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Un tribunal de Moscú revoca la licencia al periódico independiente 'Novaya Gazeta'

  • Rusia vive una ola de censura inédita y desinformación masiva que pone en peligro a la libertad de prensa
  • El Kremlin prevé penas de entre 10 y 15 años de cárcel por la difusión de noticias "falsas" sobre las Fuerzas Armadas

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Un retrato con la boca tapada que simboliza la censura
Un retrato con la boca tapada que simboliza la censura

Un tribunal de Moscú ha retirado la licencia al periódico independiente ruso 'Novaya Gazeta, uno de los medios más críticos con el Kremlin, tras una petición del Servicio Federal de Supervisión de las Telecomunicaciones de Rusia, Roskomnadzor (RKN). "El tribunal Basmanni declaró no válido el registro de la versión impresa de 'Novaya Gazeta', ha informado el propio medio en su cuenta de Telegram.

Una decisión que llega en un contexto de fuerte censura y persecución a medios no afines al régimen de Vladímir Putin, una situación que se ha agravado desde el comienzo de la invasión rusa en Ucrania. De hecho, la edición rusa de 'Novaya Gazeta' suspendió su publicación en marzo tras dos advertencias por escrito en las que acusaba al diario de mencionar en algunos de sus artículos a compañías catalogadas por Moscú como "organizaciones no comerciales que cumplen funciones de agente extranjero".

El organismo regulador presentó la demanda el pasado mes de julio, en la que aludía a "la falta de presentación de la carta editorial dentro de los plazos establecidos por la ley de medios" tanto para la versión impresa como para la versión online. "El tribunal satisfizo el reclamo administrativo de Roskomnadzor de revocar el certificado de registro de CJSC Publishing House Novaya Gazeta", ha dicho un representante del Tribunal de Moscú.

Cobertura limitada de la guerra de Ucrania

La edición europea, creada tras el cierre del periódico en Rusia el pasado 28 de marzo, pasó a figurar en la lista de los sitios y páginas web bloqueados por Roskomnadzor tras una solicitud presentada por la Fiscalía rusa. Las autoridades rusas cerraron tras el inicio de la campaña militar en Ucrania los otros dos medios más críticos con el Kremlin: la emisora de radio 'Eco de Moscú' y el canal de televisión 'Dozhd'.

El periódico, a cuya fundación contribuyó el fallecido Mijaíl Gorbachov, antes de su cierre, ya mantenía una cobertura limitada de la guerra de Ucrania, después de reconocer públicamente que debía evitar ciertos contenidos para no arriesgarse al cierre tras el endurecimiento de la censura impulsada desde el Kremlin.

En marzo, 'Novaya Gazeta' recibió dos advertencias por mencionar a 'agentes extranjeros' sin etiquetarlos como tal, pero la razón para acudir a los tribunales, como explicó Roskomnadzor, fue que el periódico no proporcionó la carta editorial.

El periodista Denis Muratov, premio Nobel de la Paz en 2021 y fundador de 'Novaya Gazeta', anunció que donaría la medalla que recibió en Oslo para ayudar a los refugiados ucranianos, en un gesto simbólico con el que pretendía poner el foco en los millones de personas desplazadas por la ofensiva militar lanzada por Rusia.

'Novaya Gazeta', objeto de persecución legal

'Novaya Gazeta' ha sido objeto de persecución legal durante más de medio año, con el bloqueo de su versión digital y multas por difundir "noticias falsas" y "abusar de la libertad de prensa". El periódico, que lanzó su primera tirada de mil ejemplares el 1 de abril de 1993, se vio obligado a fines de marzo a suspender su publicación en su versión en papel y digital "hasta el fin de la operación especial en territorio de Ucrania" iniciada el 24 de febrero.

El rotativo había dejado de informar sobre la campaña militar rusa tras la aprobación de una ley que castiga con graves multas y hasta 15 años de cárcel la difusión de "información falsa" sobre el Ejército ruso. Murátov, reelegido como director del medio en noviembre pasado y considerado el patriarca de la prensa libre en Rusia, fue galardonado en 2021 con el Nobel de la Paz junto a la filipina María Ressa.

Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras denuncian una censura inédita desde el periodo postsoviético. RSF considera que se asiste en directo a la creación de un agujero negro informativo en Rusia, donde la propaganda lo absorbe todo y los medios extranjeros abandonan un escenario de represión. Existen muchas opciones para que los rusos sorteen la censura y se informen por otros canales, pero el perfil que lo logra responde más al de jóvenes urbanitas que al de la población de mayor edad o rural.