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El Mar Menor, un año después del colapso: "Tiene una capacidad de regeneración brutal"

  • La laguna, una de las joyas del litoral español, parece haberse recuperado después de sufrir la última mortandad masiva
  • Sin embargo, los especialistas advierten de que su estado de salud sigue siendo extremadamente frágil y reclaman más medidas

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Manifestación por el Mar Menor en Murcia
Manifestación por el Mar Menor en Murcia.

El Mar Menor parece haberse recuperado un año después de sufrir la última mortandad masiva de especies, aunque su estado de salud aún está lejos de ser óptimo. En agosto de 2021, volvió a cubrirse con una macabra alfombra de peces y crustáceos muertos, asfixiados por la falta de oxígeno. Era un nuevo capítulo del deterioro acumulado durante décadas que había tenido su punto de inflexión cinco años antes, en 2016, cuando esta albufera llegó a convertirse en una "sopa verde", un colapso que se repitió después en 2019.

Ahora, en agosto de 2022, las aguas lucen visiblemente más cristalinas, y no se ha vuelto a producir ningun episodio de anoxia o falta de oxígeno, pero la que está considerada como la laguna salada más grande de Europa sigue amenazada y su futuro depende de unas medidas que no han terminado de implantarse en su totalidad, mientras los Gobiernos regional y central se culpan mutuamente de la mala gestión medioambiental.

La mortandad masiva de agosto de 2021 ha sido, hasta ahora, el último grito de auxilio del Mar Menor. Desde entonces, se han intensificado las medidas para permitir su regeneración, como la retirada de algas, y ha sorprendido la rápida respuesta del ecosistema. "El retirarlas antes de que mueran y se descompongan supone una exportación de nutrientes fuera del agua, y eso ha servido para que la situación en la laguna este verano haya sido mejor, aunque esto no quiere decir que el Mar Menor esté estupendo ni nada por el estilo, ya que sigue estando bastante amenazado", manifiesta a RTVE.es Emilio Cortés, conservador del Acuario de la Universidad de Murcia.

Este biólogo marino es consciente de que la laguna continúa ingresada en la unidad de cuidados intensivos, pero cree que si se incrementan las medidas adecuadas, su salud mejorará notablemente en un plazo breve de tiempo. "Nosotros estamos buceando prácticamente todas las semanas, y desde 2016, cuando empezaron a producirse los eventos de eutrofización, hemos comprobado que el Mar Menor tiene una resiliencia brutal, una capacidad de regeneración que no pensábamos que pudiera llegar a ser tan fuerte", asegura, aunque advierte de que hay que actuar con mayor rapidez porque "las continuas crisis en espacios cortos de tiempo van mermando esa capacidad y al final pueden llegar a deteriorarla mucho".

Ángel Pérez Ruzafa, catedrático de Ecología en la Universidad de Murcia, destaca el efecto beneficioso de la extracción de algas que se ha llevado a cabo en las últimas semanas, lo que "ha impedido que se acumule el fango y sea luego removido por las corrientes, evitando que se deposite en las zonas profundas, que es lo que consumía el oxígeno y producía las crisis de anoxia".

Pérez Ruzafa también confía en la capacidad de regeneración de la albufera, algo que "ya demostró en 2018, cuando se dijo que tardaría 40 años en recuperarse". Según expone a RTVE.es, las lagunas costeras poseen "una característica muy importante, y es que cuando tienen restricciones en los canales de comunicación, como es el caso del Mar Menor, generan una capacidad de autorregulación importantísima".

Imagen de archivo de un episodio de mortalidad de peces en el Mar Menor.

Imagen de archivo de un episodio de mortalidad de peces en el Mar Menor. EFE

Exceso de nutrientes

Los expertos en esta joya del litoral español sitúan el origen del problema en la actividad humana cercana a la ribera, en el sector agropecuario y especialmente en la agricultura intensiva, que han contaminado las aguas subterráneas con nitratos procedentes de los abonos. Ese exceso de nutrientes ha sido el que ha provocado la eutrofización de la albufera, favoreciendo que proliferase el fitoplancton y que, consecuentemente, disminuyesen los niveles de oxígeno.

Pero la ganadería y la agricultura no son el único origen de los vertidos. También participan en esta contaminación las redes urbanas de saneamiento, que en verano se saturan con la sobrecarga de población vacacional. Además, cuando hay lluvias, que en Murcia suelen ser torrenciales, entra en la laguna una gran cantidad de nutrientes situados en la superficie, que son arrastrados por escorrentía.

Las desaladoras han sido otro de los principales problemas al que se ha enfrentado el Mar Menor en los últimos años. En 1994 la Confederación Hidrográfica del Segura autorizó el uso de acuíferos salubres para paliar una sequía que estaba resultando devastadora para el Campo de Cartagena. Las desaladoras proliferaron y, una vez superada la sequía, continuaron funcionando, muchas de ellas de manera clandestina, por lo que sus vertidos siguieron llegando a las aguas. En los últimos años, los esfuerzos se han dirigido a clausurar estas desaladoras, además de pozos, para poner fin al riego ilegal de miles de hectáreas que tanto daño ha hecho al ecosistema.

Sin embargo, a pesar de las medidas adoptadas, todas las fuentes consultadas por RTVE.es coinciden en que la situación apenas ha cambiado. "Siguen entrando cantidades importantes de agua del acuífero muy cargada de nutrientes, del freático y de la cuenca vertiente. En ese sentido, la situación incluso ha ido a peor porque al estar el freático tan alto, ya lleva dos años que está afectando a los pozos negros de las viviendas e incluso a los sótanos, lo que hace que las aguas que llegan al Mar Menor no solamente tengan nitratos, sino que ahora también tienen fosfatos, y el fósforo activa muchas moléculas de nitrógeno que entran rápidamente en la red trófica y hacen que proliferen las algas", expone el catedrático Pérez Ruzafa, quien critica que aún no se haya hecho nada "para bajar el freático".

Para el biólogo marino Emilio Cortés, lo más importante en este momento es acometer con mayor decisión el "control de los vertidos y de los nutrientes que van entrando", y considera imprescindible que "se empiecen a tomar más medidas conjuntas por parte del Gobierno regional y del Ministerio" para que la situación de la laguna mejore.

"Entre un 200% y un 300% por encima del límite"

Uno de las entidades que más esfuerzo ha dedicado a la recuperación de la laguna es la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE). Su director, Pedro García, asegura a RTVE.es que este año "el Mar Menor presenta unas condiciones notablemente mejores comparadas con las del año pasado", aunque recalca que "esto no quiere decir que lo que se ha hecho hasta ahora sea suficiente, ni muchísimo menos". García denuncia que sigue entrando una gran cantidad de agua contaminada por nitratos, y que " todavía no se están aplicando la mayor parte de las medidas previstas por el Ministerio". "Aparte del cierre de las 5.500 hectáreas de regadío, y un uso más estricto de los abonos, que se han reducido de manera significativa, el resto de medidas todavía están en proceso", resume.

Así, el director de ANSE destaca la reducción de la superficie de regadío ilegal y el control del uso de fertilizantes como las dos medidas más importantes que se han tomado hasta ahora, aunque muestra sus dudas con respecto al efecto que ha tenido la retirada de algas en suspensión. "Creemos que si el Mar Menor este año no ha presentado una situación como la del año pasado, puede ser simplemente porque ha reaccionado de manera distinta", expresa, apuntando a que la mejoría experimentada se podría deber principalmente a la "gran capacidad de la laguna para recuperarse por sí misma". "Sigue entrando agua cargada de nitratos, en niveles que superan en un 200% o un 300% los límites que dicta la normativa europea", subraya.

Cadena humana formada en agosto de 2022 por la recuperación del Mar Menor, en Los Alcázares.

Cadena humana formada en agosto de 2022 por la recuperación del Mar Menor, en Los Alcázares. EDU BOTELLA / EP

La mejor campaña de langostinos

La situación crítica del Mar Menor ha afectado especialmente a sectores como el de la pesca, de gran peso dentro de la economía de la zona, que ha vivido sus peores años coincidiendo con el colapso de estas aguas tradicionalmente fértiles. Aunque parece que los pescadores comienzan a vislumbrar la luz al final del túnel. "Este año estamos viendo el agua bastante bien, y creemos que no vamos a tener ningún problema de anoxia ni nada parecido a lo que sucedió el año pasado", asegura a RTVE.es José Blaya, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de San Pedro del Pinatar. Según explica, la pesca de la dorada es la única que está siendo "floja", aunque reconoce que aún es pronto para llevar a cabo una valoración definitiva, puesto que "siempre el mes de agosto es muy malo, y hay que esperar a que las aguas se enfríen para saber realmente cómo está la situación".

Sin embargo, Blaya desvela que la campaña del langostino empezó muy mal y, sin saber por qué, ha terminado siendo "extraordinariamente buena", tanto en calidad como en cantidad, hasta el punto de calificarla como "la mejor en los 45 años que llevo en el Mar Menor". Aunque se lamenta de que "a los pescadores nos ha costado muchísimo venderlo, y hemos tenido que rebajar el precio". "Los consumidores tienen reparos para comprar el pescado del Mar Menor por todas las circunstancias que estamos pasando, y los medios de comunicación que están dando una publicidad negativa que no es cierta. Nuestro pescado es exquisito y supera unos controles muy rigurosos", defiende.

Pero si hay algo en lo que este pescador confía es en la capacidad del Mar Menor para recuperarse de sus heridas. "Nosotros estamos los siete días de la semana en el mar, y si el día tiene 24 horas, por lo menos quince las pasamos allí, así que lo conocemos mejor que nadie, y sabemos que su capacidad de regeneración es espectacular", expresa, y pone un ejemplo reciente: "Hemos ayudado a retirar algas en una zona que estaba completamente desierta, y cuando volvimos al cabo de los días, estaba todo lleno de peces".

Una "puñalada" para el turismo

Otro de los sectores económicos que más peso tiene en la zona es el turismo, aunque en este caso la desesperación es total, después de seis años en los que solo ha podido sobrevivir gracias a campañas de descuentos muy agresivas que no han podido evitar que las playas "vuelvan a estar desiertas" una vez más en plena temporada de verano. "El declive del Mar Menor nos ha hecho mucho daño, ha sido como una puñalada para nosotros. Al final, la gente cuando sale de vacaciones quiere tranquilidad y seguridad, y por eso está eligiendo otros destinos", declara a RTVE.es Juan José López, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería y Alojamientos Turísticos de Cartagena y su Comarca (HOSTECAR).

"Apenas hemos notado cambios con respecto a años anteriores, seguimos en inercia negativa. El agua puede estar bien, pero la gente no elige bañarse en el Mar Menor. Hay fango, algas y espuma en las playas, y no apetece bañarse, porque pisas y parece que has pisado chapapote", describe este hostelero. "No tenemos ninguna expectativa. Llevamos así desde 2016, cuando comenzó la sopa verde", prosigue, y critica que en estos seis años no han encontrado ninguna solución, "solo bandos enfrentados".

"Necesitamos que en toda la ribera del Mar Menor se empiece a trabajar bajo un protocolo, porque no se ha hecho nada. Se han diseñado muchos proyectos, se han creado comités y parece que el origen del problema está localizado, pero al final lo que son acciones sobre el problema no ha habido ninguna. Las playas están desiertas", se lamenta López.