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El jefe de Gabinete de la Presidencia del Gobierno, una figura en la sombra

  • José Enrique Serrano y José Luis Ayllón, exjefes de gabinete, explican en el informativo 24h de RNE esta figura política
  • Su función es ayudar al presidente del Gobierno: informarle, asesorarle y preparar sus intervenciones públicas

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24 horas - El jefe del Gabinete del presidente del Gobierno: una figura en la sombra, al descubierto

Tras las decisiones más importantes de un Gobierno, aquellas que anuncia el presidente en comparecencias, ruedas de prensa y bajo la presión de los focos, hay una figura en la sombra. La definición oficial dice que es su "mano derecha" y describe sus funciones como las de “ayudar, asesorar y preparar sus intervenciones públicas”. De una forma más gráfica, se trataría del “hombre que susurra al presidente”. Alguien de confianza que, sin manual de instrucciones, se queda en la sombra de las decisiones importantes: El jefe de Gabinete de la Presidencia del Gobierno.

En España, Adolfo Suárez fue el primer presidente del Gobierno que incorporó esta figura a su círculo, con Carmen Rivera, y actualmente, Pedro Sánchez tiene a su lado a Óscar López. Muchos analistas consideran que es la segunda figura más poderosa del Ejecutivo después del presidente del Gobierno y que, a pesar de existir desde los tiempos de la realeza, sigue siendo poco comprendida.

Una posición política en la sombra

“Yo creo que hay mucha leyenda. Casi todos los que hemos sido jefes de gabinete hemos sido personas fundamentalmente discretas y la discreción genera todo tipo de fantasías”, asegura José Enrique Serrano en el informativo 24 horas de RNE. Serrano fue director de gabinete de los expresidentes del Gobierno, Felipe González, entre el 1995 y el 1996, y José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2011, y afirma que algo imprescindible para este puesto es la confianza. “Nuestra función es ayudar al presidente en todos los sentidos: informarle, asesorarle y preparar sus intervenciones públicas”, describe. Algo para lo que trabajan “hasta lo indescriptible”.

"Casi todos los que hemos sido jefes de gabinete hemos sido personas fundamentalmente discretas y la discreción genera todo tipo de fantasías", expresa Serrano

El jefe de gabinete puede ser el “jefe de máquinas” del presidente, pero no saldría adelante sin el respaldo de su equipo. “Esto es como en el fútbol, muchas veces nos quedamos con los nombres de los goleadores, de los que meten ese gol definitivo, pero hay una serie de jugadores en el centro del campo que son importantes para conseguir triunfos y ese es el papel del jefe de gabinete”, nos cuenta José Luis Ayllón, exdirector del gabinete del expresidente Mariano Rajoy en 2018.

Se trata de un grupo de personas, hombres y mujeres, que acaban convirtiéndose en cierta forma en "la familia" del presidente. Ayllón explica que la necesidad del Gobierno es lo que marca cómo tiene que ser el jefe de gabinete y las funciones de las que se hará cargo. “El presidente es el que elige y decide qué tipo de director de Gabinete quiere”. Nos cuenta que su primera pregunta cuándo llegó fue “¿Qué quieres que haga?”.

Una relación vitalicia

Algo en lo que ambos coinciden es que la posición del jefe de gabinete no está reconocida públicamente. Su presencia en la sombra por los pasillos de Moncloa es fundamental para el trabajo del presidente del Gobierno, pero su nombre no trascenderá más allá. Sin embargo, aseguran que el reconocimiento público no les importa. “Yo lo que necesito es sentirme bien conmigo mismo y que aquel que me ha escogido para una labor tan importante se sienta satisfecho con su elección”, cuenta Serrano.

Alejado de los focos y de la figura pública, el exdirector de gabinete de Felipe González y Zapatero destaca un requisito imprescindible para ser director de gabinete: saber decirle ‘no’ al presidente. “Alguien le tiene que decir: “Oye, desde nuestro punto de vista, por aquí, no”. De esta forma, se construye una relación “vitalicia” entre el gabinete y el presidente: “Es una relación singular porque, entre otras cosas, la has forjado sufriendo mucho, porque esto de ejercer el poder y gobernar es muy complicado y se pasa mal”, expresa Serrano.

"Alguien le tiene que decir al presidente: “Oye, desde nuestro punto de vista, por aquí, no" y ese es el jefe de gabinete"

Ambos destacan que siendo jefe de gabinete “se vive de todo” y mencionan crisis económicas como las del periodo de Felipe González y Zapatero, dificultades de gestión y la crisis catalana “en sus diferentes formatos”. Ayllón destaca que su momento más complicado como jefe de gabinete fue la moción de censura de 2018 a Rajoy: “Fue duro por la preparación de la propia moción. Muchísimo trabajo para preparar bien aquellas intervenciones […] y después tienes que subirte a un coche con él para ir a votar al Congreso de Los Diputados, sabiendo que la próxima vez que vuelvas en ese mismo coche con el presidente del Gobierno es para recoger las cajas y salir de ahí”, explica.

En el momento político actual, con la crisis por el espionaje de Pegasus, Ayllón y Serrano destacan la necesidad de que el jefe de gabinete tenga rigor, sentido de Estado y reiteran especialmente la característica de la discreción: "Ser discreto es un valor, también aplicado a cosas como estas. Es decir, yo no tengo por qué saber que al presidente del Gobierno le han cogido datos de su teléfono móvil. Y en todo caso, prefiero saberlo el día que se sepa quién fue, por qué y qué medidas se han tomado para que eso no le vuelva a pasar ni a este presidente ni a ningún otro. Ese sería el consejo. Más discreción”, expresa Ayllón.