La jueza de la dana pide a Pérez Llorca la factura del teléfono con el que habló con Mazón el día de la dana
- La jueza ha solicitado al dueño de El Ventorro las medidas de la sala en la que comió Mazón el día de la dana
- La magistrada también requiere a la Conselleria de Emergencias que envíe todos los vídeos publicados el 29-O
La jueza que instruye la causa de la dana ha solicitado al candidato a la presidencia de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, que aporte, en un plazo de cinco días, la factura del teléfono con el que hizo o recibió las llamadas que mantuvo con Carlos Mazón y Salomé Pradas el 29-O.
Del mismo modo, ha reclamado que la letrada de la Administración de Justicia haga constatar, a la vista de la factura, si las llamadas eran entrantes o salientes, su duración y el orden en el que se produjeron. La jueza ha instado a la letrada que también coteje los mensajes de WhatsApp de aquel día entre Pérez Llorca y la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas, el ex secretario autonómico Emilio Argüeso y Carlos Mazón.
“🔴 #14HorasRNE | La jueza de la dana pide las cotejar los mensajes entre Mazón, Pérez Llorca y Salomé Pradas y la factura de 'El Ventorro'
— Radio 5 (@radio5_rne) November 24, 2025
Hoy un supervisor del 112 ha declarado que al mediodía ya habían empezado los rescates
🎙️ @AmonTu @RTVEValencia https://t.co/kYj3vhURGS pic.twitter.com/QLz44tgXqu“
Por otro lado, la magistrada ha requerido a la Conselleria de Emergencias para que, en el plazo de tres días, aporte al Juzgado todos los vídeos publicados, el día de la dana, a través de cualquiera de sus cuentas oficiales en redes sociales, especificando la hora de su publicación.
La jueza pide a El Ventorro las medidas de la sala en la que comió Mazón
Además, la jueza de Catarroja también ha pedido este lunes al dueño del restaurante El Ventorro que aporte, en el plazo de un día, la factura de la comida y una fotografía y las medidas de la sala en la que Carlos Mazón y la periodista Maribel Vilaplana comieron el 29-O.
En el documento, la magistrada explica que la Audiencia Provincial de Valencia consideró pertinente la declaración como testigo de Maribel Vilaplana por si hubiera podido escuchar lo que Mazón dijera al comunicarse telefónicamente con la entonces consellera de Justicia e Interior, o bien comentarios que el entonces presidente pudiera hacer a raíz de dichas conversaciones.
Así, la petición de la fotografía de la sala reservada se basa "en la necesaria valoración de la posibilidad de escuchar, por quienes se encontraban en dicha sala, los comentarios o las conversaciones que hubiera podido efectuar" Carlos Mazón en relación con la emergencia de la dana. Dado que únicamente la fotografía no permite determinar el tamaño exacto de la sala, se han solicitado también las medidas de ancho y de largo donde tuvo lugar la comida entre el ahora presidente en funciones de la Generalitat valenciana y la periodista.
Del mismo modo, se requiere la factura de la comida, y la comanda previa, porque, para la jueza, esto acreditaría de manera objetiva el hecho mismo de la comida en el establecimiento, así como su duración estimada, sin depender de las declaraciones testificales. De esa comida, "de la ulterior prolongación de la estancia en el restaurante y la salida conjunta a la vía pública hasta el aparcamiento" de Mazón y Vilaplana han derivado tanto la testifical de la periodista como la del dueño del restaurante y las acordadas de los escoltas.
"Precisamente, la extensión de dicho ágape, que se inferirá de la factura y comanda, permite determinar la sucesión temporal de los testigos", indica la magistrada, y añade que, en el caso de Vilaplana y el dueño de El Ventorro, "la posibilidad de que oyeran algo en la prolongada estancia en el restaurante, cerca de cuatro horas, es diferente según las distintas fases de la comida y estancia en el local".
De este modo, apunta que las "posibles interrupciones" del dueño para servir a los comensales y la posibilidad de oír cuestiones relevantes "varían según el momento en que tendrían lugar": "No es lo mismo que la comida hubiera terminado, que los clientes estuvieran en la sobremesa. También justificaría lo consumido una salida más tardía del restaurante y en qué momento los escoltas pudieran haber sido testigos de comentarios y conversaciones relativas a la emergencia".
Vilaplana declaró que Mazón "escribía mucho por el móvil"
En su declaración ante la jueza el pasado 3 de noviembre, la periodista Maribel Vilaplana aseguró que ni Mazón ni ella estuvieron incomunicados durante las horas que pasaron en el restaurante. Aunque ambos estuvieron solos en un reservado de la planta superior, la periodista explicó que el dueño de El Ventorro entraba periódicamente en la sala, incluso le entregó a Mazón un sobre "para que firmara unos papeles".
Además, el president estaba "con el móvil constantemente escribiendo" e interrumpiendo la comida para atender los mensajes: "Hay un momento en el que hay muchas llamadas", detalló Vilaplana. Las interrupciones fueron tan reiterativas, que terminó sacando el ordenador portátil para trabajar desde el restaurante, añadió Vilaplana, que aseguró que no recordaba si Mazón tenía el móvil con sonido o si respondió a todas las llamadas entrantes.
Del mismo modo, Vilaplana confesó que no conocía el contenido de las comunicaciones, dado que "era una mesa muy grande". Cuando recibía una llamada o un mensaje, Mazón se apartaba para hablar. Así, Mazón no hacía partícipe de las llamadas a Vilaplana ni ella preguntaba por el contenido. En este contexto, detalló que recordaba que el jefe del Consell hablaba poco: "Tengo la percepción de escucharle poco, él estaría más escuchando que hablando". "Nunca me comenta nada, ni oigo palabras como dana, Cecopi o lluvias", relató Vilaplana, quien repitió que el dirigente autonómico no le había transmitido nada de aquellas llamadas.
En una carta que publicó la periodista el pasado 5 de septiembre, ya subrayó que llegó "al restaurante pasadas las 15:00 horas" y que dejó aparcado el coche en un estacionamiento cercano. En la misiva, también detalló que Mazón no le trasladó "ninguna inquietud" sobre los posibles efectos de la dana durante su encuentro.