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Científicos españoles descubren varios genes que abren la puerta a un diagnóstico más temprano del cáncer de páncreas

  • El estudio, llevado a cabo por el CNIO, se centra en la predisposición a desarrollar la enfermedad
  • Este es uno de los tumores con peor pronóstico, en gran parte porque casi siempre se detecta tarde
Cáncer de páncreas.
La tasa de supervivencia del cáncer de páncreas a cinco años es muy baja. GETTY IMAGES

Un estudio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha logrado identificar varios conjuntos de genes relacionados con la predisposición a desarrollar adenocarcinoma ductal de páncreas, el tipo más común de cáncer de páncreas. Este avance científico, que acaba de publicarse en 'Nature Communications', supone un importante paso hacia el desarrollo de programas que permitan diagnosticar precozmente esta enfermedad.

El adenocarcinoma ductal de páncreas es uno de los tumores con peor pronóstico: su tasa de supervivencia a cinco años es muy baja, en gran parte porque casi siempre se detecta cuando está ya muy avanzado. La ausencia de síntomas claros en fases iniciales y la falta de herramientas de detección temprana hacen que el diagnóstico llegue tarde para la mayoría de los pacientes.

El estudio está liderado por Núria Malats y Evangelina López de Maturana, del Grupo de Epidemiología y Genética Molecular del CNIO, y analiza conjuntos de genes relacionados tanto con la predisposición a desarrollar la enfermedad como con su pronóstico una vez ha aparecido, con especial énfasis en los factores genéticos que permiten identificar esa predisposición. En este contexto, desde el centro de investigación subrayan que “adelantar el diagnóstico es un desafío especialmente importante en el cáncer de páncreas”.

Identifican nuevos genes que predisponen al cáncer de páncreas

Las científicas Evangelina López (izda) y Núria Malats. Christian Esposito. Madmoviex. CNIO

Tanto es así, que Núria Malats define a la detección precoz como el "caballo de batalla" de su equipo. "Estamos trabajando desde hace muchos años en esta dirección. Diagnosticar este cáncer en estadios muy precoces es la única manera de poder ofrecer tratamientos curativos a los pacientes, y para ello necesitamos buenos marcadores de cribado y también definir muy bien la población de alto riesgo", comenta a RTVE Noticias.

En este sentido, Evangelina López de Maturana explica que el estudio "podría servir, junto con otros factores genéticos y no genéticos ya establecidos, para identificar a la población con un riesgo mayor de tener adenocarcinoma ductal de páncreas, y hacer un seguimiento más estrecho, e incluso que pudiesen entrar en una estrategia de cribado. De esta manera podríamos implementar una medicina de prevención más personalizada".

Sistema de complemento

Los genes identificados, llamados FCN1 y PLAT, forman parte del sistema de complemento, un mecanismo de defensa innato del organismo implicado en la respuesta inmunitaria. Cuando las proteínas de este sistema fallan, faltan o se producen en exceso, pueden aparecer diversas enfermedades. Sin embargo, hasta ahora muy pocos estudios habían relacionado el sistema de complemento con el cáncer.

El trabajo, cuyo primer autor es Alberto Langtry, actualmente investigador en la Universidad de Columbia tras realizar su tesis doctoral en el CNIO, demuestra que la mutación de estos dos genes puede aumentar la probabilidad de desarrollar adenocarcinoma ductal de páncreas. Según las conclusiones, FCN1 y PLAT podrían convertirse en biomarcadores útiles para identificar a personas con mayor riesgo y ofrecerles un seguimiento específico.

Pero el estudio va más allá de la predisposición genética y analiza también el papel del sistema de complemento en la evolución del tumor. Los investigadores han observado que determinados grupos de genes influyen en el tipo de células inmunitarias que se infiltran en el tumor: células defensoras, que mejoran la supervivencia, o células reguladoras, que tienen el efecto contrario.

"El sistema del complemento ha sido poco estudiado, sobre todo a nivel de susceptibilidad genética en relación a cáncer, y específicamente a cáncer de páncreas. Este sistema es importante para la inmunidad innata, aquella primera inmunidad que reacciona ante patógenos, aunque también tiene una relación con el cáncer, que puede ser tanto disminuyendo el riesgo como aumentándolo, por lo que parece una espada de doble filo", apunta Núria Malats.

Este hallazgo resulta especialmente relevante porque el cáncer de páncreas es considerado un “cáncer frío”, capaz de camuflarse ante el sistema inmunitario. Por este motivo, no suele responder a la inmunoterapia, una estrategia que ha revolucionado el tratamiento de otros tumores. El nuevo conocimiento sobre la relación entre el sistema de complemento y el cáncer de páncreas permite, según Núria Malats, pensar en “nuevas inmunoterapias dirigidas específicamente a estos genes”, aunque reconoce que este salto está aún lejos de producirse.

"Se empiezan a utilizar algunos componentes de este sistema del complemento modificándolos para hacer más efectiva la inmunoterapia, pero es todavía muy preliminar, y nuestro estudio no entra aquí", asegura Malats, para añadir que "los resultados de nuestro estudio son importantes para identificar biomarcadores, para estratificar a los pacientes que van a ir mejor de aquellos que van a ir peor; y también puede servir en la población general, junto con otros marcadores, para identificar a aquellos con mayor riesgo".

Clasificación de los diferentes tumores

Paralelamente, un segundo trabajo del CNIO, también dirigido por Núria Malats, aborda otro de los grandes desafíos de este tumor: su enorme heterogeneidad. No todos los cánceres de páncreas son iguales; difieren en agresividad y en respuesta a los tratamientos. Hasta ahora se habían propuesto varios modelos de clasificación, pero cada uno identificaba subtipos distintos.

El nuevo estudio, publicado en 'Genome Medicine' y cuyo primer autor es Pablo Villoslada, ha integrado todos esos modelos en un clasificador de consenso, desarrollado mediante algoritmos. Además, el equipo ha creado una web y una aplicación de libre acceso que facilitan su uso clínico y científico: basta con secuenciar el ARN de una muestra tumoral, subir los datos y obtener el subtipo del tumor.

Este clasificador distingue dos subtipos según las características de las células tumorales y otros dos según el estroma, el tejido sano que rodea al tumor y que influye decisivamente en la eficacia de los tratamientos. El modelo puede indicar si un tumor pertenece al subtipo que responde mejor a uno de los tratamientos más habituales, lo que refuerza su utilidad clínica.