Menopausia, de tabú a creciente nicho de mercado con productos ¿necesarios?
- Expertos alertan de la mercantilización de este periodo con el bombardeo de productos que no siempre se necesitan
- Mujeres con menopausia se quejan de esta "nueva presión" y de la falta de información útil para afrontarla
Ana tiene 52 años y su menopausia llegó de golpe tras una operación, cuando tenía 48. Le hicieron una histerectomía total (extirpación de ovarios, trompas de falopio, útero y cuello de útero) y de un día para otro vinieron los síntomas, que persisten a día de hoy: cambios bruscos emocionales, sofocos y sudores repentinos, mareos puntuales, aumento de peso, trastornos del sueño, ansiedad, niebla mental, cansancio constante, atrofia vaginal y en ocasiones irritación vaginal.
Mayte, con 50, tiene síntomas parecidos, aunque los suyos fueron llegando poco a poco, de forma más paulatina.
Ambas forman parte del 20-25% de las mujeres que padece síntomas severos durante la menopausia y que afectan de forma muy significativa en su calidad de vida y las dos también se quejan de la falta de información sobre cómo afrontar esta etapa decisiva.
A Ana, a pesar de su intervención quirúrgica, no le avisaron de lo que podía llegar y los efectos sobre su cuerpo y mente; y a Mayte, su médico de cabecera le dijo: "Vuelve si hay hemorragias o síntomas graves". ¿Qué se considera grave?, se preguntó ella.
La menopausia, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el cese permanente de la menstruación, confirmado tras 12 meses consecutivos sin regla, y marca el final de la vida reproductiva debido a la disminución de la función ovárica y los estrógenos. La mayoría de las mujeres experimentan la menopausia entre los 45 y los 55 años como un episodio natural fruto del envejecimiento biológico.
El término perimenopausia se refiere al periodo previo en el que van apareciendo síntomas que transcurre desde la primera vez que se observan síntomas hasta un año después del último periodo menstrual. Tanto la perimenopausia como la menopausia pueden afectar de forma determinante al bienestar físico, emocional, mental, social y laboral de la mujer.
"Medicalización innecesaria y visión patologizante"
La sociedad ha ido normalizando hablar de menopausia, pero históricamente ha sido un tema silenciado e invisibilizado. La 'salida del armario' de la menopausia ha hecho que el péndulo gire hacia un fenómeno conocido como 'menowashing' (menopause washing) que combina una ruptura del tabú, más que positiva, con una "nueva forma de instrumentalización comercial del cuerpo femenino, una remedicalización innecesaria de la menopausia, el oportunismo comercial y una visión a veces patologizante".
Son algunas de las conclusiones del estudio 'El tabú de la menopausia, una discriminación invisibilizada', desarrollado por Clara Selva, investigadora y profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya.
En una entrevista con RTVE Noticias, Selva apunta a que "durante décadas la menopausia ha sido un tema tabú, tradicionalmente asociado al envejecimiento, a la pérdida de fertilidad y, en muchos casos, a una supuesta pérdida de valor social de las mujeres" y que el silencio se ha empezado a romper "principalmente por el relevo generacional que ha llevado a que las mujeres lleguen a la menopausia con una relación más natural con su cuerpo y con lo que les pasa".
A partir de ahí, añade, "esto ha llevado al interés en redes sociales y medios de comunicación y a un aumento significativo de perfiles divulgativos y testimoniales, de tal manera que el tabú, en algunos casos, ha virado a discursos atravesados por la medicalización, la falta de rigor y el interés puramente comercial de venta de productos y servicios".
En las conversaciones de mujeres en edad 'menopáusica' se repiten las preguntas: "¿tú tomas algo?", "¿hay que hormonarse?", "¿es bueno tomar calcio y omega3?, ¿hay que tomar vitaminas?". Y las respuestas no siempre vienen de la evidencia científica.
Mujeres menopáusicas, nicho de consumo
Mujeres menopáusicas convertidas en un jugosísimo "nicho de consumo" y un mercado que traslada la idea de que el bienestar durante la menopausia depende de ese consumo.
"Cuando la visibilidad se orienta más a vender que a informar o acompañar, existe el riesgo de convertir esta etapa vital en un problema individual que debe resolverse a base de productos, desplazando el foco de cuestiones estructurales como la falta de información rigurosa, el apoyo sanitario insuficiente o la ausencia de políticas públicas sensibles al impacto real del climaterio en la vida de las mujeres", alerta Selva, que añade otros aspectos que deberían centrar la atención sobre la menopausia: "Cómo se vive en el trabajo, las dificultades para conciliar el malestar con las exigencias de productividad, el edadismo y las desigualdades que atraviesan esta etapa".
Pluvio Coronado es el presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) y jefe de la Unidad de Oncología Ginecológica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y coincide en que "hay quien está sacando provecho" de esta etapa en la vida de la mujer "tratando de mercantilizar la menopausia". Pide así a las mujeres alejarse de productos innecesarios, complementos y suplementos alimenticios y vitaminas "que son puro merchandising", y ofrece soluciones tan sencillas como una dieta saludable y hacer ejercicio de forma habitual para afrontar esta etapa vital en la que debe haber "chequeos médicos habituales".
Vitamina D y hormonas, siempre bajo supervisión médica
Eso sí, el doctor deja claro que "cada menopausia es distinta" y deben ser los médicos implicados en el proceso— médico de atención primaria, ginecólogo, endocrino, psicólogo, fisioterapeuta, entre otros— los que "individualicen lo que cada mujer requiere".
Y pone ejemplos: hay mujeres que sí necesitan, por ejemplo, vitamina D, y esto lo debe supervisar el médico adecuado. También algunas precisan de una terapia hormonal para reemplazar el estrógeno que el cuerpo deja de producir: "Dentro de estos tratamientos hay algunas hormonas que no están reguladas y no sabemos si no tienen seguridad y los efectos a largo plazo que pueden provocar en el hígado, en el sistema cardiovascular, etc".
Alerta también contra el abuso de "productos naturales": "La gente se piensa que todo lo natural supone la ausencia de efectos adversos y eso no es cierto".
Coronado afirma que se trata de crear necesidades asociadas a la menopausia que nada tienen que ver: "Si te quieren vender una crema antienvejecimiento o para mejorar la hidratación de la piel, usan la palabra menopausia y poco tiene que ver con la menopausia en realidad".
Pide, por tanto, no caer en comprar o usar "lo que usa la vecina o el influencer de turno" y aboga por acudir a fuentes fiables como la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, que pone a disposición de las mujeres la aplicación 'Mi menopausia' que, a través de marcadores, sitúa en rojo los síntomas o problemas que "siempre y como primer recurso hay que tratar en las consultas médicas" y no en foros o en redes sociales.
Coronado deja claro, además, que hay un porcentaje de mujeres— entre el 20% y el 30%— que no necesita tomar "absolutamente nada" para afrontar su menopausia, por lo que pone el foco en no dejarse llevar por las tendencias puramente comerciales.
Coronado apunta a dos necesidades claras: la de mejorar la formación de los médicos de atención primaria en menopausia para que puedan darle el mejor asesoramiento a las mujeres que, con muchas dudas, acuden a las consultas; y generalizar la creación de unidades transversales de menopausia.
La investigadora coincide en que la menopausia ha estado durante demasiado tiempo ausente de los planes de salud, la formación especializada y los protocolos clínicos, lo que dificulta su abordaje desde una mirada integral".
"Es un periodo de incertidumbre que me recuerda a la adolescencia"
Mayte y Ana coinciden en sensaciones, vivencias, dudas e incertidumbres en el camino de la menopausia que ambas ya han iniciado. Destacan la "escasa e insuficiente información" en torno a este proceso como un gran problema. "Preguntas a madres, hermanas, amigas, pero la experiencia de otras mujeres no es algo que siempre puedas aplicar a ti misma. Es un periodo que se atraviesa con incertidumbre y que me recuerda a la adolescencia", cuenta a RTVE Noticias Mayte, que se queja de que la menopausia se aborda en muchos casos "desde las narrativas de parodia y humor y pocas veces desde la divulgación".
Significativo es que la actriz Candela Peña cuente, con sorpresa, la cantidad de mujeres que se acercan a ella para preguntarle por la menopausia desde que habla, desde su propia experiencia, de los cambios que se están dando en su vida, en su cuerpo y en su cabeza.
A juicio de Mayte, se aprovecha esta incertidumbre para vender "soluciones rápidas" y le añade otro problema añadido: una mayor presión por "alcanzar cánones de belleza o de juventud imposibles". Así, cree que se genera un perfil "socialmente aceptable y bueno" para afrontar la etapa con "mujeres delgadas que hacen ejercicio de fuerza y que cuidan mucho su aspecto físico y mental" creando, en contraposición, otro perfil "menos aceptado socialmente" y que asocia no cuidarse tanto al "descuido y la falta de voluntad". Sobre la venta de productos sin control cree que se crea la "tormenta perfecta" para incitar al consumo de lo que "igual no es necesario".
Ana también se queja de esa imagen en redes que parece "obligar a las mujeres a estar pletóricas y estupendas en todas las etapas de la vida" e incluso habla de "idealización de la menopausia" con la idea de que "si tomas complementos alimenticios como omega3, calcio, magnesio, además de vitaminas, minerales, usas cremas, haces ejercicio de fuerza y comes sano, estarás más guapa que nunca". Y lanza una reflexión: "¿Y si tú no llegas a esa plenitud?".
Ambas coinciden en que el algoritmo se convierte en un enemigo— si ves un video sobre menopausia, el bombardeo es total— y que se genera una nueva presión para las mujeres "como si no tuvieran ya todas las presiones durante toda su vida", concluyen.