Enlaces accesibilidad

La Bella Otero, "la musa española de la belle èpoque", cobra vida de la mano de María Pesado y Carolina Corvillo

  • La novela gráfica sobre la demi-mondaine está publicada por Cascaborra Ediciones
  • 'La Bella Otero. Confesiones' recorre la vida de la bailarina que puso el mundo a sus pies
Las confesiones de la Bella Otero cobran vida en un cómic de María Pesado y Carolina Corvillo
Detalle de la portada de 'La Bella Otero. Confesiones'. © Cascaborra Ediciones

Agustina Carolina del Carmen Otero Iglesias, conocida como la Bella Otero, fue la musa más rutilante de la belle époque. Nacida en la aldea gallega de Valga, triunfó como bailarina en París y Nueva York. Ahora la guionista Carolina Corvillo y la dibujante María Pesado cuentan su historia en un hermoso cómic de Cascaborra Ediciones.

La Bella Otero. Confesiones es una novela gráfica documentada con rigor que nos acerca la vida de una mujer hecha a si misma, primera figura del Folies-Bergère con un sueldo de 35.000 francos al mes. De origen humilde (su madre era soltera y tenía cinco hijos de padres diferentes), mendigaba de niña y se inventó un pasado de leyenda, hija de una gitana de Cádiz y de un general griego, incluso para el público norteamericano se presentó como una condesa española.

Corvillo cuenta en una entrevista a RTVE.es que se encontró con el personaje mientras se documentaba sobre la bailarina Tórtola Valencia para Ellas iban sin sombrero y su biografía le pareció "tan fascinante" que no entendía como no existía una novela gráfica sobre Otero. Con el apoyo de su editor, se puso en contacto con la dibujante y "todo fue muy fluido a partir de ese momento", ambas habían practicado "danza tribal fusión, una casualidad muy grande".

Doble página de 'La Bella Otero'

Doble página de 'La Bella Otero'. © Cascaborra Ediciones

Lo más atractivo de la Bella Otero es que salió de Valga "un pueblo muy pequeñito de Galicia, de muy pocos habitantes, sin saber francés, sin saber idiomas y prácticamente era analfabeta porque venía de un entorno muy duro. Me parece fascinante cómo se escapa con un circo ambulante y a los pocos años ya estaba triunfando en París. Y eso es lo que hemos querido reflejar en la novela gráfica" explica la escritora.

Protodiva del pop

"Ella fue la musa española de la belle époque, la única que se hizo un lugar en en el olimpo de las demi-mondaines de la época, bailarinas y cantantes que eran como protodivas del pop actual", asegura Corvillo que la compara con Madonna.

La Otero tenía un cuerpo muy voluptuoso como se puede apreciar en sus fotos. "El canon de la época era diferente, tenía muchas curvas, pero su cuerpo era muy estilizado. Su marca personal era el cabello, así como rizado, ondulado y corto por delante o recogido. Ese peinado, de hecho, se imitó muchas veces", describe la guionista. Añade estas divas eran despreciadas por la sociedad más tradicional y bienpensante, pero las mujeres que las criticaban imitaban su estilo.

Pintada por Julio Romero de Torres, del arte de la Bella Otero también da cuenta el poeta cubano José Martí en El alma trémula y sola, cuyos versos se citan en la novela gráfica.

Detalle de una página de 'La Bella Otero. Confesiones'

Detalle de una página de 'La Bella Otero. Confesiones'. © Cascaborra Ediciones

Una superviviente

En este cómic Corvillo explora, en clave de ficción, la psicología y las emociones de "una mujer que huyó del abismo, dejó atrás un entorno tremendamente hostil, pero siempre caminó con él y llevo dentro ese abismo". Para la guionista, la Bella Otero era "una mujer resolutiva, resiliente, una superviviente y también era muy inteligente", sin olvidar "ese lado oscuro" que la llevó a terminar en la ruina.

La autora destaca que es un personaje que "va quitándose máscaras" y tiene "esa dualidad, de hacerse a sí misma, de convertirse en empresaria de su carrera, tomando sus propias decisiones. Es muy curioso este contraste, cómo consigue hacer giras mundiales y, al mismo tiempo, cómo termina cayendo en la ludopatía".

La brutal violación que sufrió con solo diez años fue el gran secreto de su vida "jamás reveló sus orígenes y tampoco quiso volver nunca a Valga. Se inventa una tragedia absoluta, pero siempre con ese punto un poco exótico y bueno. Habla de que tuvo que abortar, pero claro, nunca cuenta lo que realmente la destrozó, que fue esa violación tan dura" por parte de Venancio Romero Conainas, zapatero del pueblo.

Doble página del cómic sobre la Bella Otero

Doble página del cómic sobre la Bella Otero. © Cascaborra Ediciones

No se casó con nadie

Amante de Alfonso XIII, el káiser Guillermo, Leopoldo de Bélgica, Eduardo VII de Inglaterra y dos grandes duques rusos, en sus memorias "habla de todos estos amoríos, pero siempre cuenta lo que le conviene. Creo que era una mujer apasionada, que se daba profundamente".

Con respecto a los reyes de esta época y las demi-mondaines, considera que era "un canto del cisne de las monarquías de finales del siglo XIX" y señala una especie de "camaradería" entre las testas coronadas a las que "no les importaba que una de ellas estuviera con uno y después con otro".

Deseada por aristocrátas y millonarios nunca quiso casarse: "Recibió propuestas de matrimonio y siempre dijo que no. Supongo que querría conservar su libertad por un amor profundo por su independencia y autonomía", apunta Corvillo.

Doble página con documentación sobre Otero

Doble página con documentación extra sobre Otero. © Cascaborra Ediciones

"La sirena de los suicidios"

La prensa llegó a tildarla de "la sirena de los suicidios" en alusión a los pretendientes que se quitaban la vida por ella, algo que entra en el terreno de la leyenda. En sus memorias, habla "del suicidio de un poeta bohemio muy jovencito, totalmente enamorado y no le podía dar lo que ella quería", también se refiere al resto de suicidios "con mucha pena y mucha tristeza, no es algo de lo que se enorgullezca ni mucho menos".

La guionista matiza que el suicidio de su promotor artístico, Ernest Jurgens, que le ayudó a pulir su talento, no fue por ella, sino porque cayó en desgracia y acumulaba cuantiosas deudas.

Producto de su tiempo, la bailarina española fue una mujer excepcional que llegó a la cima porque escapaba del abismo, como otras demi-mondaines. Carolina Otero se retiró de los escenarios con 46 años, vivió en la costa azul francesa y pese a haber amasado una fortuna perdió en la ruleta casi todo su dinero. Nunca regresó a España, murió en Niza, a los 96 años y a su entierro solo asistieron algunos crupieres del casino de Montecarlo.

Portada de 'La Bella Otero. Confesiones'

"Si yo he sufrido duramente a veces las lecciones de la experiencia, he conservado siempre preciosamente en mí, como un tesoro, el recuerdo de los días felices y el respeto del Amor", Carolina Otero.