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Europa vota atenta al ascenso de la ultraderecha, el pacto verde, la migración y la seguridad: claves electorales

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¿Qué está en juego en las elecciones europeas?
El hemiciclo del Parlamento Europeo desde donde se retransmitirán los resultados de las elecciones europeas EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

La mayoría de los alrededor de 373 millones de ciudadanos en los 27 países de la Unión Europea que tienen derecho a elegir a representantes en el Parlamento Europeo acude este domingo a las urnas, en la segunda mayor votación democrática del mundo después de India, y que comenzó el jueves en Países Bajos.

Tras una tensa campaña electoral empañada por la violencia política, incluido el intento de asesinato del primer ministro de Eslovaquia o la más reciente agresión a la primera ministra danesa, se esperan unos resultados con un giro hacia la derecha en los países de la UE.

El pronóstico en Francia es que la Agrupación Nacional de Marine Le Pen gane al partido del presidente Emmanuel Macron. Al otro lado del Rin, Alternativa para Alemania, compite por el segundo lugar con el Partido Socialdemócrata del canciller Olaf Scholz.

Los sondeos también apuntan a que el partido Hermanos de Italia de la primera ministra Giorgia Meloni aumentará su número de escaños en el Parlamento Europeo, mientras que la formación nacionalista polaca Ley y Justicia busca volver a ganar unos comicios después de perderlo en diciembre.

El posible giro sustancial hacia la derecha en la composición del Parlamento Europeo podría tener consecuencias significativas para las políticas de la Unión Europea en asuntos como la migración, el cambio climático, la agricultura y la defensa.

“Se espera que los partidos radicales crezcan y que el centro-derecha mantenga sus escaños. Es importante porque al juntar la derecha y la derecha más dura, podrían cruzar el umbral para tener la mayoría en el Parlamento Europeo”, comenta a RTVE.es el investigador principal de políticas en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), Pawel Zerka. “Aunque sean rivales en muchos aspectos, pueden estar tentados de avanzar juntos en algunas leyes en las que estén en general de acuerdo, como en su visión de la inmigración o alguna legislación relacionada con el clima”, apunta.

Según Zerka, el ascenso de la derecha radical puede hacer que el Parlamento Europeo esté “más dividido” y que la UE tenga “más difícil garantizar su unidad en cuestiones esenciales, como la política exterior”. “No es el mejor momento para que Europa se divida, cuando vivimos en unos tiempos en los que todavía tenemos una guerra en las fronteras, está la posibilidad de que Donald Trump regrese a la Casa Blanca, hay tensiones económicas entre China y Estados Unidos…”, añade.

Endurecimiento de medidas contra inmigrantes

En los últimos años, la cuestión de la migración y el asilo ha sido uno de los asuntos que han causado más división en la Unión Europea, y ha puesto a prueba la solidaridad y la unidad del bloque comunitario. Un aumento en el apoyo de los partidos más radicales de derecha en las elecciones podría reforzar las políticas de más barreras a la inmigración que han adoptado algunos países, así como debilitar aún más el principio de solidaridad entre los Estados miembros.

Los Veintisiete aprobaron a principios de este año el nuevo pacto sobre inmigración y asilo después de casi cuatro años de duras negociaciones. El acuerdo establece un procedimiento para “filtrar” a los inmigrantes en las fronteras de la UE y devolver a sus naciones a aquellos con menos posibilidades de obtener asilo. El pacto también incluye la creación de centros de detención fronterizos y un mecanismo de solidaridad para aliviar la presión de los países que sufren mayores flujos de entrada.

Tan solo unos días después de la adopción del pacto, al menos 15 países de la UE enviaron una carta a la Comisión Europea solicitando medidas más duras y pidiendo el desarrollo de la subcontratación de la política de migración y asilo a naciones vecinas.

Más recientemente, la primera ministra italiana defendió en Albania un acuerdo entre ambos países para retener en dos centros del país balcánico a inmigrantes rescatados en las costas de Italia.

A juicio del doctor en Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford, Edward Knudsen, la inmigración “estará en las prioridades de la agenda del Parlamento Europeo, independientemente de quién gane”, aunque ya podemos ver “más políticas anti-inmigrantes”.

“Vamos a ver de manera creciente un endurecimiento de las medidas en las fronteras. Es la tendencia”, afirma Knudsen. “Hay una opinión extendida en Europa de que si no se responde a la inmigración habrá una subida de la extrema derecha. Es una situación irónica en la que el centro-izquierda y el centro-derecha están apaciguando a la extrema derecha en un esfuerzo por derrotarla políticamente, pero en realidad están ayudando a la extrema derecha políticamente”, opina.

En la misma línea, el profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Nebrija, Carlos López, asegura que “vamos viendo cómo van surgiendo discursos más duros en relación con la inmigración desde los partidos conservadores para tratar de proteger ese electorado y que no se escape hacia posiciones más extremistas”.

Pasos para alejarse del Pacto Verde

El resultado de las elecciones europeas podría ser decisivo para el futuro del ambicioso Pacto Verde promovido por la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que lo dio a conocer en 2019 con el objetivo de hacer de Europa el primer continente climáticamente neutro para 2050 y que ha logrado varios avances históricos. 

Sin embargo, el acuerdo se estancó a principios de este año después de que la política alemana retirara un plan para reducir a la mitad el uso de pesticidas en la agricultura para 2030, que ya habían bloqueado en el Parlamento Europeo los partidos de derecha. Además, esa medida había llevado a decenas de miles de agricultores a protestar en las principales ciudades de la UE con sus tractores. 

“Si hablamos de un giro hacia la extrema derecha, los peligros se perciben más claramente porque los grupos europeos de ultraderecha son los más críticos con el Pacto Verde europeo. En la mayoría de los casos niegan incluso la existencia del cambio climático o su origen antropogénico y priorizan siempre el crecimiento económico a corto plazo”, comenta López, quien opina que “sigue habiendo un consenso muy amplio entre todos los demás grupos europeos”.

“Entre los otros grupos puede haber ciertos matices ―el Partido Popular puede tener posiciones más conservadoras―, pero me sigue pareciendo relativamente factible y asequible que entre los grupos centrales como los Verdes y de Izquierda se alcancen consensos importantes para la política climática”, recalca.

Por su parte, Zerka cree que “no todo se puede revertir, pero algunas de las políticas del Pacto Verde serán sometidas a revisiones periódicas” si hay un giro a la derecha en el Parlamento Europeo. “Es en el momento de las revisiones cuando el Parlamento Europeo podría decidir aguar algunas de las ambiciones que aparecen ahí. Mi esperanza es que no se le pueda causar mucho daño, pero no habrá avances en ese área política. No espero que Europa se siga posicionando con ambición en cuestiones relacionadas con el clima”, añade.

Un presupuesto centrado en defensa

La llegada de la guerra en la frontera oriental de la Unión Europea hace más de dos años ha hecho que los países miembros hayan sido más conscientes de sus capacidades y recursos en defensa, así como de la necesidad de fortalecer sus Ejércitos.

La amenaza de Moscú ha estimulado los esfuerzos para incrementar su presupuesto militar. Más recientemente se ha empezado a levantar las restricciones para que las fuerzas ucranianas puedan emplear las armas occidentales en territorio ruso.

Según Knudsen, la seguridad y la defensa “van a ser una de las principales preocupaciones para los europeos”. “Creo que se está moviendo en una dirección con más inversión de los países de la UE en gastos de defensa. Este tipo de amenazas percibidas a la seguridad puede servir de catalizador para que haya una mayor solidaridad y cooperación fiscal y económica”, subraya.

En la misma línea, Zerka cree que en los próximos cinco años “Europa se verá obligada a que los Estados miembros coordinen más su producción militar y su gasto militar” y plantea la idea de la creación del puesto de comisario de Defensa. 

“Esto será además supervisado posiblemente por un nuevo cargo en liderazgo europeo en la forma de un comisario de Defensa. Crear ese puesto tiene también un valor simbólico, dando a entender que la defensa es una prioridad en la que Europa quiere invertir”, recalca.

“Nos estamos aproximando al debate sobre el nuevo presupuesto europeo a largo plazo y se planteará gastar más en esos proyectos conjuntos de defensa. Por supuesto, eso tendrá que pasar a expensas de otras áreas políticas, quizá la climática sea el área que sufra en esos retoques presupuestarios”, asevera.

La dirección en la que vayan las políticas europeas en los próximos cinco años está en juego en las urnas en los 27 países de la Unión Europea.