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Día del Libro

De Thoreau a Rebecca Solnit: literatura sobre el arte de caminar (y pensar)

  • A través del tiempo, el deambular sin rumbo ha ocupado a filósofos y escritores

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RTVE.es te recomienda ensayos para caminar y pensar
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El arte de deambular sin rumbo, congelando el tiempo, aguzando los sentidos en un diálogo interno machadiano por calles y caminos. Son algunas de las múltiples ramificaciones literarias acerca de caminar que filósofos y escritores han conectado como semillero de ideas o directamente han amasado en procesos transformadores: desde Rousseau (Las ensoñaciones del paseante solitario) a los surrealistas que se inspiraban en sus paseos espectrales por las ciudades, a Poe, Dickens, Nietzsche, Virginia Woolf o Antonio Machado. Ilustres caminantes de la modernidad y contadores de historias.

El crítico Roland Barthes aseguraba que “es posible que caminar sea mitológicamente el gesto más humano”, mientras que el filósofo alemán Walter Benjamin defendió “la lentitud” en los pasos como reflexión unida a la experiencia y medida de la libertad al no servir pasear a la deriva específicamente para nada.

El precursor fue, sin embargo, Baudelaire que abrió brecha en sus poesías sobre el flâneur (una especie de observador solitario e indolente de las calles parisinas), hasta los recientes ensayos del sociólogo francés David de Le Breton, cuyo último libro, Caminar la vida, ahonda en la senda abierta. Más una suerte de paradoja indirecta: la teoría del pensamiento aflora sin freno en paralelo al orillamiento de la filosofía de los planes de estudio. A continuación, en este Día del Libro, una selección de títulos para caminar y pensar.

Elogio del caminar, David Le Breton

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Este pequeño ensayo (Siruela) se ha convertido en una referencia sobre el tema en su vertiente más humanista. Le Breton reivindica el caminar como un escape a las urgencias impuestas por la modernidad, un disfrute de la naturaleza y una vía abierta a la reflexión.

Una transformación del pensamiento que conecta con nuestra visión del tiempo, el espacio o el silencio. El antropólogo desliza perlas que guían los pasos del caminante que ya no es la misma persona tras su viaje a pie: “Caminar es una apertura al mundo (…) es vivir el cuerpo (…) es un rodeo para encontrarse consigo mismo”, apunta.

Caminar, Henry David Thoreau

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Thoreau fue pionero en el impulso de la ecología y uno de los fundadores de la moderna literatura estadounidense, fiel a su espíritu de disidente total concibió el caminar como un acto de rebeldía solitario y de comunión con la naturaleza.

El ensayo Caminar (Walking, 1862) fue ideado como una conferencia y publicado de forma póstuma. Cargado de ironía, ejerció de palanca reflexiva sobre la vida salvaje o los hábitos poco saludables de ocio y descanso. Como él mismo afirmaba: “El aburrimiento no es sino otro nombre de la domesticación”. Para confirmar sus teorías en carne propia, el filósofo habitó durante dos años en completa soledad en una cabaña en los bosques del Lago Pond. Thoureau subrayaba que su verdadera profesión era la de “inspector de ventiscas y diluvios”.

Wanderlust: Una historia del caminar, Rebecca Solnit

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Como si fuera el ritmo de un buen paseo, Solnit afirma que caminar es el estado en el que “la mente, el cuerpo y el mundo están alineados”. La escritora bucea en este fascinante retrato, que se ha convertido en un éxito de crítica y público, en la simbiosis eterna entre la filosofía y el deambular sin rumbo (El 'Wanderlust' del título es un término que viene del alemán “wandern” que significa caminar, y “lust” que significa pasión).

Analiza temas que abarcan desde la evolución anatómica del ser humano hasta el diseño de las ciudades, pasando por las cintas de correr, los clubes de senderismo y las costumbres sexuales. Solnit sostiene que las diferentes variantes del desplazamiento pedestre -incluido caminar por placer- suponen una acción política, estética y de gran significado social. Para ello se centra en los caminantes más significativos de la historia y de la narrativa, cuyos actos extremos y cotidianos han dado forma a nuestra cultura.

Un andar solitario entre la gente, Antonio Muñoz Molina

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Un título que escapa a las clasificaciones porque filtra de la novela, el ensayo o los medios de comunicación. Muñoz Molina callejea por ciudades importantes en su vida como Nueva York o Madrid para encontrar respuestas sobre el mundo actual acunado entre olores, imágenes y sonidos.

El escritor invoca a Baudelaire o Whitman entre otros caminantes célebres para viajar a mundos inventados empapados por la nostalgia y la poesía. Y lo hace siempre a pie. El libro se inicia en Madrid, cuando sale a caminar tras un periodo anímicamente complicado de su vida, y termina en Granada, en el verano de 1981, cuando tras un paseo que se transforma en “momento fundacional” decide que la literatura tiene que ser su forma de estar en el mundo.

La revolución de las flâneuses, Anna María Iglesia

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En este ensayo se resquebraja la imagen del flâneur como el dandi que vagabundeaba por París en el siglo XIXI abierto a los estímulos y se reivindica a las “flaneuses”. La filóloga Anna María Iglesia aflora que las mujeres también ejercieron como paseantes "incómodas" aunque fueran invisibles, directamente menospreciadas o consideradas sospechosas.

“A la mujer que está en la calle se la consideraba como prostituta mientras que el hombre observa por placer o por consumo. A las mujeres se les considera objeto no sujeto”, señala la autora a RNE. Una forma de estar presentes en el espacio urbano y reclamar una voz propia, que entronca con la actual ola feminista que pone sobre la mesa el derecho a ocupar las calles, a mirar sin ser vistas o a caminar en solitario con seguridad. En este recorrido histórico, Iglesia incluye a numerosas escritoras y activistas como Luisa Carnés o Flora Tristán como ejemplo de la voluntad de ruptura.

Del caminar sobre hielo, Werner Herzog

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El cineasta alemán Werner Herzog es un trotamundos declarado, pero su mayor odisea la emprendió en el invierno de 1974 como un acto de amor y una suerte de camino iniciático de autoconocimiento.

El director de Fitzcarralado partió en solitario caminando de Múnich a París donde lo esperaba Lotte Eisner, historiadora y crítica de cine. El titánico esfuerzo serviría, según Herzog, para mantener con vida a su gran amiga, gravemente enferma. El cineasta documenta todo cuanto ve: bosques, tormentas, nieve, aldeas desiertas y pueblos deshabitados.

El relato se compone de reflexiones sobre la fría soledad, acerca del mito del viaje como peregrinación heroica, y ofrece una continuidad con su obra cinematográfica donde permite asomarse al origen de su proceso creativo. Como curiosidad, el director español Pablo Maqueda ha emulado la peregrinación a pie de Herzog en su documental Dear Werner. Un homenaje al camino y al caminante.

London Orbital, Ian Sinclair

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Poeta, escritor y cineasta, Sinclair lleva 40 años pateando las calles de su ciudad natal, Londres, como una forma de entender los latidos de la urbe en un sentido metafísico para denunciar los estragos del capitalismo.

London Orbital recoge sus vagabundeos documentados visualmente, en los que recorre espacios de un grisáceo extrarradio londinense con localizaciones bizarras “llenas de fantasmas” como la antigua casa de Bram Stoker. Lugares que reivindica como legítimos para la nostalgia para que no se destruyan las ciudades, engullidas por el abandono del centro de sus vecinos de toda la vida.

Sinclair, apóstol de la psicogeografía moderna, denuncia que las zonas urbanas se han convertido en “lugares sin alma” a costa de macroproyectos como la autopista M25 que circunvala la capital británica. Son los detalles que saca a la luz el observador actual en sus paseos sin rumbo.

Caminar, William Hazlitt y Robert Louis Stevenson

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En el prólogo, el escritor Juan Marqués ya marca los pasos: "Si pasear es un entretenimiento distinguido, burgués, ocioso, elegante..., caminar es más bien algo instintivo, natural, salvaje. Pasear es un rito civil, y caminar es un acto animal. Pasear es algo social, y caminar algo más bien selvático, aunque sea por las calles de una ciudad (…) Caminar es algo que está decisivamente relacionado con la independencia y con la libertad”.

Una joya publicada por Nórdica que recoge las visiones en forma de ensayo de Hazlitt y Stevenson, con ilustraciones de Juan Palomino, sobre el arte de caminar, admirar el paisaje, descubrir nuevos y estrambóticos lugares, más el impacto que provoca la experiencia en cuerpo y el alma.

William Hazlitt (1778-1830) está considerado como uno de los críticos literarios más importantes de Inglaterra, mientras que el ansia aventurera de Robert Louis Stevenson (1850–1894). le condujo a alumbrar el clásico La isla del tesoro.

El arte de pasear, Karl Gottlob Schelle

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El arte de pasear, obra del filósofo alemán Karl Gottlob Schelle (1777-1825), es un tratado jocoso que nos enseña a orientarnos en nuestros paseos diarios. Y advierte a los despistados: no se trata sólo de aprender a decantarse por la cuesta empinada o el llano, sino de adaptar recorrido y compañía a nuestros estados de ánimo. Porque, más allá del esfuerzo físico el paseo es vagabundeo del ojo que vuela sobre el cosmos y que posee el don de lograr que todo fluya en nosotros, reza la sinopsis del libro publicado por primera vez en castellano en 2014.

Gottlob Schelle fue uno de los promotores de la “filosofía popular” en Alemania y amigo personal de Kant con quién se carteó durante años. El filósofo publicó, entre otros, el ensayo Sobre la alegría en la misma línea de introspección.