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Eurovisión 2022

Compasión, vecindad o geopolítica: así se vota en Eurovisión

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Ucrania en Eurovisión 2022
Kalush Orchestra, durante la semifinal de Eurovisión 2022. Yara Nardi / REUTERS

Ucrania está oficialmente clasificada para competir en el Festival de Eurovisión, que celebra este año su 66ª edición en Turín. Kalush Orchestra, con su canción Stefania, partía como favorita en la primera semifinal y cumplió con las expectativas de llegar a la ronda final. Con este impulso, la hipótesis de que el país se alce con la victoria por tercera vez en su historia coge fuerza.

EurovisionWorld, uno de los portales clave para seguir el concurso de cerca, recoge datos de cerca de una veintena de casas de apuestas. En todas ellas, Ucrania aparece como ganadora. No solo eso: sus opciones de quedar dentro del top 3, 4, 5 y 10 son de las más altas.

En Spotify, Ucrania se cuela entre las diez canciones eurovisivas más escuchadas, aunque la predicción de la plataforma es que Italia volverá a ganar el festival por segundo año consecutivo. Su ‘vaticinio’ se cumplió hace un año, cuando auguró el triunfo de Måneskin atendiendo igualmente al número de reproducciones.

Los ‘superpronosticadores’ de Metaculus, una plataforma tecnológica de predicciones le dan un 54% de probabilidades a la victoria de Ucrania, si bien el optimismo es menor que a mediados de abril, cuando el porcentaje llegó a ser del 78%.

Las búsquedas de Google, por otra parte, dejan ver cómo ha variado el interés por el papel de Ucrania en Eurovisión. Creció en cuanto estalló la invasión rusa. Decreció con el paso del tiempo y el enquistamiento de la contienda. Pero en las últimas semanas la tendencia se ha revertido y las búsquedas han vuelto a dispararse.

Este 2022 podría ser el año en el que la compasión mueva los votos. En sus 60 años de historia, lo que ha quedado claro es que las amistades entre vecinos tienen un peso indiscutible para elegir al ganador de Eurovisión.

El televoto: cuando la amistad entre vecinos sirve para ganar un concurso

Pese a que frases como “twelve points go to…” parecen instaladas en la memoria colectiva, lo cierto es que no siempre han existido. Y es que el sistema de votación en Eurovisión ha variado a lo largo de la historia: de las decisiones a puerta cerrada al reparto de un máximo de diez puntos, pasando por un jurado demoscópico y presencial.

No fue hasta 1975 cuando llegó la fórmula más popular: la canción predilecta de entre diez seleccionadas se lleva 12 puntos, la siguiente recibe diez, ocho, y así sucesivamente. Este mecanismo duró hasta 1997, cuando el televoto comenzó a testearse, y se convirtió en la tónica dominante. Con este sistema se seguían entregando los mismos puntos, pero ya no era un jurado quien los repartía, sino que esa responsabilidad recaía en la audiencia a través de llamadas, SMS y ahora aplicaciones.

En el decenio entre 1997 y 2008 se comprobó que la emigración y la cultura en común de los países vecinos jugaban un papel importante en Eurovisión. Las regiones orientales, impulsadas por la amistad entre países de la región y la dispersión de sus ciudadanos, recibieron votaciones en masa yl desplazaron de los primeros puestos a los territorios occidentales, acostumbrados a ganar asiduamente.

Por ello, desde 2009 se decidió que la forma de contrarrestar vecindad y morriña en el festival era recuperar la figura del jurado, el grupo de profesionales que decidía –a priori– de forma menos sesgada qué canción era la mejor del certamen.

Hasta 2015, la puntuación del televoto y del comité pertinente contaban un 50% cada uno, lo que permitía que el público pudiese seguir votando por sus favoritos con la ‘supervisión’ del jurado. A partir de esa fecha, se dispuso que los dos sistemas funcionaran de forma autónoma, pero con ambas estrategias se demostró que el poder del este quedaba en un segundo plano salvo en contadas excepciones.

¿Quién vota a quién? La alianza del este, disuelta con los años

Con la inevitable existencia de bloques, las relaciones entre los países a la hora de escoger ganadores se han afianzado con el paso de los años. A continuación se muestra cómo han votado los territorios entre 1975 y 2021, período en el que la votación de los 12 puntos ha permanecido invariable.

En algunos casos, hay países que han regalado calificaciones y no las han recibido a cambio. Ha ocurrido con Andorra –cuya favorita en los seis años que estuvo en el certamen fue España–, Marruecos –la única vez que compitió apostó por Turquía– y Serbia y Montenegro –que se decantó por Macedonia del Norte, Croacia y Grecia–.

En otros, las alianzas se han vuelto férreas con el paso del tiempo. Tomando como referencia el ejemplo de Adam Price, que realiza un análisis sofisticado para detectar comunidades dentro de las votaciones, se puede vislumbrar la unión entre Armenia, Grecia y Chipre; estos dos últimos se han entregado más de 300 puntos, respectivamente.

También hay fuertes conexiones entre las regiones bañadas por el Mar Báltico, Austria e Islandia. Suecia es la principal beneficiada –varias victorias lo corroboran–, con Dinamarca, Noruega y Finlandia como sus principales fans.

Otro de los bloques, ahora más diluido, es el conformado por Rusia, Moldavia y Ucrania, que también incluía a Georgia y Bielorrusia. En esta edición, Rusia no podrá sacar rédito de su influencia en las antiguas repúblicas soviéticas, que también se extendía a Armenia, Grecia, Chipre e Israel.

Entonces, ¿qué se puede sacar en claro de cara a este sábado?

Aunque la geopolítica juega un papel fundamental en el concurso, lo cierto es que siempre hay espacio para cambios de última hora o sorpresas que descoloquen cuando todo parecía estar claro. Hasta que este sábado no se conozca al ganador de Eurovisión 2022, la siguiente tabla puede servir de guía para conocer cómo se han movido algunos países clave.

Si la invasión de Rusia a Ucrania no hubiese comenzado hace más de dos meses, la nación gobernada por Volodímir Zelenski hubiese apostado casi sin pensarlo por el representante enviado por Vladímir Putin. Sin embargo, para Rusia Italia resulta mucho más atractiva que Ucrania, musicalmente hablando.

En cuanto a los Big Five -los cinco países que tienen asegurado su pase a la final-, mientras que Italia, Francia y España envían un buen puñado de votos al resto del grupo, Reino Unido es el que menos apuesta por ellos; Alemania tampoco es muy optimista, pero lo es algo más que el país inglés. Además, los cinco cuentan con el respaldo de Portugal, que siempre anima la alianza.

Precisamente este último país es el que ostenta el récord de número de votos obtenidos desde 2017, con más de 700, a mucha distancia de Ucrania (534), Israel (529) e Italia (524). En la siguiente tabla puedes consultar cuáles han sido los ganadores desde 1956 y qué puntuación obtuvieron.

Eurovisión: una competición con pase VIP

Desde 1956, el escaparate musical europeo no ha fallado a una sola cita para escoger la mejor canción del continente, con la excepción del año 2020, que no pudo celebrarse por la pandemia de COVID-19. Con la vuelta a la presencialidad de los grandes eventos -conciertos, exposiciones-, esta cita promete estar al nivel de convocatorias anteriores.

En el caso de España, la preocupación por llegar a la final del concurso es impensable. Desde el año 2000, junto con Alemania, Francia, Reino Unido e Italia –a partir de 2011–, forma parte del grupo de los Big Five. Lo forman los países que más dinero aportan a la Unión Europea de Radiodifusión (EBU en inglés), lo que conlleva su pase asegurado a la última ronda y explica que todos, salvo Italia, sean los que más veces han competido en Eurovisión.

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