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COP27

Lula anuncia que "Brasil está de vuelta" en la lucha global contra el cambio climático

  • El presidente confirma que su país cambia de rumbo tras cuatro años de "gobierno desastroso" y de "negacionismo climático"
  • Solicitará formalmente que Brasil sea el anfitrión de la COP30 en 2025, que se celebraría en la selva amazónica

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El presidente brasileño, Lula da Silva, durante la cumbre climática de Naciones Unidas COP27.
El presidente brasileño, Lula da Silva, durante la cumbre climática de Naciones Unidas COP27.

"Brasil está de vuelta" en la lucha global contra el cambio climático, ha anunciado este miércoles al mundo el presidente electo del país latinoamericano, Luiz Inácio Lula da Silva, ante el auditorio entusiasmado de la cumbre climática de Naciones Unidas COP27.

En su primera visita al exterior desde que ganara las elecciones presidenciales el pasado 30 de octubre, el veterano político ha aprovechado la ocasión para confirmar al mundo que su país, el mayor custodio de la selva amazónica, regresará a la senda de la lucha contra el cambio climático tras cuatro años de un "gobierno desastroso" que sumió a su país en el "negacionismo climático". Asimismo, Lula ha anunciado que solicitará formalmente que Brasil sea el anfitrión de la COP30 en 2025, que se celebraría en la selva amazónica.

Durante el pasado mes de septiembre, la deforestación de la Amazonía brasileña alcanzó un nuevo récord, con un incremento de los incendios que desde hace años asuelan el pulmón del planeta. Los satélites del Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil (INPE), una agencia de investigación espacial autónoma, mostraron que la deforestación había alcanzado niveles máximos, con 8.590 kilómetros cuadrados arrasados desde enero a septiembre, el equivalente a 11 veces el área de Nueva York. Significa, además, un 26% más que en el mismo periodo del año pasado.

Según las estadísticas anuales, el nivel de deforestación ha alcanzado con el Gobierno de Jair Bolsonaro un nivel récord en 15 años. Los expertos culpan al presidente saliente, y le achacan de retroceder en normativa medioambiental y abrir el camino para que los ganaderos y madereros talen de forma ilegal los bosques de la Amazonía brasileña.

Prioridad para el nuevo Gobierno brasileño

En su discurso, el de mayor calado que se ha pronunciado en la reunión internacional pese a no provenir de un delegado oficial, Lula ha afirmado que el cambio climático "tendrá el más alto perfil en la estructura" de su gobierno y que "los crímenes ambientales serán combatidos sin tregua". Ha asegurado que durante su mandato se "priorizarán los esfuerzos para combatir la deforestación", al mismo tiempo que ha declarado que la lucha contra el calentamiento global también es "inseparable" de la lucha contra la pobreza.

Por ello, el presidente electo brasileño ha anunciado la creación "urgente" de un fondo dedicado a cubrir los daños ya causados ​​por el cambio climático. “Necesitamos urgentemente mecanismos financieros para abordar las pérdidas y daños causados ​​por el cambio climático, no podemos posponer más este debate”, ha dicho en su discurso en Sharm el-Sheij.

La deforestación de la Amazonia alcanza su nivel más alto en 15 años

Desde 2004, poco después de la primera llegada al poder de Lula da Silva, la deforestación en el Amazonas ha ido disminuyendo, y se llegó a reducir casi un 80% durante su presidencia, según datos del proyecto PRODES, que monitorea este fenómeno por satélite.

En la última década, no se había pasado de 10.000 km² de deforestación anual, una barrera que se superó en 2019, el primer año de Bolsonaro en el poder. Con él, la destrucción de la selva ha aumentado un 73% hasta 2021, el peor año de los últimos 15.

En 2022 la situación no ha hecho más que empeorar: en el primer semestre se quemaron casi 4.000 km², un 10% más que en el mismo periodo del pasado, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués).