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Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina: un matrimonio marcado por el caso Nóos

  • La pareja ha anunciado este lunes su separación, poniendo fin a 24 años de relación
  • Urdangarin fue condenado a seis años y tres meses de cárcel por prevaricación, malversación, fraude y tráfico de influencia

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La infanta Cristina y Urdangarin se separan "de común acuerdo"

"De común acuerdo, hemos decidido interrumpir nuestra relación matrimonial. El compromiso con nuestros hijos permanece intacto". Así han comunicado este lunes la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin su separación, que pone fin a 24 años de matrimonio marcados por el escándalo por la corrupción del caso Nóos.

La decisión, desencadenada por la publicación de unas fotografías del exduque de Palma paseando de la mano con otra mujer en la revista Lecturas, supone la separación de una pareja que era percibida como un matrimonio ideal y que se ha querido mostrar unida desde su boda en 1997. 

La infanta Cristina y Urdangarin se separan

Urdangarin destacaba por ser jugador del equipo de balonmano del Barcelona y medallista olímpico hasta su retirada en el año 2000. Cristina de Borbón y Grecia logró ser la primera mujer de la realeza española con título universitario y llevaba a cabo su labor institucional como infanta orientada a la educación, la infancia, los mayores y los discapacitados.

Sin embargo, el caso Nóos llevó al exdeportista a ser el primer familiar de un rey de España condenado a cárcel en la reciente historia de la democracia, y a la infanta a perder tanto el título como duquesa de Palma de Mallorca como la vinculación con la Casa Real.

El comienzo del caso Nóos 

En 2004, mientras la infanta compaginaba sus actos públicos con su trabajo en la Fundación La Caixa, Urdangarin fundó junto a su socio Diego Torres el Instituto Nóos, una empresa sin ánimo de lucro dedicada a la organización de eventos deportivos y a la consultoría que llevaba consigo la creación de una estructura societaria que les permitió a Urdangarin y Torres obtener de manera irregular varios millones de euros de diversas administraciones públicas.

Una sociedad mercantil que no pasaba desapercibida y que los abogados de Zarzuela desaprobaban. Ante las primeras sospechas en febrero de 2006 de que Nóos estaba haciendo negocios sospechosos, Urdangarin abandonó la institución a instancias de la Casa del Rey y pasó a trabajar como consejero de Telefónica en Washington.

Sin embargo, el caso terminó por estallar cuando el juez José Castro -encargado del caso Palma Arena- decidió abrir diligencias por el presunto desvío de hasta 6,1 millones de euros públicos a través de convenios suscritos con varios gobiernos autonómicos entre los años 2004 y 2007.

Así, a mediados de 2010 abrió una pieza separada e imputó a Urdangarin, quien fue acusado de hasta nueve tipos de delitos por utilizar presuntamente el Instituto Nóos y otras entidades satélites para saquear fondos públicos.

"Confío plenamente en él y en su inocencia"

La infanta Cristina también se vio inmersa en el proceso judicial y en el espectáculo mediático por su relación con la entidad investigada y por poseer el 50 % de la sociedad Aizoon, sospechosa de haber defraudado a Hacienda cerca de 340.000 euros de IRPF en las declaraciones de 2007 y 2008. En 2013 fue imputada como cooperadora en dos delitos fiscales cometidos por su pareja.

La única parte que pedía pena de prisión para ella era la acusación particular ejercida por el sindicato Manos Limpias, que reclamaba hasta ocho años de condena. Frente a esta petición, la Fiscalía Anticorrupción presentó un recurso ante el juez Castro para revocar la decisión de imputarla, aunque no tuvo éxito. 

Finalmente, la infanta tuvo que comparecer en 2016 ante el magistrado para declarar contra el que era su marido, siendo la primera vez que un miembro de la familia real se sentaba en el banquillo.

En el juicio, afirmó no saber nada de las actividades delictivas de Urdangarin, escudándose en su confianza y en su desconocimiento sobre las gestiones que él llevaba a cabo. "Confío plenamente en él y en su inocencia", dijo entonces Cristina de Borbón. Su defensa sostenía que su patrocinada se limitaba a "rubricar muy ocasionalmente aquello que se le solicitaba sin pedir explicaciones".

Unidos a pesar de la pena de cárcel

En junio de 2017, la Audiencia de Palma absolvió a la infanta de los dos delitos fiscales, pero la condenó a pagar una multa de más de 265.000 euros como partícipe a título lucrativo del dinero desviado de Aizoon.

Urdangarin, por su parte, fue condenado a seis años y tres meses de cárcel por prevaricación, malversación, fraude y tráfico de influencia, aunque finalmente el Tribunal Supremo decidió rebajar en cinco meses la sentencia. El exduque de Palma ingresó unos días más tarde para que cumpliera la sentencia en la prisión de Brieva (Ávila), una cárcel de mujeres en la que se habilitó para él un módulo sin contacto con el resto de presos. 

Posteriormente, Urdangarin recibió autorización para cumplir el resto de condena en semilibertad en la prisión de Zaballa, en Álava, a la que llegó en marzo de 2021. Tenía que dormir de lunes a jueves en la cárcel, si bien por el día podía trabajar en un bufete de abogados en Vitoria.

Su entrada en la cárcel no alteró la relación y la infanta se mantuvo a pesar de la distancia junto a él, lo que se interpretó como un signo inequívoco de que su matrimonio seguía estando tan unido como al principio. Ambos se dejaron ver juntos en los permisos que él tenía y en las visitas a prisión.

No obstante, en los últimos años cada uno ha residido en una ciudad distinta. La infanta reside en Suiza desde 2013, año en el que se mudó a Ginebra para continuar con su labor en la Fundación La Caixa, mientras que Iñaki Urdangarin continúa en Vitoria. 

Apartados de la Casa Real

Las sentencias del tribunal no fueron las únicas consecuencias del escándalo de corrupción al que se enfrentó el matrimonio. En medio del proceso judicial, la casa real estaba viviendo tiempos de cambio con la abdicación del rey Juan Carlos y la coronación de Felipe VI.  

Ante la imputación de ambos y el comportamiento poco ejemplar, Zarzuela apartó de la agenda oficial tanto a Iñaki Urdangarin como a Cristina de Borbón, que además perdió en 2015 el derecho que tenía para usar el título de Duquesa de Palma de Mallorca por decisión de su hermano, Felipe VI, y dejó de ser considerada miembro de la familia real. 

"Cualquier actuación censurable de personas con responsabilidades públicas debe ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley (…) La justicia es igual para todos", dijo en el discurso de Nochebuena de 2011 el rey Juan Carlos al referirse a su yerno. Una posición que ha mantenido también Felipe VI desde el inicio de las investigaciones.

Cuando la Audiencia Nacional publicó las sentencias en 2017, desde Zarzuela expresaron su "respeto absoluto a la independencia del poder judicial".

La infanta Cristina coincide por primera vez en público con el rey Felipe VI tras su absolución en el 'caso Nóos'

Además, el actual rey adoptó con su llegada al trono la decisión de que la nueva Familia Real española quedara limitada a seis miembros:Felipe y Letizia; sus hijas, las infantas Leonor y Sofía; y los reyes eméritos. De esta manera, cambió aspectos como el estatus de inviolabilidad y o el acceso a las retribuciones del presupuesto de la Casa del Rey.

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