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Periodistas de 'The Washington Post' lamentan los despidos de un tercio de su plantilla: "Me echan en plena guerra"

  • El periódico elimina corresponsalías y enviados especiales en todo el mundo después de años de pérdidas de ingresos
  • El anuncio inicial de los despidos se realizó a través de una reunión por Zoom que duró apenas 12 minutos
Manifetación del sindicato The Washintong Post Guild
Periodistas manifestandose a las puertas de las oficinas del Whashington Post tras los despidos REUTERS / KEN CEDENO
RTVE.es

El diario The Washington Post ha llevado a cabo una reducción masiva de su plantilla que afecta a más de 300 empleados, lo que supone aproximadamente el 30% de sus empleados.

La medida, comunicada este miércoles, ha provocado el cierre de departamentos como la sección de Deportes, el suplemento de Libros y una drástica reducción en las delegaciones internacionales. La dirección del diario, bajo la supervisión de su propietario Jeff Bezos, justificó los recortes como una medida de reestructuración financiera, aunque la ejecución de los mismos ha generado una crisis interna sin precedentes en la redacción de la capital estadounidense.

Despidos en el frente y desamparo internacional

La repercusión más crítica de este ajuste se ha centrado en los corresponsales que cubren conflictos bélicos y crisis internacionales. La periodista Lizzie Johnson, quien se encontraba en Ucrania de corresponsal, hizo público su despido a través de la plataforma de X: "Me acaban de despedir del Washington Post en plena guerra. No tengo palabras. Estoy devastada".

Según otros testimonios publicados en esta red social, el cese de Johnson no es un caso aislado. La jefa de la sede de El Cairo, Claire Parker, aseguró que había sido despedida junto con toda la plantilla de corresponsales en Oriente Medio por razones que no comprende: "Es difícil entender la lógica". También el corresponsal en Siria, Kareem Fahim, sentenció su salida tras años de cobertura de riesgo: "Un último viaje a Siria para el Washington Post que terminó con un despido".

Uno de los casos que destaca el periódico The New York Times es el de Marty Weil, el reportero más longevo del diario. En sus 60 años en el medio, ha cubierto desde el Watergate y los atentados del 11-S hasta las crónicas del clima. "Después de 60 años, fue despedido ayer por correo electrónico", lamenta su compañera Marissa J.Lang.

Los profesionales afectados denuncian que sus credenciales de acceso a los sistemas internos y cuentas de correo fueron desactivados antes de que pudieran procesar la noticia. Este desamparo logístico ha obligado a los periodistas a buscar apoyo de forma independiente, mientras que sus perfiles en redes sociales se han convertido en plataformas de denuncia y búsqueda de empleo. Además, se han multiplicado los mensajes de solidaridad de compañeros de otros medios, que resaltan el riesgo físico al que se exponen los reporteros al quedar sin el respaldo institucional de una organización.

Tensión sindical

El anuncio inicial de los despidos se realizó a través de una reunión por Zoom que duró apenas 12 minutos, donde el editor, Matt Murray, explicó la situación financiera antes de que los empleados empezaran a recibir los correos individuales confirmando su situación laboral. Esta forma de proceder ha llevado a cientos de periodistas a manifestarse físicamente en las oficinas y en redes sociales, vistiendo camisetas con el logo del Washington Post Guild y denunciando que la empresa ha priorizado el recorte de gastos sobre el valor del periodismo y la seguridad de sus trabajadores. Paralelamente, se ha iniciado una campaña de recaudación de fondos para cubrir gastos médicos y legales de emergencia de aquellos compañeros que se han quedado sin seguro sanitario de manera inmediata.

En cambio, el editor sostiene que estos cambios son fundamentales para la sostenibilidad del negocio a largo plazo: "En todo caso, hoy se trata de posicionarnos para ser más esenciales en la vida de la gente en lo que se está convirtiendo en un panorama mediático más abarrotado, competitivo y complicado". El sindicato y los redactores despedidos insisten en que el desmantelamiento de secciones enteras y la salida de trabajadores comprometen la identidad del periódico.

Este movimiento ha sido vinculado por diversos sectores de la redacción con los intereses empresariales de Jeff Bezos y sus otras compañías, como Amazon y Blue Origin, las cuales mantienen vínculos contractuales con el Gobierno de Donald Trump. La salida de editores clave y la neutralización de la sección de opinión han sido interpretadas por los trabajadores como una concesión política que precede a esta oleada de despidos.