Gastar o ahorrar en la jubilación: qué es lo más conveniente
- Jesús María García Martínez, experto en economía del comportamiento, analiza por qué seguimos ahorrando al jubilarnos
- Las razones psicológicas y económicas que explican por qué cuesta gastar al llegar a la jubilación
¿Cómo nos imaginamos nuestra vida después de jubilarnos? ¿Qué queremos hacer cuando termine la etapa laboral y dispongamos, por fin, de tiempo libre? Aunque la jubilación suele asociarse al descanso y al disfrute, lo cierto es que para muchas personas supone un momento para seguir ahorrando, incluso después de dejar de trabajar.
El programa de RNE Economía de bolsillo ha analizado esta realidad con Jesús María García Martínez, coordinador del Posgrado de Economía del Comportamiento de la Universidad de Barcelona, que explica que "cuando nos jubilamos entramos en una etapa vital bien diferente de lo que hemos vivido hasta ahora", un cambio para el que no siempre estamos preparados.
Una etapa diferente, pero bien planificada
En España, una de cada cinco personas tiene más de 65 años. Es un colectivo con creciente peso social y que concentra buena parte del ahorro y del patrimonio inmobiliario. Sin embargo, muchos jubilados mantienen una actitud de prudencia económica muy similar a la de su vida laboral y apenas utilizan el dinero acumulado durante décadas.
Dos personas revisan papeles y facturas en su hogar.
Para el experto, esta falta de planificación tiene consecuencias claras: "Lo lógico sería que cuando nos jubilamos entráramos en una fase de disposición y empezáramos a consumir parte de ese ahorro", señala, pero en la práctica sucede justo lo contrario.
"La paradoja de la jubilación"
Este comportamiento es lo que Jesús María García Martínez denomina "la paradoja de la jubilación". No es solo una cuestión financiera sino que intervienen sobre todo factores psicológicos.
"Yo tengo una identidad de ahorrador, he estado haciéndolo toda mi vida, me ha funcionado bien. Es además quizás lo que define mi éxito como persona", manifiesta el experto. A esta identidad se suman la incertidumbre sobre la longevidad, los posibles gastos sanitarios futuros o el deseo de dejar herencia a hijos y familiares.
Decisiones complejas y miedo a equivocarse
Otro elemento clave en esta etapa vital es la dificultad para tomar decisiones financieras complejas en un momento marcado por los cambios. "Cuando estoy ya con 65 o 70 años, probablemente las decisiones complejas las evito. Me generan una cierta emoción negativa y prefiero estar en una posición de, digamos, un poco más, más optimista", señala el experto.
Este miedo al error puede llevarnos a situaciones contradictorias: desde vivir por debajo de nuestras posibilidades hasta el riesgo de gastar sin planificación y quedarnos sin recursos en los últimos años de nuestras vidas.
Pensar en cómo queremos vivir
En la recta final del episodio de Economía de bolsillo, Jesús María subraya que el primer paso no es hacer número, sino detenerse y pensar en la nueva etapa vital que se abre. "El primer consejo es: párate un poco y piensa qué es lo que quieres ser de mayor", afirma.
A partir de ahí, invita a dedicar tiempo a planificar con calma y sin miedo al error: "Reflexiona con un poquitín de tiempo cómo quieres que sea tu vida durante los próximos años. No pasa nada porque te equivoques, porque podrás rehacer tu planificación durante los próximos años".
La idea, insiste, es ir ajustando las decisiones en función de cómo evoluciona la vida y las necesidades de cada uno.
Economía de bolsillo