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Lotería de Navidad 2023

Carlos Olalla, la historia del actor del anuncio de la Lotería de Navidad: "Cuando das te sientes vivo"

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Lotería de Navidad: el actor Carlos Olalla en la presentación del último capítulo de la serie El Tiempo entre Costuras, el 20 de enero de 2014
El actor Carlos Olalla en la presentación del último capítulo de la serie El Tiempo entre Costuras, el 20 de enero de 2014.

El actor Carlos Olalla, protagonista del anuncio de la Lotería de Navidad junto a la actriz Andrea Thurman, ha vivido el rodaje del spot como algo "maravilloso" en lo que estuvo a punto de no participar por una operación de prótesis de cadera que acababa de superar. "Estaba en casa con mi mujer, y le dije qué pena haber estado tan cerca y no haber podido hacer el anuncio, y a los cinco minutos me llaman y me dicen, si te ves con ánimos, adelante", cuenta el intérprete que lo recuerda como "un milagro".

"Me siento muy identificado y me encanta, no te puedes imaginar la cantidad de mensajes que me han llegado de gente que hace veinte años que no veía, que me ha dicho nos ha encantado y nos ha hecho llorar, hay que reivindicar las lágrimas de emoción, de ilusión, en tiempos tan duros", asegura Olalla, que cumplirá 66 años este diciembre.

Veinte años es precisamente el tiempo que lleva dedicado al mundo de la interpretación, en el que empezó "muy mayor" y desde entonces su vida ha dado un vuelco. Cuando tenía 18 años empezó a trabajar en el mundo empresarial y pronto, a los 23, fue padre.

La etapa en el mundo de la empresa duró 25 años y fue "la más aburrida y desagradable" de su vida, según asegura el actor que se ha hecho célebre como secundario en más de cien series de televisión (entre ellas Cuéntame y Acacias 38).

Se inició como actor tras un rodaje con Christian Bale

En esa primera etapa trabajó como director de un banco extranjero en Cataluña y de una constructora, pero aquel es un mundo en el que "lo único que cuenta es lo que va a ganar la empresa", afirma al recordarlo. Por eso empezó a escribir libros en los que daba rienda suelta a su creatividad e imaginación, porque "a los malos ya los tenía en la vida real", asegura. El primero, publicado hace treinta años se titula La sabiduría del silencio.

Sin embargo, el verdadero giro en el guión de su vida todavía estaba por llegar. Cuando tenía 45 años una reestructuración en la empresa dejó a Carlos Olalla "en el paro y sin un duro". Cuando iba a buscar trabajo le decían que era ya "demasiado viejo". Tuvo la "suerte", tal y como lo recuerda él mismo, de que por aquel entonces su madre, la escritora y actriz, Carmen Maristany, hacía figuraciones y le propuso acudir a un rodaje al que iba la actriz Sophie Marceau y sustituir a un figurante, él estaba "con tiempo y sin dinero" y decidió ir.

Además de ese primer contacto con la interpretación, Olalla, que tenía "todo el tiempo del mundo y ni un duro", por eso iba a "todos los castings de publicidad". Después llegó la experiencia que definitivamente le empujó al mundo de la interpretación. Le llamaron para darle una "réplica gestual" al actor Christian Bale que por aquel entonces rodaba la película El maquinista en Barcelona, y quedó "tan impresionado” que dijo "quiero meterme en esto".

Al día siguiente se matriculó en el Estudio de Formación del Actor de Nancy Tuñón y Jordi Olivé, donde estuvo tres años siendo el "abuelo" de la escuela, como él mismo recuerda en su página web. "Era maravilloso porque cuando teníamos una improvisación, aquellos chavales tenían que imaginar, a mí me bastaba con recordar todo lo que me habían hecho".

La "precariedad" que le llevó a recitar en el Metro

Los comienzos como actor no fueron fáciles, es una profesión "marcada por la precariedad y la intermitencia", en la que "las ha pasado canutas", admite Carlos Olalla. Pese a todo se siente "un auténtico privilegiado" por poder seguir trabajando con más de 50 años en "la profesión más machista que te puedas imaginar", donde las mujeres "cuando cumplen cuarenta y poco desaparecen".

En 2016, cuando llevaba ya más de diez años en el mundo de la interpretación, debido a su precaria situación económica, llegó a recitar poemas en el Metro de Madrid porque no tenía dinero para comer y así se lo contaba en el Telediario 2 a Carlos del Amor en TVE el 10 de febrero de 2022, solo unos días antes de celebrarse la gala de los Goya: "Llegué un día a casa y no teníamos dinero para comer, absolutamente nada, y entonces le dije me voy al metro a leer algún poema y a ver si alguien nos da algo para comer, y ella me dijo: "No no, yo voy contigo. Entonces le dije, mamá tienes 84 años, y dijo: "Qué pasa ¿no soy actriz?"".

Antes, en 2015, Olalla había protagonizado otra iniciativa para reivindicar ingresos dignos a los actores y actrices. Decidió dejar de subirse a los escenarios tras calcular lo que les pagaban por las horas de estudio, de ensayo, de representación y por cada función, y le salió una media de 50 céntimos la hora. "Dije, es indigno, y mientras no se denuncie, la gente cree que vamos de alfombra roja en alfombra roja", se dijo según sus propias palabras.

Dice que no lo hizo para que le siguieran, sino porque "se lo pedía el cuerpo". Al año siguiente esa lucha tuvo sus frutos y se bajó el IVA de las representaciones teatrales del 21% al 10%. Años después también se ha bajado el del cine.

Sin embargo, pese a las dificultades, Olalla tiene claro que esta es su vocación. "En este mundo la gente, los técnicos e intérpretes, tienen una sensibilidad especial” que valora en un mundo "obsesionado por un concepto de la seguridad mal entendida, una nómina, un contrato fijo", cuando son circunstancias que dependen de otro, porque si se deslocaliza te vas a la calle".

"Un abrazo dice mucho más que mil palabras"

Cuando le preguntan qué le gustaría transmitir con su papel en este anuncio, asegura que el mensaje es que "siempre tiene que haber espacio para un abrazo porque el diálogo es importante, pero un abrazo dice mucho más que mil palabras".

Llega el anuncio de la Lotería de Navidad 2023: 'La suerte de tenernos'

Una experiencia le hizo darse cuenta de "las cosas más importantes de la vida" cuando tenía 49 años, y apenas estaba comenzando su carrera como actor tuvo un infarto agudo. De repente se encontró "solo un un box", le preguntaban cosas le dijeran que contara de uno a diez, y pensó: “¡Caray, esto se puede acabar aquí".

"Me voy a ir de este mundo sin una última mirada, un abrazo, empezaron a aparecer en mi mente todas las ocasiones desperdiciadas de demostrar cariño y eran tantas que dije si salgo de esta voy a ser el tio mas mimosón del mundo", cuenta Carlos Olalla, al recordar cómo se dio cuenta de que el trabajo y el dinero no son lo importante, "sino lo que has amado a lo largo de tu vida".

El actor barcelonés, que había rodado por última vez un anuncio en 2020, el de los turrones Suchard, cuenta que "siempre" intenta participar en los spots que transmitan valores como este de la Lotería de Navidad. "Es un canto a la vida te hace soñar con todo este tipo de emociones", dice Olalla, que ve la "magia de transformar un pequeño papel que puede dar millones en lo que realmente es ese pequeño papel en el que caben tantos sueños".

Su actividad en el mundo de la creación literaria y la interpretación no cesa, como si quisiera recuperar esas dos décadas que había dedicado al mundo de la empresa. Así fue como en 2019, antes del confinamiento por la pandemia, en su afán por desenterrar del olvido a las poetas en el exilio, se dijo "parece que en la generación del 27 no hubiera", y encontró unos poemas de Carmen Castellote en internet que le dejaron fascinado. Así fue como le dedicó un blog a la autora que pasó la Segunda Guerra Mundial en Siberia y veinte años después se fue a México a reencontrarse con su padre.

Carlos Olalla y la biografía de Carmen Castellote

La filosofía del actor se encierra en unas palabras de Abraham Verghese que el mismo recuerda: "No somos de donde nacemos sino de donde nos necesitan". Y esta es la esencia de Ubuntu, el grupo de teatro que dirige en la parroquia madrileña de San Carlos Borromeo. "Yo soy muy de la filosofía de Mandela, de Ubuntu", asegura Olalla, antes de recordar el lema del grupo: "Todo cuanto retuve lo perdí, solo me queda lo que dí, cuando das te sientes vivo, dar es vida".

RTVE

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