes recién llegados a la provincia de Albacete. En funcionamiento desde hace casi una década, sólo en 2025 dieron clase a 250 personas que, a pesar de no entender todavía el castellano, ya estaban trabajando en el campo castellanomanchego.
"Apostamos por una enseñanza muy de apego, donde cada profesor se sienta en la mesa con dos o tres alumnos, lo que hace que el trato sea muy familiar. Esto da pie a que puedan desahogarse, compartir sus problemas y pedir ayuda si la necesitan. No olvidemos que se trata de personas con historias vitales que darían para escribir un libro”, explica Llanos Molina.
Marruecos, Senegal o Malí, algunos de los países de origen
Al centro social acuden personas procedentes de diversos países, pero en especial del norte de África. Gracias al aprendizaje, entran en contacto con vecinos que no sólo se ofrecen a enseñarles a hablar español, sino que también les asesoran en otros aspectos clave de su integración como las cuestiones legales.
“Nuestro empeño es conseguir que les regularicen cuanto antes y puedan conseguir una inserción digna en el mercado laboral. Para nosotros la medida del gobierno es muy positiva ya que evita que estas personas puedan caer en redes indeseables donde abusan de ellos, les engañan, les cobran por conseguir un contrato, etc. Al final, es una manera de dar derechos a ciudadanos que ya viven aquí con sus familias, están trabajando y pagando impuestos en nuestro país”, explica
Mar Abellán / Una voluntaria del proyecto '¿Hablamos?' enseña vocabulario doméstico a uno de los participantes Asociación para el Desarrollo Sostenible y Social de Albacete
Aunque Molina reconoce que les gustaría poder enseñar español a más personas, su límite está en los 120 alumnos diarios, una cifra que viene marcada por el número de sillas disponibles en el centro social donde desarrollan esta actividad en Albacete.
Una ludoteca para que ninguna mujer se quede atrás
Recientemente y gracias a la Federación de Asociaciones de Vecinos de la ciudad, han conseguido financiación para poner en marcha una ludoteca que facilita la conciliación a aquellas migrantes que tienen familia y necesitan aprender el idioma:
“Antes se tenían que traer a los hijos o se quedaban en casa directamente y no venían a las clases. Desde que tenemos la ludoteca, cada día vienen veinte niños y así sus mamás pueden aprender español igual que los demás”, sostiene Molina.
Financiados por el Ayuntamiento y la Diputación de Albacete, este 2026 esperan recibir el apoyo de una entidad privada que les permitiría contratar a un trabajador social.