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Economía doméstica: cómo saber si te estás endeudando demasiado (y cuándo es una mala idea)

  • El economista Roberto España da las claves para entender la deuda y cómo usar los créditos a nuestro favor
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Primer plano de varias tarjetas de crédito superpuestas, mostrando detalles como fechas de vencimiento y números parciales. Se aprecian tarjetas de diferentes colores, incluyendo azul, plateado, verde oscuro y rojo.
El uso de la tarjeta de crédito es una de las formas más cotidianas de endeudamiento Cheng Song Tse iStock

Prácticamente todos tenemos en nuestros bolsillos una tarjeta de crédito, un método de pago que supone un endeudamiento, aunque sea a corto plazo y a interés cero. Roberto España, jefe de la División de Educación Financiera del Banco de España, recuerda que la deuda es "todo lo que implique comprometer nuestra renta futura para pagar algo que estoy adquiriendo".

Tarjetas de débito, préstamos bancarios, créditos rápidos, revolving, hipotecas... En Economía de Bolsillo, Lourdes Castro aborda junto al experto economista los distintos productos financieros a crédito para aprender a utilizarlos a nuestro favor y con sentido común.

¿Cuáles son las líneas rojas a la hora de utilizar estos productos bancarios?

España pone como límite endeudarse para adquirir cosas cuyo préstamo sea más largo que su vida útil. Por ejemplo, destaca el economista, pedir un crédito a 15 años para financiar la compra de un coche de segunda mano, cuando es poco probable que su uso se alargue más allá de ese período, de tal modo que "te estás condenando a pagar un coche que ya no vas a tener en los últimos años de ese préstamo".

Otra red flag son los créditos para consumo inmediato que no van a reportar beneficio durante los meses venideros. En este sentido, España lo ejemplifica con los viajes: "si has de endeudarte para pagar un viaje a Eurodisney con motivo de la comunión de tu hijo, financieramente no es una buena decisión porque vamos a estar comprometiendo la renta disponible durante muchos meses futuros para algo que ya disfrutamos en el pasado y no nos va a producir ningún beneficio en esos meses posteriores".

Mentalidad empresarial en nuestra economía doméstica

Otro consejo que aporta el experto en educación financiera pasa por pensar en nuestra economía como si fuésemos una empresa y solo recurrir a la deuda como inversión; esto es, cuando vaya a reportar un beneficio futuro. En este saco entrarían las deudas para formación o estudios, o ciertas reformas del hogar.

"Si tú te endeudas a cinco años para reformar tu cocina y la vas a estar disfrutando el resto de tu vida —destaca Roberto España—, entraría dentro de la 'deuda buena'", o si esa inversión va a reportar una revalorización del inmueble de cara a una venta futura.

La pregunta "¿me estoy endeudando demasiado?" tiene respuesta

Desde el ámbito de la educación financiera se habla de que el importe conjunto de todas las cuotas por préstamos "no supere aproximadamente un tercio de los ingresos netos o de tu renta disponible mensual".

O, desde otra perspectiva más práctica, "ver si lo que me queda de mi salario mensual después de pagar esas cuotas me permite vivir razonablemente cómodo, atender mis gastos recurrentes de alimentación, transporte y ocio, y prever un poco de ahorro", destaca el economista del Banco de España.

¿Endeudarse o vaciar la hucha?

En este sentido, Roberto España recomienda a las economías domésticas que no planteen la deuda como un "me puedo ir endeudando un poquito más", sino verdaderamente pensar cuáles son los grandes productos que hay en nuestra vida que requieren endeudamiento —que típicamente son la vivienda, quizá un coche, o la educación— y luego "reducir al máximo lo que sería el endeudamiento para bienes de consumo, que en ocasiones son prescindibles y que en todo caso sería mejor cubrir con ahorro previo que con endeudamiento".