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La segunda vida de Teríberka, una aldea en el fin del mundo ártico

  • El pueblo pesquero estaba en total decadencia hasta que el rodaje de una película lo situó en el mapa
  • Ahora se ha convertido en lugar de culto para turistas de todo el mundo
La segunda vida de Teríberka, una aldea en el fin del mundo ártico
LARA PRIETO / ENVIADA ESPECIAL A TERÍBERKA (RUSIA)

Nadie en Teríberka esperaba semejante giro de guion. La remota aldea ártica, a orillas del mar de Barents, perdía vecinos a marchas forzadas por la falta de expectativas económicas. La pesca costera ya no tenía interés y buena parte de su industria auxiliar se trasladó a Múrmansk. Vladímir Kichiguin, antiguo marinero y ahora guía turístico, lo vio todo con sus propios ojos y lo resume así: “El pueblo se estaba muriendo. Eso es todo. Pero entonces empezaron a llegar turistas y comenzó para él una segunda vida. Un segundo aliento”.

El milagro del cine

El milagro lo obró una conocida película rusa, 'Leviatán', del director Andréi Zviáguintsev. La rodaron precisamente en Teríberka hace algo más de una década. Se trata de una historia dramática sobre la lucha de un vecino contra un alcalde corrupto que quiere expropiarle su casa. La película mostraba la decadencia, la ruina y el aislamiento de Teríberka. También sus increíbles paisajes. Todo eso es lo que ahora van a ver los turistas llegados de distintas partes del mundo.

Teríberka está llena de referencias a la película 'Leviatán' LARA PRIETO

“Quería ver la belleza del mar de Barents, ver cómo las olas rompen contra los acantilados nevados. La sensación es como estar en el fin del mundo. Es un lugar muy al norte”. Nos lo cuenta Román, un turista ruso. Ahora hay pocos occidentales por las sanciones contra Rusia que complican los viajes. Pero el pueblo está lleno de turistas chinos. También llegan muchos de India o de Oriente Próximo.

Uno de los puntos más fotografiados de Teríberka es la playa de los huevos de dragón. Le llaman así por las enormes piedras redondas que hay que ir saltando hasta llegar a tocar el agua. La nieve llega prácticamente hasta la orilla, pero el mar aquí no se congela. Paisajes salvajes como estos han convertido a la pequeña aldea ártica en lugar de culto para el turismo.

La playa “de los huevos de dragón” de Teríberka ALEXANDER ZHUKOVSKY

“Poco a poco empezaron a construir hoteles a lo largo de la costa y empezaron a demoler las casas viejas, las ruinosas” nos cuenta Vladímir.

Pero el turismo de ruinas es otro de los atractivos de Teríberka. Mucha gente visita la escuela antigua, abandonada, aunque ahora tienen otra muy nueva. También el cementerio de barcos. Pequeños pesqueros de arrastre en descomposición que dejaron a su suerte en la bahía hace décadas.

El cementerio de Barcos de Teríberka ALEXANDER ZHUKOVSKY

Además, en verano es un sitio privilegiado para ver ballenas y en invierno, las espectaculares pero esquivas auroras boreales.