La Asamblea de Venezuela da el primer paso para abrir la producción petrolera al sector privado
- La norma permitiría a empresas extranjeras y locales operar yacimientos petrolíferos por su cuenta
- Hasta ahora, la producción petrolera ha sido de dominio exclusivo del Estado o de empresas mixtas
La Asamblea Nacional de Venezuela, en manos del chavismo, ha dado este jueves el primer paso para abrir completamente la producción petrolera al sector privado tras aprobar en primera lectura el proyecto de reforma parcial de la ley de hidrocarburos.
Se trata de una de las iniciativas clave que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, busca impulsar en este período legislativo 2026-2027 en medio de los acercamientos a Estados Unidos para la venta de crudo venezolano, a raíz de la captura de Nicolás Maduro a comienzos de año.
La norma permitiría a empresas extranjeras y locales operar yacimientos petrolíferos por su cuenta mediante un nuevo modelo contractual, comercializar la producción y recibir los ingresos de las ventas, incluso si actúan como socios minoritarios de la estatal PDVSA.
Tras ser aprobada en primera vuelta, esta legislación puede ser modificada y luego debe pasar por una segunda discusión para su aprobación definitiva en el Legislativo.
Su debate tiene lugar mientras Caracas y Washington transitan una nueva etapa en su relación bilateral, marcada por el ataque estadounidense y el interés manifiesto del presidente estadounidense, Donald Trump, en el petróleo venezolano, cuya venta ha anticipado que manejará su país.
Una profunda transformación del sistema petrolero venezolano
Hasta ahora, la producción petrolera había sido dominio exclusivo del Estado o de empresas mixtas con participación mayoritaria del Estado.
Así, de salir adelante definitivamente en segunda vuelta, la ley transformaría profundamente la columna vertebral de la industria petrolera del país, miembro de la OPEP, al modificar la histórica ley petrolera del fallecido presidente Hugo Chávez.
Ejecutivos petroleros y posibles inversores, como parte del ambicioso plan de reconstrucción de Washington de 100.000 millones de dólares para la industria energética venezolana, exigen autonomía para producir, exportar y obtener ingresos por ventas en efectivo en el país tras las nacionalizaciones y expropiaciones de activos de Chávez hace dos décadas.