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Jóvenes que niegan la violencia de género: una secuela del discurso político, la polarización y los bulos

  • El 'Barómetro Juventud y Género' señala que uno de cada cinco varones entre 15 y 29 años cree que es "un invento ideológico"
  • Otros estudios también alertan sobre esa misma tendencia que analizan varios investigadores, sociólogos y antropólogos

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Un grupo de jóvenes camina por la calle.
Un grupo de jóvenes camina por la calle. Getty Images

La lucha contra la violencia de género se ha topado en el camino con tres importantes enemigos: la normalización, la banalización y el negacionismo respecto a la propia existencia de esa lacra. Esto, que ya se detectaba en un sector de la población general, parece estar propagándose entre los jóvenes de forma "preocupante", lo que obliga a preguntarse qué factores o circunstancias alimentan esa tendencia que los expertos entienden como un claro retroceso social.

"Mientras que las chicas están cada vez está más concienciadas y se consideran más feministas, en el caso de ellos están surgiendo una especie de contra narrativas o discursos que cuestionan determinados consensos básicos que había en España sobre la importancia de luchar contra la violencia de género", explica Daniel Calderón, investigador del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fad, en una entrevista con RTVE.es.

Desde ese centro se ha llevado a cabo el 'Barómetro Juventud y Género 2021', un informe que revela que uno de cada cinco chicos (varones) de entre 15 y 29 años niega la existencia de la violencia machista y opina que es “un invento ideológico”, una percepción que ha aumentado del 11% al 20% respecto a 2019.

Los datos que revelan varios informes recientes

Ese estudio también refleja una tendencia a "minimizar los efectos perjudiciales" que tiene la estructura patriarcal que rige la sociedad en el caso de los hombres, algo que también queda plasmado en una investigación aún más reciente que ha impulsado la Universidad de La Laguna por encargo del Cabildo Insular de Tenerife y para la que se ha encuestado de forma telefónica o presencial a 645 jóvenes de Tenerife entre 11 y 20 años.

Se titula 'Estudio Sociodemográfico de la Población Adolescente y Juvenil' y, aunque aún no se ha hecho público, la directora del equipo de investigación que lo ha desarrollado, Esther Torrado, indica que "el 50% de los encuestados (chicos y chicas) considera que la violencia de género la sufren tanto las mujeres como los hombres".

"Ese es el dato que más nos ha sorprendido porque opinar que esta violencia la sufren por igual es negar la existencia de la propia violencia", dice la socióloga.

A diferencia de lo que revela el Barómetro de la Fad, esta investigación señala que las opiniones vertidas por chicos y chicas tinerfeños no son tan distintas. Sobre todo, en la franja que va de los 18 a 22 años, donde un 48% de mujeres creen que la violencia de género la sufren igual ambos sexos, mientras que en el caso de los hombres la cifra es del 56,8%, menos de un punto de diferencia.

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Una juventud "fuertemente polarizada"

Calderón explica que el clima de crispación que hay en España ha calado claramente en la juventud, a la que ve "fuertemente polarizada" respecto al feminismo y la violencia machista. 

"Que las chicas cada vez se consideren más feministas o cada vez toleren menos determinados comportamientos machistas que antes estaban muy aceptados en la sociedad también está haciendo que surjan discursos reactivos. Digamos que los chicos se sienten atacados y dicen 'esto no es así'. Además, buscan discursos que niegan la violencia, que niegan la desigualdad", analiza el investigador, doctor en Sociología y Antropología.

El retroceso, desde su punto de vista, es claro. Entre 2017 y 2019 el estudio en el que participa reflejaba una tendencia positiva; las repuestas mayoritarias de chicos y chicas parecían estar "menos estereotipadas y algo más concienciadas con la equidad". Sin embargo, en 2021 "se ha revertido la tendencia hacia la construcción de una sociedad más igualitaria y justa".

Se ha revertido la tendencia hacia la construcción de una sociedad más igualitaria y justa

El Observatorio Estatal de violencia sobre la mujer incluso emitió una declaración el pasado mes de junio para condenar este discurso que niega la existencia de lo que definen como una violación grave de los derechos humanos. Este organismo, según señaló, no podía "permanecer ajeno" a "los ataques que en estos tiempos arrecian contra la igualdad y contra esta realidad, reproduciendo estereotipos y prejuicios machistas y reaccionarios que creíamos superados".

A lo que no hacía referencia ese manifiesto todavía es al arraigo de esas ideas entre la juventud.

"Es preocupante que además sean los chicos de menor edad, los que tienen entre 15 y 19 años, los que más cuestionan este tipo de violencia (un 25%)", agrega Calderón.

La incidencia del debate político

El hecho de que los chicos sean cada vez menos conscientes de las desigualdades producidas en el seno de la sociedad lo vinculan los investigadores del Centro Reina Sofía con "las mayores facilidades y privilegios para ser y estar en el mundo que tienen ellos frente a las mujeres". 

En cuanto a la negación directa de la violencia machista, afirman que puede haber múltiples factores detrás, pero no dudan de que influyen el "auge de discursos de odio", la "polarización" social y la difusión mediática de un mensaje político que desprecia el feminismo. 

"Sin duda contribuyen, desde nuestro punto de vista, los discursos que se están emitiendo por algunos partidos y agentes sociales en los medios de comunicación, donde directamente se está negando la violencia", opina también Torrado.

Calderón añade que "el surgimiento de estos discursos que cuestionan el feminismo es muy fuerte en grupos muy jóvenes que tienen mucha presencia en redes sociales como Tik Tok. Ahí encontramos mensajes muy negacionistas".

"Nosotros detectamos que estas cuestiones arraigan y se profundizan en situaciones de incertidumbre y de crisis social. Precisamente, este momento que estamos viviendo desde hace dos años, con el estallido de la pandemia, genera un caldo de cultivo para que la sensación de incertidumbre ante la vida sea muchísimo mayor que antes. Estos contextos de crisis son los perfectos para utilizar discursos que apelan a las emociones y especialmente al odio, y para potenciar discursos de negación de datos científicamente contrastados", señala Elena Alfageme, responsable de género de InteRed.

El factor bulos y desinformación

Teniendo en cuenta que muchos de los jóvenes, sobre todo los de menor edad, se encuentran alejados de los canales tradicionales de información y que su principal fuente para conocer lo que ocurre en el mundo son las redes sociales, no es de extrañar que ellos también sean, como señalan los expertos, una población diana para quienes tienen interés en que se promuevan estos mensajes negacionistas. 

"No creemos que sea una cuestión espontánea, sino que realmente ahí hay grupos y partidos políticos que interesadamente están continuamente produciendo estos contenidos (...) Los jóvenes son potenciales agentes de influencia y votantes", señala Alfageme, también historiadora y antropóloga social.

La ONG en la que ella trabaja desarrolla diversos proyectos de eduación "transformadora" con un enfoque de género y ha publicado recientemente un informe que analiza cómo operan los discursos negacionistas, incluidos los que tienen que ver con las violencias machistas.

"Durante nuestro trabajo educativo con adolescencia y juventud veníamos ya viendo en los últimos años que una de las dificultades sobre todo en los colegios era encontrarse esos discursos de negación de la violencia machista y vimos la necesidad de trabajar en ello", cuenta Alfageme, cuyo equipo intenta promover una reflexión profunda entre los jóvenes y ofrecerles herramientas para "identificar, desmontar y actuar" frente a los bulos.

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El 'boom' de la desinformación, junto con la dificultad para filtrar lo que es veraz de lo que no, es, según los expertos, otro factor que está detrás del negacionismo juvenil. Por eso, la web del proyecto que InteRed dedica a este tema ofrece una serie de recursos para docentes, como fichas didácticas, juegos educativos, ejercicios de verificación y un cómic que ayuda a detectar falsedades.

Los que más abunda en el entorno digital, según el estudio de InteRed (elaborado en colaboración con Maldita.es y financiado por AECID) son bulos sobre violaciones o abusos sexuales, que suelen usar imágenes falsas para confundir la ubicación del supuesto delito; todo tipo de desinformaciones sobre el movimiento feminista para tratar de ridiculizarlo; contenidos falsos sobre bebés abortados; desinformaciones sobre la supuesta falta de eficacia de la Ley contra la Violencia de Género; ayudas millonarias a colectivos feministas que no son ciertas, o desinformaciones relacionadas con figuras políticas o personalidades públicas.

La cultura de la "hipersexualización" y la reproducción de estereotipos

Por otro lado, Torrado cree que si hay menos conciencia en las nuevas generaciones sobre la importancia de combatir las desigualdades de género es porque no han sido educadas en un momento en el que aún no había leyes de igualdad. Han nacido, dice, con la visión de que hombres y mujeres son legalmente iguales, "porque lo dice la Constitución", sin reparar en que la igualdad formal no es la igualdad efectiva. 

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El análisis que hace esta socióloga también incide en que la tendencia a negar la violencia machista tiene mucho que ver con la ausencia de una buena educación afectivo sexual en las aulas, con la influencia de la pornografía —de la que los varones jóvenes son "grandes consumidores"— y, en definitiva, con la repetición de roles sexistas

"El sexismo se ha ido acoplando a múltiples espacios como la cultura o la música, por ejemplo. El reguetón se ha puesto de moda y no es malo en sí, pero muchas canciones llevan unos mensajes altamente violentos y androcéntricos. Eso cala en la juventud a la hora de normalizar la violencia contra las mujeres, la sexualización y la cosificación. También está en los programas o contenidos que ven, donde hay un culto continuo a la belleza, pero además a una belleza hipersexualizada, y una reproducción permanente de lo de los roles", sostiene Torrado.

Calderón confirma que muchos jóvenes siguen arrastrando esos estereotipos de género y señala que el 15,4% de los varones considera que la violencia de género "no es problemática" si es de baja intensidad: "Si según tu visión, en una relación de pareja es normal la dependencia o es normal controlarle el móvil, eso al final te lleva también a opinar que si la violencia es de baja intensidad ya no es un problema. Al final todo está relacionado con el mismo discurso de control, dominacion y poder", explica el investigador.

De lo que hay que tratar ahora, según Alfageme, es de intentar que aquellos jóvenes que son conscientes de las desigualdades se conviertan en una especie de "influencers" para quienes no las ven y evitar que ese negacionismo tan perjudicial se siga extendiendo: "Esto es un aviso sobre la necesidad de construir pensamiento crítico y contribuir al cambio desde la educación", recalca.

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