César Val, experto en lujo: "El lujo es exclusivo, pero también es inclusivo"
- El autor de Secretos del lujo explica que "ningún sueño que merezca la pena es fácilmente alcanzable"
- Lourdes Castro se adentra en el mundo del lujo en Economía de bolsillo
Desde el inicio de los tiempos, al ser humano le ha gustado presumir de sus pertenencias, poseer algún objeto que lo diferencie y le haga sentirse especial dentro de su entorno. "Algo que pocas personas tengan en su poder, aunque sea dentro de nuestro círculo social y 'de saldo' en otro de poder adquisitivo superior", afirma César Val, autor del libro Secretos del lujo (Editorial Vanir).
Es lo que hemos venido a denominar lujo: "Aquello que se aleja de lo rutinario, de lo ordinario, de lo de lo mundano, de aquello que vivimos en cada día".
En Economía de bolsillo, Lourdes Castro explora el universo de este sector que mueve enormes cantidades dinero y que, en gran medida, no crece gracias a las grandes fortunas, sino al común de los mortales convertidos en 'excursionistas de lujo'. Es decir, personas que se permiten un capricho de vez en cuando: "Vamos, tocamos el lujo, nos damos el capricho y volvemos un poquito a la rutina", reflexiona Val.
Se trata de pequeños ahorradores que, como hormiguitas, van reservando una parte de sus ingresos para comprarse un bolso ocasionalmente, hacer un viaje al año o permitirse una buena cena al mes. Según este experto en el sector, "son los que han hecho crecer el lujo en los últimos 20 años".
De almacenar a disfrutar para después contar
Más allá del aspecto económico, el factor psicológico es clave en el mundo 'luxury'. El lujo "juega en el mundo de los deseos, no el de las necesidades" y —recuerda Val— "ningún sueño que merezca la pena es fácilmente alcanzable". Es lo que en inglés se denomina el 'feel good factor', el "me hace sentir bien, me hace sentir especial, me hace sentir parte de una comunidad a la que quiero pertenecer".
Una pertenencia que, a gran escala, se manifiesta paseando un logo por la calle, aunque el verdadero conocedor del lujo "tiende a utilizar artículos que gritan menos la marca", pero que resultan perfectamente reconocibles dentro de su "tribu".
Actualmente, la experiencia de la compra prima sobre el valor del producto adquirido J.Casares (EFE)
Además, la tendencia actual se inclina más hacia presumir de la experiencia que de la posesión del objeto en sí. No en vano, César Val pone como ejemplo la compra de coches de alta gama. Contra de lo que podría pensarse, resulta más caro recoger el vehículo en la fábrica que recibirlo directamente en la puerta de nuestra casa. El motivo es claro: "No estoy comprando un Ferrari, estoy comprando la experiencia".
En definitiva, el lujo es algo profundamente subjetivo que no solo cuenta historias, sino que —sobre todo— "te da historias para contar".
Economía de bolsillo